Como muchas veces sucede con esto de los ordenadores la mejor intención se convierte en un desastre si se aprieta la tecla equivocada, o si el ratón no tiene el día.
A mi, por intentar quitar la extraña palabra de verificación a la hora de poner comentarios, no sé cómo, he impedido durante un tiempo que se pudieran poner comentarios, les pido diculpas.
A Jesús le ha sucedido algo más grave. En su loable intención de repasar gramaticalmente los textos que escribió de forma apresurada se cargó, sin preámbulos, todas las entradas. Perdón, todas no, de forma curiosa sólo sobrevivió la primera que se limitaba a un escueto 'hola'.
Es que, encima, los pecés tienen su ironía y su sentido del humor.
Será por eso que estos días me he distanciado del blog, y porque el fin de la huelga me ha devuelto a los viajes judiciales. Y cuánto más voy a los Juzgados, y cuánto más me pongo la toga, más chorradas me vienen a la mente.
Hoy declaro publicamente que voy a abrir una investigación sobre las señales que llevan los camiones sobre su longitud. En estos días me he cruzado con multitud de camiones, y aquellos de gran longitud suelen llevar un rectángulo de marco rojo y fondo amarillo que indica tal circunstancia. Hasta aquí todo normal.
Lo que no entiendo es que muchos de ellos llevan inscritas las palabras "vehiculo longo" a pesar de que la marca comercial del camión pueda ser española, portuguesa u holandesa. Será que Milán es la capital europea de la moda. Por mi parte, me gustan esas palabrejas, suenan frescas, cachondas, el italiano suena a feromonas, pero no termino de encontrarles la explicación. ¿Sólo fabrica las plaquitas una empresa italiana?
Entre estas absurdas divagaciones (y otras), los pleitos sobre corzos atropellados, los muros medianiles derruidos, los Red Hot Chili Peppers a toda ostia, las excepciones, las conclusiones, los deambulantes Coldplay, la prueba, los restos de la pájara que me pillé en la carrera del domingo (Alcázar de San Juan, te empiezo a odiar) y la observación de las vallas ganaderas o cinegéticas de los cotos circundantes, no sé cómo me quedan ganas de escribir en el blog.
Un consejo: no prediquen con el ejemplo, tiene que ser muy aburrido. Es más, no prediquen.

