He perdido la cuenta. De las carreras, de los montes y montañas. De los fines de semana. Incluso, casi, de los próximos dorsales. Cuenca, Peñalara. Entremedias algo habrá, incluidos cambios de última hora. Ronda, "Proyecto Forrest". Eso, sí, a eso iba: el "Proyecto Forrest".
Será por la influencia del Club Deportivo (muy) Elemental CorriendoPorelCampo, pero mi mayor reto fondista actual es una ruta no competitiva, sin dorsal. Se trata de correr por caminos dos etapas consecutivas de 40 km. Sábado y domingo. Daimiel-Ciudad Real y Ciudad Real-Fuente el Fresno.
A través de mi ilustre club (PINCHAR AQUÍ) me enteré de esta iniciativa solidaria a favor de la Asociación de Familias de Niños con Cáncer (AFANION) Y como una etapa sóla se hace poco, vamos a ver hasta donde llegan nuestras piernas el segundo día.
El tema es aguantar. Ya veremos.
Y vosotros, pinchar estos enlaces y colaborar:
PROYECTO FORRREST
AFANION
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miércoles, 11 de abril de 2012
martes, 31 de enero de 2012
Montes raros.
Suena raro madrugar un domingo. Más aún. Ir en coche a la estación de Príncipe Pío en Madrid. Aparcar. Coger un autobús a Segovia. Bajarse del autobús y volver trotanto a través de la Sierra de Guadarrama hasta Collado Villalba. Y tren de cercanías y coche. Suena a pena de galeras y a mili. A reforma de la justicia de Gallardón.
Estos datos objetivos, en apariencia odiosos, os mostrarán su verdadero color en estas dos crónicas del gran SPANJAARD y de CORRIENDOPORELCAMPO, no puedo añadir nada mejor. Si al leerlas, por casualidad, sentís envidia, daos por perdidos.


Estos datos objetivos, en apariencia odiosos, os mostrarán su verdadero color en estas dos crónicas del gran SPANJAARD y de CORRIENDOPORELCAMPO, no puedo añadir nada mejor. Si al leerlas, por casualidad, sentís envidia, daos por perdidos.
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miércoles, 7 de diciembre de 2011
Subida al Rocigalgo.
Ayer hizo un día como hoy, niebla, humedad, visibilidad justa y necesaria. Nada de horizonte... A no ser que te de por hacer cumbre en el Pico Rocigalgo, el más alto de los Montes de Toledo, en el Parque Nacional de Cabañeros.
A sus 1.444 metros, y bastante antes, no llegaba la niebla, que se iba quedando a nuestros pies, compacta e inmóvil: A un lado cubriendo la llanura manchega y, al otro, dejando asomar la Sierra de Gredos, con sus picos nevados.
Tuvimos la suerte de que la niebla densa no levantó en todo el día y, así, a las cuatro de la tarde tuvimos la suerte ver esto:
Son 18 km, mitad subida y mitad bajada, a los que se puede añadir otros diez si, en vez de salir desde el parking de las Becerras, se comienza desde la carretera. Tenemos entonces una ruta de 28 km espectacular para hacerla en plan trail.
Además, de camino se pueden hacer dos buenos avituallamientos, casi sin desviarse de la ruta de subida, para ver la "Chorrera" y la "Chorrera Chica", que nos harán olvidar que estamos en tierras manchegas.
Tras las chorreras, subiendo, cambia el paisaje para pasar por las llamadas "Cornisas", donde hay que extremar la precaución y, tras cruzar el arroyo, se pasa una zona boscosa que a comienzos de otoño y primavera nos dijeron que era espectacular y especialmente frondosa.
En definitiva, como dicen por ahí´: ¡Qué bonito estaba el campo!
No recuerdo ahora mismo dónde he oído o leído dicha expresión...



P.D.: En el grupo iban unos "Alacranes" (nombre de club) curtidos en rutas bicicleteras, montañeras, "eternalrunnings" y algún corredor popular-campestre con ganas de hacer montaña. La cosa promete.
A sus 1.444 metros, y bastante antes, no llegaba la niebla, que se iba quedando a nuestros pies, compacta e inmóvil: A un lado cubriendo la llanura manchega y, al otro, dejando asomar la Sierra de Gredos, con sus picos nevados.
Tuvimos la suerte de que la niebla densa no levantó en todo el día y, así, a las cuatro de la tarde tuvimos la suerte ver esto:
Son 18 km, mitad subida y mitad bajada, a los que se puede añadir otros diez si, en vez de salir desde el parking de las Becerras, se comienza desde la carretera. Tenemos entonces una ruta de 28 km espectacular para hacerla en plan trail.
Además, de camino se pueden hacer dos buenos avituallamientos, casi sin desviarse de la ruta de subida, para ver la "Chorrera" y la "Chorrera Chica", que nos harán olvidar que estamos en tierras manchegas.
Tras las chorreras, subiendo, cambia el paisaje para pasar por las llamadas "Cornisas", donde hay que extremar la precaución y, tras cruzar el arroyo, se pasa una zona boscosa que a comienzos de otoño y primavera nos dijeron que era espectacular y especialmente frondosa.
En definitiva, como dicen por ahí´: ¡Qué bonito estaba el campo!
No recuerdo ahora mismo dónde he oído o leído dicha expresión...



P.D.: En el grupo iban unos "Alacranes" (nombre de club) curtidos en rutas bicicleteras, montañeras, "eternalrunnings" y algún corredor popular-campestre con ganas de hacer montaña. La cosa promete.
miércoles, 27 de julio de 2011
Una coca cola light.
Ayer, por ser hasta la fecha el día más caluroso del verano, y por ser mi cumpleaños, me tocó disfrutar de coche, aire acondicionado, sudor en la espalda y en el trasero, corbata, toga, prisas, juicio de faltas intenso y, además, en la supuesta cuna del Quijote. Y lo de disfrutar no lo digo con segundas ni con ironía, que me va la marcha. En un lugar de La Mancha. Pasé una envidia terrible viendo las carreteras y caminos adyacentes plagados de ciclistas, incluso algunos con alforjas haciendo, supongo, la ruta del quijote.
Recuperé sensaciones perdidas por mis cambios laborales pero hubo una cosa totalmente novedosa y que me mantiene en estado de shock.
Estábamos citados a las 10:45 horas. Los dos juicios anteriores estaban aún pendientes, siquiera había comenzado el primero, y con los clientes, testigos y procuradores estábamos de cuitas horarias sobre si llegaríamos a casa a comer, a merendar o a cenar.
A las 10:48 horas nos llama el Juez. Dos ideas me vinieron a la cabeza: o va a adelantar nuestro juicio porque los otros se suspenden o nos va a instar a llegar a un acuerdo, lo cuál es improbable en este tipo de procedimiento. Nada de eso. Milagro: nos comunica muy amablemente que los dos juicios anteriores están pendientes de conformarse con el Fiscal, que disculpemos el retraso, que comenzaremos sobre las 11:20 y que hasta entonces podemos irnos a tomar un café.
- Pues muchas gracias Señoría, es todo un detalle por su parte.
Aún dudo si fue verdad.
Al salir le mostré tal incredulidad o sorpresa a la procuradora que hasta el cliente se me acercó a preguntar si es que pasaba algo malo.
- No, ¡que va! Tranquilo, lo único es que te va a costar invitarnos a todos a una coca cola.
Y aún quedaba lo más sorprendente.
- ¿No sabes de quién es novio o marido este Juez? - Me preguntó la procuradora, armada de ciento y un mil cotilleos.
- No, no tengo ni idea - Le contesté con mi coca cola en la mano.
- De la Jueza de ese otro lugar de La Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme.
- Ostras... Pero... Si a esa sólo le falta ponerte a hacer flexiones mientras esperas o, incluso, ponerte unas orejas de burro y de rodillas contra la pared, sosteniendo con las palmas de las manos hacia arriba cinco tomos del Aranzadi.
- Pues sí, así es - Afirmó satisfecha sintiendo como sus chismes enredaban la madeja de la crónica rosa judicial.
- El amor es lo que tiene.
- Sí, no hay quién lo entienda.
Recuperé sensaciones perdidas por mis cambios laborales pero hubo una cosa totalmente novedosa y que me mantiene en estado de shock.
Estábamos citados a las 10:45 horas. Los dos juicios anteriores estaban aún pendientes, siquiera había comenzado el primero, y con los clientes, testigos y procuradores estábamos de cuitas horarias sobre si llegaríamos a casa a comer, a merendar o a cenar.
A las 10:48 horas nos llama el Juez. Dos ideas me vinieron a la cabeza: o va a adelantar nuestro juicio porque los otros se suspenden o nos va a instar a llegar a un acuerdo, lo cuál es improbable en este tipo de procedimiento. Nada de eso. Milagro: nos comunica muy amablemente que los dos juicios anteriores están pendientes de conformarse con el Fiscal, que disculpemos el retraso, que comenzaremos sobre las 11:20 y que hasta entonces podemos irnos a tomar un café.
- Pues muchas gracias Señoría, es todo un detalle por su parte.
Aún dudo si fue verdad.
Al salir le mostré tal incredulidad o sorpresa a la procuradora que hasta el cliente se me acercó a preguntar si es que pasaba algo malo.
- No, ¡que va! Tranquilo, lo único es que te va a costar invitarnos a todos a una coca cola.
Y aún quedaba lo más sorprendente.
- ¿No sabes de quién es novio o marido este Juez? - Me preguntó la procuradora, armada de ciento y un mil cotilleos.
- No, no tengo ni idea - Le contesté con mi coca cola en la mano.
- De la Jueza de ese otro lugar de La Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme.
- Ostras... Pero... Si a esa sólo le falta ponerte a hacer flexiones mientras esperas o, incluso, ponerte unas orejas de burro y de rodillas contra la pared, sosteniendo con las palmas de las manos hacia arriba cinco tomos del Aranzadi.
- Pues sí, así es - Afirmó satisfecha sintiendo como sus chismes enredaban la madeja de la crónica rosa judicial.
- El amor es lo que tiene.
- Sí, no hay quién lo entienda.
martes, 19 de enero de 2010
Montañas.
Hace un par de meses, en una ruta senderista por la Sierra de Guadarrama conocí a César Pérez de Tudela. No sabía quién era, ni que fuese famoso, o que lo había sido, ni conocía su trascendencia profesional. De inicio sólo me llamó la atención ver a un hombre de cierta edad subiendo y bajando la montaña a un ritmo colosal. Luego me sorprendí enormemente cuando leí que tiene sesenta y nueve años. Todo será por el aire de las montañas. Visto más de cerca me impresionó que su extraordinaria actividad física se completaba con una mirada sabia, un verbo pausado y humilde, una humanidad sin aspavientos. Supuse que este hombre debía tener un increíble fondo de armario y busqué en internet.
Comprobé que muchos lo recuerdan como personaje televisivo, pero este señor es mucho más. Abogado, periodista, policía, escritor... y ante todo aventurero y alpinista. He descubierto con la lectura de su libro "Cinco montañas solo" a un pionero, un aventurero real, una persona que mezcla deporte y espiritualidad en extrañas dosis para la sociedad actual. En su letra escrita, como en su mirada, uno descubre verdades profundas sin concretar, verdades que uno ya no sabe si son humanas o de naturaleza pura.
Uno intuye en sus palabras que quizá la verdad no sea una respuesta concreta sino una actitud ante los medios; un espíritu vivo y no una respuesta ante la muerte. Me quedo pensando que vale más una montaña que la más enorme catedral.
martes, 15 de diciembre de 2009
Recortadores varios (2)
El domingo por la mañana, con un frío de nevada en ciernes, me fui a Daimiel, a la penúltima carrera popular de la temporada, pues la última será la del Pavo en el buen sitio del Parque de Gasset.
Desde que fui a los 101 me he alejado del asfalto, me he dado cuenta que prefiero correr por el monte antes que machacarme buscando bajar unos segundos la marca en tal o cual distancia. Creo que, quitando los que compiten por la victoria, los populares corremos por el curioso y quizá instintivo efecto liberador que tiene el hecho de correr y el deporte en general. En todo caso corremos por el afán de superar nuestra marca, y no la del vecino. Al menos eso creo.
Será que me estoy asilvestrando, y ya corro hasta sin cronómetro. Mezclar correr con cierta dosis de aventura es para mí algo necesario, lo demás es rutina, como levantar pesas o hacer una demanda de conciliación, y para eso no cojo el coche en un día de fiesta.
Las distancias de asfalto, una vez visto tu nivel, se reducen a una cuestión de marca, salvo por el hecho de disfrutar de pueblos y ciudades cortados al tráfico donde el correr es el protagonista. Si me apuras tiene un carácter hasta reivindicativo, por eso no entiendo las conductas de algunos corredores como diré más abajo.
Así, sin cronómetro, me fui a Daimiel, y a pesar del frío mucha gente en la salida. Entre ellos estaban los "recortadores" de siempre, gente de todos los niveles (que ni mucho menos pelean por la victoria) que recortan en cualquier esquina por las aceras o por el barbecho, engañándose a sí mismos, para bajar como mucho 10 o 15 segundos su marca. Absurdo. ¿Para eso pasan frío? ¿Para correr menos de diez kilómetros y luego chulear al vecino? ¿Para colarse también en la llegada a coger la camiseta de regalo y el aquarius? Cara duras hay en todos lados, pero menos en el campo que en el asfalto.
Está claro que no todos tenemos la misma vocación para calzarnos las zapatillas. A mí correr sin cronómetro me viene bien, incluso para ir más rápido, pues no se pierde tiempo mirando la muñeca, sin agobios de ahora voy lento o ahora más rápido.
Para no haber hecho entrenamiento espefícico alguno me salió la meritoria marca de 40' 26''. Me da igual la posición, cosa que parece no suceder con los recortadores aunque, todo sea dicho, muchos lleguen detrás de mí.
También merecen una mención especial todos aquellos, primos hermanos de los recortadores (quizá sean los mismos...) que en la salida se colocan sin tener en cuenta su nivel, no sé si para salir más guapos en la foto o para qué cojones, y provocan atascos, empujones y peligrosos adelantamientos en el primer kilómetro. Que les den. Al parecer en las carreras populares también hay "menotistas" y "bilardistas".
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viernes, 25 de septiembre de 2009
¿Esto pasó?
Esperar es introducirse en la categoría de lo inane. Ojear el Marca, ojear puertas, caras a contrapié, zapatos, carteles de los terroristas más buscados, el buzón de quejas del juzgado vacío, o si está lleno dará igual porque seguro que nadie tendrá en sus competencias abrirlo para ver que hay dentro. Salir un rato a la plaza, echar un vistazo con la cabeza en otra parte. Alguna pregunta y respuesta en transición a ninguna parte. "No sé si dejarme puesto el collarín" No soy médico, si te duele y estás mejor así... "Ya, creo que me lo voy a quitar" Cuánto cuento. Y el de seguridad dice que tiene hambre, que ese cuerpo no se hace a base de dos cafés, me lo creo y me da igual. Cómo encima se suspenda la vista... Encontré refugio en un anciano de gorra de pana, chaleco caqui y de cara curtida por un alfarero, con un hijo con retraso mental pegado a su espalda, guardia pretoriana de su sentido común "De estar tanto tiempo esperando se me carga la cintilla la corva, así pal cuello" Está usted bien para su edad. "Yo vengo acompañando a este, me la han intentao jugar muchas veces pero no han podío..." Me lo creo, yo a usted le daba una toga con puñetas. "Sí, y me la pongo y paso ahí dentro y los mando a todos a la calle, no vienen aquí na más que pa tonterías" Y lo mejor es que no había resignación en sus palabras, ni enfado, no tenía conciencia de estar haciendo el imbécil esperando como me pasaba a mí. Tenía más razón que un santo. Qué curioso lugar de espera. Insultantes e insultados, agresores y agredidos conviviendo pacíficamente durante dos horas y media, apiñados en apenas cuarenta metros cuadrados: ¡qué gran logro social, qué aparente reconciliación y paz que sólo puede y sabe producir el Juzgado de Villanueva de los Infantes! Lo que hace el tedio, hasta no apetece mirar con inquina al vecino rival. Y al final se suspendió. Y a casa. Y ver los mensajes de llamadas perdidas en el móvil, que tiñen el viaje de vuelta de amenazas de prisas intrascendentes.
miércoles, 1 de julio de 2009
Orgullo y prejuicio (2ª parte)
La vida es una simple casualidad. La entrada anterior la escribí mucho antes de conocer al amigo "Sansón Carrasco" y fíjate tú ahora. Creo que lo poco que salva a "Sansón" es el compañerismo, pues ni siquiera tienen melena.
Y un excesivo batiburrillo de ir y venir (algo inconsciente), hoy por hoy, y de forma sucesiva, al Juzgado nº 5 de Ciudad Real, a la Comisaría de Policía Nacional, al Juzgado de Guardia, al Puesto de la Guardia Civil de Miguelturra, al Juzgado de Almagro. Pasar entremedias de no sé donde (ya me he perdido) por un despacho y no darme tiempo a ir al otro por tener que llevar el coche al taller, que a todos los sitios que he citado, aunque no lo creáis, voy en coche y no corriendo. Poco más.
Eso me pasa por ir de peregrino y hablar de Santiago y esas cosas. Entre cada posta a uno se le olvidan los qués y los cómos, y alguna cosa más y se dedica a hacer autocrítica. En fin, puedo prometer y prometo no hacer ninguna metáfora "quijotesca" aunque sólo sea para ser consecuente con lo dije en la entrada anterior, aunque sólo sea para empezar a ordenar las cosas, aunque sólo sea para pensar que quizá sea merecido.
lunes, 25 de mayo de 2009
Allanado he llegado.
A veces cuesta coger el coche, pero más pesado sería no tener que cogerlo nunca, siempre entre cuatro paredes. Así, con esa justificación optimista y la banda sonora de Barrio Sésamo en la radio, he partido esta mañana a Alcázar de San Juan, pensando en la gotera maldita y en las arquetas juguetonas. Y dado que era fiesta local en Ciudad Real, sin expectativa de pisar un despacho a la vuelta, he echado la bolsa de deporte al maletero, por si acaso. Sería que ya tenía la mosca detrás de la oreja.
Llamada del procurador.
- La parte contraria acaba de presentar un escrito de allanamiento, ¿dónde estás?
- Pues que bien, digo, estoy aparcando. Pues que bien, ¿quién es la compañera?
Compañera es un decir. Subo al Juzgado, me encuentro a la perito por la escalera igual de mosca que yo, vaya tela, ya podía haber avisado, y esto, al menos se ha ganado, y lo otro. Ya que estoy pues cojo una copia del escrito de allanamiento y pregunto por unos juicios de faltas, y hablo con un par de compañeros, y me acuerdo de la estirpe maldita de la plana letrada allanada, y hablo con el procurador de las zapatillas de estar por casa. Qué gracia.
Quince minutos contados desde que aparco hasta que vuelvo a coger el coche. A los de la zona azul ni siquiera les ha dado tiempo a multarme. Después de esta parida judicial, gracias a la compañera a la que voy haciendo vudú telepático, se te queda sensación de vacío espiritual, de kilómetros perdidos, de viaje banal. Pero no, hoy es fiesta local, y no pisaré ya ningún despacho... y tengo la bolsa de deporte en el maletero.
Pienso, me vuelvo dando un rodeo por Ruidera, cincuenta minutos más de coche, pero hace poco pasé por allí y un camino al otro lado de la orilla chiringuetera tenía buena pinta... Cincuenta minutos más de coche que hacen provechoso lo que habrían sido dos horas de volante absurdas.
Y dos horas y media andando, que gusto, en silencio, llegando a agradecer el allanamiento que me ha hecho cambiar los elocuentes chirridos de la allanada por los pájaros y el viento.
Al volver a casa ya no tengo la cara de imbécil con la que salí del juzgado, y ya no me acuerdo de la agraciada compañera, aunque ella, quizá, algún día se acuerde de mí. Y, en el fondo, he tenido mi día de fiesta, que la cabra tira al monte, auque sea para hacer doce kilómetros.

sábado, 23 de mayo de 2009
Llegar ya vale en los cientouno (2ª parte)
Hablando con la gente de esto de los 101 me siento como un extraterrestre tarado. Algunos me han preguntado que cuántos lo hicimos, que si más de veinte, o de cincuenta, o de cien... Vaya, lo que hace que estas cosas no salgan en la tele, aunque sea en los espacios de sucesos o de zapping o de estupideces varias. Os aseguro que hubo una afluencia digna del mejor botellón. A lo largo de ciento y un largos kilómetros una cosa os digo: ¡no estuve solo! Ya han salido las clasificaciones y, si no os creéis lo que os digo, podeís consultar el siguiente enlace.

Los atletas inscritos en marcha fuimos 3.245 (si sumamos a los de duatlón y a los señoritos de la mountain bike hubo un total de 7.290) En la salida habría alguno menos, pues siempre algún inscrito por motivos varios no puede ir a la prueba. Pongamos que salieramos cien menos, 3.145 marchadores.
Cuál ha sido mi sorpresa cuando he visto la cifra de llegados a meta: 2.095. Más de mil retirados, aproximadamente un tercio de los participantes, y eso que las condiciones climatológicas no fueron excesivamente duras. Salvo de 16:00 a 18:00 horas, cuando el calor hizo aparición en una de las tres subidas más fuertes del recorrido, y muchos cayeron a la sombra de las cunetas. Fue sobre el kilómetro 38 y yo también lo pasé mal, entre otras cosas porque se me terminó el agua, y por un momento pensé que quizá no llegase a la meta. Pero fue sólo un momento.

A estas cosas se va, como dice nuestro ilustre paisano José MOTA, a aberroncharse contra el rocaje vivo. Si hay que ir se va, y se va con el espíritu adecuado o uno se queda en casa. Cuando la fatiga y el calor se mezclan no te quedan recursos para pensamientos muy abstractos, y si se va pensando en dar un paso más, y luego otro, y otro, no te queda hueco para pensar en nada más, ni siquiera en retirarte. Y otro más. Yo seguí adelante y, por esta vez, me salió bien.
Mi puesto definitivo en la clasificación general de marcha ha sido el 921. El de mi categoría, "senior civil" no lo sé exactamente por un error en la fecha al hacer la inscripción, no sé por qué motivo, pero viendo los puestos anteriores calculo que será sobre el 170. Como siempre sucede en estos eventos los veteranos (mayores de 35 años) superan en cifra a los senior, y quedan en mejores posiciones.

Y una curiosidad, dentro de la división de categorías entre "civiles" y "militares", tanto en categoría senior como en veteranos, los civiles quedamos de forma general en mejores puestos que los militares, sorpresa, sorpresa, y es que Spain is different y nos va el dos de mayo y echarle cojones a destiempo.
Eso sí, no conozco Ronda más allá del polideportivo donde dormí (la madre que parió al corneta...) el campo de fútbol de donde salío la marcha y el Parque de la Alameda a donde llegué. A la salida vas mirando el suelo, pues es cuesta bajo, bastante pronunciado, y rodeado de miles de marchadores que salen nerviosos y más rápido de la cuenta. A la llegada vas con la cabeza gacha porque no puedes levantarla, y vas intentando mover los pies aunque sea por telepatía, izquierda, derecha, iiiizquieeerda, deeeerechaaa; ahora otra vez el izquierdo, y ahora venga, derecho, puedes un poquito más. Arriba y luego abajo. Que ya queda poco.
Si me preguntáis si Ronda es bonito y os mando a la mierda espero que sepáis entenderme y disculparme.
miércoles, 20 de mayo de 2009
Algo más de 100 kilómetros y algún convencionalismo (1ª parte)

Puedo decir que he recorrido 101 km en 18 horas y 11 minutos y 6 segundos, según el "diploma de cientounero" que me dieron en la llegada, monte arriba, monte abajo, por caminos infames, por la Serranía de Ronda que casi se nos hizo pequeña. Suena exagerado, pero depende de cómo se mire.
En el momento de la llegada me pareció una prueba más dura que la maratón, sería por la fatiga acumulada durante el día y la noche de forma contínua, donde influye hasta el sueño de llegar a meta más allá de las 5 de la mañana. Pero luego comprobé que no es así, pues se recupera antes, ya que el desgaste muscular es menor marchando que corriendo. Aunque, como todo, supongo que depende del nivel de exigencia con que uno lo haga, porque hay fieras que la hacen casi entera corriendo; pero yo a esto fui sin entrenamiento específico, tranquilo, por curiosidad, a disfrutar.

Y, como digo, depende de como se mire el cansancio, o con que se compare. Por ejemplo, he terminado menos cansado que en un día/noche al 100% de fiesta, feria, boda o similar, que en hacer estos 101, también al 100%. Y eso que he de añadir el viaje de ida y vuelta en coche y el dormir la noche anterior y posterior en plan campamento legionario, con toque de corneta incluido, la madre del corneta...
Distintos tipos de marcha, no más, sin poner ni quitar méritos a uno y otro. Entiendo que suene a locura lo de los 101 y no otras cosas, pero... Pero el cansancio que te dejan los 101, una vez se pasa el agarrotamiento inicial, es plácido, agradable y mentalmente os aseguro que el relax es total, será porque uno se queda al filo del coma inducido o porque las neuronas se quedan fritas al sol a pesar de la gorra, o porque se sorprenden de su propia locura, o porque tratan de ignorarte para que no se te ocurra otra vez hacer lo mismo. Pero el alivio es absoluto.
Hacer los 101 suena a burrada, lo entiendo, pero no será tanto, o se ajustará más a lo que somos que otras cosas, pues os aseguro que la resaca de estos 101 no ha sido la peor de mi vida, por algo será. Incluso si no fuera por las dos malditas ampollas nadie diría fuí a Ronda.
Desde luego es una prueba donde el reto psicológico supera al físico. Creo que la sensación de casancio y fatiga que tenía en el kilómetro 45 era poco inferior a la que tuve en el 70 o en el 100, la diferencia está en querer seguir o no. Llega un momento de no retorno en el que, salvo lesión o desfallecimiento absoluto, el cuerpo es inercia y la cabeza una mezcla de pensamientos absurdos y confusos (que mejor no reproduzco en el blog) que es lo que te puede llevar al abandono. Tirarte casi toda la noche con la simple luz de tu frontal entre el monte y ver Ronda arriba, que nunca llega, subiendo, subiendo y subiendo.

Aun no han colgado la clasificación, no sé como quedé, tampoco me importa demasiado, aunque el orgullo que llamamos curiosidad lleva a que todos al final la miremos y si creemos que hemos quedado bien lo contemos por ahí. De momento sólo sé lo que pone el "diploma de cientounero" que me dieron al llegar: posición nº 43 de la categoría "marcha civil" (no sé cuantas categorías había ni cuál será el puesto global...) Un promedio de 10' 48'' el kilómetro y 18 horas 11' y 6'' de tiempo total, aunque en mi crono me salen dos minutos menos, porque hasta que se sale y luego, cuando llegas, hasta que pasas el control de meta hay un pequeño desfase.
Por cierto, muchos compañeros de camino dijeron que en sus gps y demás cacharros salieron entre 3 y 4 kilómetros más, cuestión que confirmaron algunos miembros de la organización con la boca pequeña por un cambio obligado de última hora por no sé qué motivo. Menos mal que los legionarios intimidan con su simple presencia, porque cuando me enteré de ese alargue me dieron ganas de hacer un cochifrito con el carnero.
viernes, 8 de mayo de 2009
De marcha.
El fin de semana del 16/17 de mayo (que poco queda...) ni me voy a leer el periódico, ni pensaré en política, ni me encontraré con reja alguna que me impida el paso. Unos cuantos legionarios habrán pasado antes por los caminos, para cuidar del recorrido. Si algún propietario o cazador se atreve que les lleve la contraria.
Saldré a andar por la Serranía Ronda, sin prisas, sin referencias, a trotar a ratos aprovechando las bajadas... A disfrutar del monte. A echar algunas fotos. A evadirme quizá de más.
Saldré a "marchar" que dicen, o pudieramos decir que "saldré de marcha", hasta que el cuerpo aguante o hasta llegar a los ciento y un kilómetros.
Parece mucho. Quién sabe.
http://www.lalegion101.es/
jueves, 12 de marzo de 2009
Unos y otros sobre el calendario.
En el blog de un compañero leí que la trena de Herrera huele a lejía. A mí no me llegó nada más que pintura, que por lo que se ve encubría el resto de olores. Curiosa circunstancia, ir a Herrera a ver a dos clientes, uno preso, otro funcionario, por muy diversas causas de la vida. Uno con locutorio, otro con paseo por los primaverales exteriores bajo amenaza de alergias inminentes, con una coca cola y aire fresco.

Este sitio hace honor a "de la Mancha" con dos curiosas figuras de Quijote y Don Sancho sobre cubas de vino. Olor a pintura y pinta de residencial decadente y decaído, persianas estancadas, rastrojos, residencial disimulado si no fuera por el alambre de espino. El pase, la matrícula del vehículo. En el arco de seguridad no dejan pasar a una chica a un bis a bis porque pita. Ella dice que son los arcos de metal del sujetador. El funcionario, por lo visto, ya la avisó en otra ocasión y hoy no está para gaitas. Al final no pasa y no entiendo porque no se lo quita. Algunos churumbeles pululan alrededor, a ver si aprenden a olvidarse del metal. Miro al suelo. "Que hubiese ido sin sujetador, que lo deje en el coche... y de paso le había ahorrado tiempo al recluso" No es momento para chistes malos. En la cárcel parece ser que el tiempo no es oro, sino un virus lacrado en un sobre pequeño, muy pequeño, donde no caben las bromas. Este es un sitio de puntería y poco más.
Conversaciones breves, todo tiene pinta de formulario, de hospital de guerra con pintura verde que huele a pintura roja. En son de paz porque no quedan más huevos.
"Déjale la documentación a María, de Cruz Roja" "He visto pisar cabezas de presos".
Ya, imagino. Y, efectivamente, me corroboran por doquier que hay mucha droga, pero sólo pitan en el arco de seguridad los aros de algunos sujetadores. Y no hay medios suficientes, como en todos lados. Hace algún tiempo, dicen por ahí, no se pudo cachear a una visitante (quizá sin sujetador) por no haber un Guardia Civil de sexo femenino, y no se pudo detenerla por tal y cual y, por lo visto, pasó papelinas. Este es un sitio de historias. Me entero de que los huevos Kinder caben en cualquier sitio. Hasta en alguna taquilla perdida, quizá, quizá, que todo es posible... Picos pardos.
Todo lleno de estrictas normativas, pero hay muchas más reglas no escritas.
A la salida se me acerca uno de los Civiles de la garita de la barrera de entrada. "Ahora me vas a tener que abrir el maletero" Coño, si es un compañero de la carrera. "Sí, ahora lo abro pero para meterte a tí dentro, capullo" Risas, algunos recuerdos, le va bien, a mi creo que también. "Si yo sabía que tú ibas a acabar en Herrera" Otras risas. Le dice al compañero: "Levanta la barrera que a este lo han puesto en libertad". "Hasta otra"
Olor a pintura y a impaciencia. Yo me largo, más carretera. Sol.
P.D.: Más sobre el tema... de cortar y pegar a vuestro antojo: "lo encalomo", "botella de Whisky", "sugerentes fondos de pantalla", "edema", "declaración de paternidad", "autostop", "fuerza proporcional", "agresividad", "suavizar", "piercing", "pasado", "pasado", "pasado", etc.
viernes, 9 de mayo de 2008
El "Passo Honroso"
De todas las construcciones características del Camino de Santiago pocas hay tan metafóricas como los puentes. La Iglesias, Catedrales, Albergues, Conventos y demás, está claro que son importantes, pero son descanso, reflexión, rezo, parada.
El puente es rebufo y pasada, está para caminarlo, para dejarlo abajo y atrás, para ignorarlo dentro de su simplicidad práctica imprescindible. El Camino fue un puente de la Cristiandad hacia su desarrollo y consolidación, y luego muchas más cosas. Pero siempre es tránsito, puente de algo.
Siempre se destaca el de Puente la Reina como el más característico o importante de la Ruta Jacobea. Yo me quedo con el de Hospital de Órbigo, en la provincia de León, será porque por su gran longitud es por el que más tiempo se marcha. Porque te traslada al medievo, porque a la puesta de sol todos sus adoquines brillan como el sudor. Porque tiene leyendas sobre amores perdidos y justas medievales, que siguen celebrándose de forma anual.
Si alguién tiene caballo y lanza que me los deje, por favor. Queda un viaje pendiente a beber cerveza y jalear a los anacrónicos caballeros.
lunes, 21 de abril de 2008
El domingo se descansa
No digo que levantarse un domingo a las 05:00 a.m. sea normal. Menos aún si es para coger el coche y hacer un viaje de dos horas y media hasta Cazorla con tormenta, cruzando Despeñaperros. Menos aún si el fin es hacer una carrera de montaña de 26 km, con barro y niebla, habiendo tenido la organización que modificar el recorrido a última hora por cuestiones de seguridad. Si os digo que todo esto es divertido me diréis, con razón, que no. Si os digo que hoy lunes estoy menos cansado que el pasado viernes me diréis, además, que miento. Correr dos horas y casi cincuenta minutos, trece km de subida y trece de bajada, sí cansa pero no sabéis lo que ralaja. Escuchar ruido entre el bosque, que resulte ser un venado que se te cruza a veinte metros en medio del camino y te mira, y luego se larga monte arriba, acojona pero relaja. Ver las nubes de niebla atravesarte a toda leche, entre las primeras cotas de nieve, en una senda infernal y resbaladiza, te congela pero relaja.
Pues sí, al final me he metido entre pecho y espalda la Cazorla Trail Running esa a la que dediqué una breve entrada, ya os colgaré un par de fotos para que veáis que no miento. No sólo no me arrepiento, sino que creo que me he picado en esto de la carreras de montaña, como en su día me piqué con las de asfalto. Más duras (por su orografía y tipo de terreno 26 km pueden equivaler, más o menos, a 34 de asfalto) pero más aventureras.
El viaje de regreso estuvo marcado por unos cuántos más "veículos longos" de marca comercial española (¡!), por una carrera ilegal de deportivos cerca de Valdepeñas, que el granizo y la lluvia torrencial convirtió en un paseo de caracoles, con un Mercedes con el frontal izquierdo desintegrado, y con Leonidas adelantando a un Lamborghini que con lluvia parecía un Seiscientos cojo y tuerto.
No se le puede pedir más a un domingo. Habría sido la leche que además el Ciudad Real le hubiese ganado la Copa del Rey de balonmano al Barcelona por un gol en el último segundo y que el Real Madrid hubiese sentenciado la Liga.
lunes, 7 de abril de 2008
Un albergue entre ruinas
Convento de San Antón, a unos tres kilómetros de Castrojériz (Burgos) De los que conozco, el albergue más auténtico del Camino de Santiago. De hecho es un albergue rehabilitado entre las ruinas de lo que ya fue un albergue durante siglos. Se limita a tres estancias aisladas del exterior simplemente por tres cortinas de plástico. Un baño donde la ducha sólo tiene agua fría, un comedor y un dormitorio con literas y mantas malolientes. Hasta en el siglo XV tuvo que ser más confortable. Encima las palomas no paran de dar el coñazo. Pero tiene un encanto especial. La cena te la preparan y es común. Y a dormir y a madrugar.
A continuación fotos del albergue.
1) Girando a la izquierda, entre las banderas, la entrada al albergue. Si seguimos recto por la carretera (que pasa justo por debajo de lo que fue la entrada principal al Convento) llegaremos a Castrojériz.
2) De izquierda a derecha, el dormitorio, la cocina/comedor y el cuarto de baño. Mi deformación profesional me lleva a pensar en estos momentos en responsabilidad extracontractual, pero a saber donde estén ahora los monjes antonianos y templarios. ¡Demandemos a Mendizábal!
3 y 4) Un par de detalles de las ruinas que rodean las estancias de la foto anterior:
5) Al amanecer, huyendo del Convento, haber si se iba a derrumbar lo poco que quedaba, y aún queda, de él.
Por último, os dejo un enlace de una noticia donde encontraréis más información:
jueves, 27 de marzo de 2008
Europa fue Camino
Desde la oficina del SOJSE, en la Diputación, he ido supervisando estos días el montaje de la exposición itinerante "Europa fue Camino", que hoy abre sus puertas y estoy deseando ver. Mi condición de peregrino consagrado (en dos ocasiones he recorrido algo más de 700 km en bicicleta desde Roncesvalles) no ha mermado mi interés por el asunto. Al contrario, cada vez tengo más curiosidad y ganas de perderme en él.
De momento os recomiendo, para abrir boca, el libro Peregrinatio de Matilde Asensi. Breve, preciso, realista, bien ambientado y con buenas ilustraciones. Además la edición de bolsillo cuesta menos que dos copas y está muy cuidada. Curiosamente el primer libro de Paulo Coelho fue El Peregrino de Compostela (Diario de un mago) que no tiene nada de especial, y cae en un esoterismo y misticismo recurrente y facilón, habitual en lo que rodea al Camino. No hay mucha literatura directa sobre este tema, que sí referencias en algún libro tan conocido como Los Pilares de la Tierra. Casi todo son guías de viaje trasnochadas que el viajero del siglo XXI, con internet, los gps y el google earth no necesita, pues puede fabricárselas fácilmente de forma totalmente actualizada y personalizada.
Os prometo alguna entrada sobre sitios especiales de El Camino, que además tengo muchas fotos. El primero será el Convento de San Antón, cerca de Castrojeriz, Burgos.
¡¡ Ultreia !!
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