miércoles, 16 de abril de 2008

Teclas. Al volante.

Como muchas veces sucede con esto de los ordenadores la mejor intención se convierte en un desastre si se aprieta la tecla equivocada, o si el ratón no tiene el día.
A mi, por intentar quitar la extraña palabra de verificación a la hora de poner comentarios, no sé cómo, he impedido durante un tiempo que se pudieran poner comentarios, les pido diculpas.
A Jesús le ha sucedido algo más grave. En su loable intención de repasar gramaticalmente los textos que escribió de forma apresurada se cargó, sin preámbulos, todas las entradas. Perdón, todas no, de forma curiosa sólo sobrevivió la primera que se limitaba a un escueto 'hola'.
Es que, encima, los pecés tienen su ironía y su sentido del humor.
Será por eso que estos días me he distanciado del blog, y porque el fin de la huelga me ha devuelto a los viajes judiciales. Y cuánto más voy a los Juzgados, y cuánto más me pongo la toga, más chorradas me vienen a la mente.
Hoy declaro publicamente que voy a abrir una investigación sobre las señales que llevan los camiones sobre su longitud. En estos días me he cruzado con multitud de camiones, y aquellos de gran longitud suelen llevar un rectángulo de marco rojo y fondo amarillo que indica tal circunstancia. Hasta aquí todo normal.
Lo que no entiendo es que muchos de ellos llevan inscritas las palabras "vehiculo longo" a pesar de que la marca comercial del camión pueda ser española, portuguesa u holandesa. Será que Milán es la capital europea de la moda. Por mi parte, me gustan esas palabrejas, suenan frescas, cachondas, el italiano suena a feromonas, pero no termino de encontrarles la explicación. ¿Sólo fabrica las plaquitas una empresa italiana?
Entre estas absurdas divagaciones (y otras), los pleitos sobre corzos atropellados, los muros medianiles derruidos, los Red Hot Chili Peppers a toda ostia, las excepciones, las conclusiones, los deambulantes Coldplay, la prueba, los restos de la pájara que me pillé en la carrera del domingo (Alcázar de San Juan, te empiezo a odiar) y la observación de las vallas ganaderas o cinegéticas de los cotos circundantes, no sé cómo me quedan ganas de escribir en el blog.
Un consejo: no prediquen con el ejemplo, tiene que ser muy aburrido. Es más, no prediquen.

miércoles, 9 de abril de 2008

Mundo desarrollado

Los amantes del "sillón ball" y el turismo de playa se compran todoterrenos, más inseguros y contaminantes, menos manejables y confortables.
El pensamiento se resume en las cuatro opciones que te da una encuesta, o una papeleta de voto.
Estoy harto de barritas y porcentajes, y de los amantes del Paris-Dakar urbano.
Ambas: Apariencias, de razón o de seguridad, que lo mismo es.

martes, 8 de abril de 2008

Un día cualquiera

- La prensa deportiva es realmente absurda, tendenciosa, patética. Sólo es sensacionalismo, portada, eslogan y titular. No puedo evitarlo, ya solo me produce pena o risa. Salvo honrosas excepciones. Cada vez se fijan más en cuestiones “extradeportivas”.
- No me he parado a pensar de qué hablarán hoy en el debate de investidura. Desde las elecciones he pasado por completo de la política. Pero sé de qué no hablarán: del sistema electoral (injusto y pendenciero con lo común) y de reformas que promuevan una democracia más real, más práctica (listas abiertas, primarias de partidos, control de la financiación de los partidos políticos, limitación temporal de cargos públicos, etc, etc, etc.) Ellos se lo guisan, ellos se lo comen. Esto es lo que nos crispa, y no sus batallitas de playstation.
- Curiosa la huelga de funcionarios que toca a su fin. No sólo ha producido un daño a los ciudadanos, al llamado justiciable. Es que de forma indirecta ha generado la huelga involuntaria y obligada de muchos otros profesionales. Y además, rizando el rizo, el más difícil todavía: ha provocado más perjuicio económico a estos otros profesionales que a los propios funcionarios. Raro, raro. ¿Y cómo se puede estar negociando durante 13 o 16 horas? Llaman negociar a querer o no querer. Esa es la cuestión.
- ¿Nadie conocía la realidad de China cuando le dieron las Olimpiadas? Que saquen un especial de prensa “extradeportiva” con todos aquellos que votaron la candidatura de China y sus motivos. Y que les hagan correr la maratón con una bombona de humo de ducados.
- ¿Para qué coño sirve ver el telediario? Yo lo dejé hace tiempo, salvo accidente ocasional o por motivos contextuales de fuerza mayor.
- Hoy sólo me quedo con una cosa de la tv: “You’ll never walk alone” Eso sí que es operación triunfo.
- Mi Jefe me digo que este ‘blog’ anduvo un tiempo críptico. Llevaba razón. Le he puesto esa etiqueta a dos entradas. A veces el tiempo no da para más, y las cosas salen mezcladas, comprimidas, inexplicables. Digo yo que irán saliendo más.

lunes, 7 de abril de 2008

Un albergue entre ruinas


Convento de San Antón, a unos tres kilómetros de Castrojériz (Burgos) De los que conozco, el albergue más auténtico del Camino de Santiago. De hecho es un albergue rehabilitado entre las ruinas de lo que ya fue un albergue durante siglos. Se limita a tres estancias aisladas del exterior simplemente por tres cortinas de plástico. Un baño donde la ducha sólo tiene agua fría, un comedor y un dormitorio con literas y mantas malolientes. Hasta en el siglo XV tuvo que ser más confortable. Encima las palomas no paran de dar el coñazo. Pero tiene un encanto especial. La cena te la preparan y es común. Y a dormir y a madrugar.

A continuación fotos del albergue.

1) Girando a la izquierda, entre las banderas, la entrada al albergue. Si seguimos recto por la carretera (que pasa justo por debajo de lo que fue la entrada principal al Convento) llegaremos a Castrojériz.


2) De izquierda a derecha, el dormitorio, la cocina/comedor y el cuarto de baño. Mi deformación profesional me lleva a pensar en estos momentos en responsabilidad extracontractual, pero a saber donde estén ahora los monjes antonianos y templarios. ¡Demandemos a Mendizábal!



3 y 4) Un par de detalles de las ruinas que rodean las estancias de la foto anterior:





5) Al amanecer, huyendo del Convento, haber si se iba a derrumbar lo poco que quedaba, y aún queda, de él.

Por último, os dejo un enlace de una noticia donde encontraréis más información:

http://www.consumer.es/web/es/viajes/2002/08/20/142425.php

viernes, 4 de abril de 2008

Operación Triunfo, o baila el chiqui-chiqui.

En el descanso del Bayern de Munich - Getafe hice un ejercicio de zapping, pues mientras hay buen fútbol que a nadie que estime su vida se le ocurra cambiar de canal. Qué sorpresa me llevé al encontrame de nuevo con Operación Triunfo, con sus castings despiadados, con el tipo insufrible que se esconde en unas gafas de sol. Si yo fuera tan capullo también me escondería en las gafas, aunque en el plató de tv no haga sol. Incluso me pondría gorra, y orejeras, y un pasamontañas. El tribunal del casting masacra a los aspirantes, tanto en lo profesional como en lo personal. Lo segundo no tiene nombre, no voy a entrar en ello, pues sólo su actitud los descalifica.
Lo que no entiendo es el supuesto tema 'profesional'. Según ellos entran al programa exclusivamente los aptos para la música, quienes se puedan labrar un futuro. Mentira. En el fondo ese no es su objetivo: los que a ellos les interesan son quienes se ajustan a su perfil de concursante marioneta ideal, para tener mucha audiencia. Perfil que acordarán tras sesudos estudios y estadísticas de opinión y mercadotecnia televisiva. Eso hay que reconocerlo: audiencia sí logran.
Pero en búsqueda de talento musical los jurados y profesores son unos fracasados. Tras innumerables ediciones sólo han conseguido, a parte de ganar pasta, dos o tres productos musicales de éxito relativo, totalmente encorsetados, teledirigidos y sin ningún tipo de personalidad o creatividad auténtica. La única que parece haber sobrevivido durante años, saliéndose del cajón, ha sido Chenoa, aunque me siga sin gustar.
Chiquilicuatres fashion. No han conseguido labrarse un futuro de forma independiente, más allá de la tutela/subvención triunfita. Se veía venir.
Creo que tienen más posibilidades de dedicarse a la música de forma profesional los excluidos en los castings que se tomen en serio trabajar por su cuenta (o dedicarse a beber y drogarse dando conciertos por antros desconocidos buscando su inspiración y buena estrella) que los elegidos, que sólo llegan a ser famosos por un día, o chiquilicuatres estereotipados.
Y ser famoso, por ser famoso, es una mierda.
¿Hay alguna clase en la la academia de OT en la que se les enseñe creatividad o algo así?

miércoles, 2 de abril de 2008

Por la Plaza Mayor

Tranquilos, ya os he hablado de la carrera del domingo, no voy a ponerme más pesado, ni críptico. Me voy a limitar a colgar una foto que me hizo un compañero de profesión (y comentarista de este blog) al paso por la Plaza Mayor. Nunca me habían respondido a un saludo con una foto, y he de confesar que me ha gustado. No creo que tengaís problemas para reconocerme. Obviamente, no soy el más alto, ni el de la camiseta de 'Homer Simpson'.

martes, 1 de abril de 2008

Y tú, ¿por qué has dejado de correr?

Una de las cosas que más me gustan de las 'carreras populares' es el ambiente festivo que las rodea. Cada uno dentro de su nivel atlético, pero todos en un ambiente de satisfacción, de deportividad, de superación personal y de salud. Siempre te lo pasas bien, descubres gente y lugares corriendo con/por ellos. Y por donde lo único que suele haber es tráfico y tráfico.

Creo que hay una sensación de libertad más allá de lo estrictamente deportivo. Ambiente díficil de encontrar en la práctica de cualquier otro deporte a nivel aficionado, donde la actividad como diversión, evasión, se ve impregnada por detalles de competitividad realmente absurdos y patéticos.

Por ejemplo, en la Liga de Fútbol 7 local, muchos van a discutir o insultar al árbitro, o al rival. O a ganar por todos los medios. Disfrutarán así, qué sé yo. Será que hay gente que sólo se lo pasa bien jodiendo al prójimo.

En fin, sigo pensando que correr es una de las cosas más naturales que existen. Sólo es andar rápido, lo más rápido que puedas. Los niños es lo que hacen cuando van al parque, o al campo... o a misa, o a un restaurante.

Será por esto que cada vez me parece más absurda la pregunta de: Y tú, ¿por qué corres? La mejor respuesta es otra pregunta: Y tú ¿por qué has dejado de correr?

Preguntas de lo obvio. Y tú, ¿por qué vas al cine? Y tú, ¿por qué juegas al fútbol?

Respuestas sencillas. Porque me gusta. ¿Acaso ves a alguién que me obligue apuntándome con una pistola?

Ojo: ni mucho menos critico a los que no corren, sino a aquellos que lo ven como algo raro o anormal.

Estos comentarios vienen a cuento de que el domingo se celebró en Ciudad Real su 1ª Carrera Popular, de 10 Km, dentro del Circuito de Carreras Populares Provincial. No era lógico que la capital no tuviese ya su Carrera Popular, cuando casi todos los pueblos tienen la suya, o varias.



La organización fue perfecta, buen recorrido y una gran participación, sobre todo femenina para lo que suele ser habitual. Del único 'pero' no tienen culpa los organizadores: pocos la vieron o animaron, en proporción a la asistencia en otras localidades. Y eso que se dio la salida a las 11:00 h, la más tardía de cuantas he corrido. Se puede justificar con que es la primera. Pero igual sucede con la Maratón de Ciudad Real, y lleva ya muchas ediciones. Sencilla y lamentablemente creo que en la gente de Ciudad Real el deporte como algo popular no cuaja. No pasa nada, cada uno tiene su afición y gustos.

El único sabor amargo que me queda, especialmente al tratarse de mi ciudad, es que ha sido en el único lugar donde he oído algún comentario despectivo de los espectadores. Un Señor de avanzada edad (sobrio, creo) nos animó diciendo, ¡venga que vaís los últimos!, con un tono soez de cascajo averiado. Pobre, no sabe que el último, en su nivel, tiene tanto mérito como el primero y, en todo caso, un mérito infinitamente superior al suyo. Lo que tampoco sabía, por su comentario, es que aún le quedaban cerca de 400 atletas populares por ver pasar delante de sus narices, aunque supongo que no aguantaría mucho y que se iría al bar a incharse a vinos, o a gritar "arbitro, cabrón" a algún recinto deportivo.