martes, 15 de diciembre de 2009

Recortadores varios (2)

El domingo por la mañana, con un frío de nevada en ciernes, me fui a Daimiel, a la penúltima carrera popular de la temporada, pues la última será la del Pavo en el buen sitio del Parque de Gasset.
Desde que fui a los 101 me he alejado del asfalto, me he dado cuenta que prefiero correr por el monte antes que machacarme buscando bajar unos segundos la marca en tal o cual distancia. Creo que, quitando los que compiten por la victoria, los populares corremos por el curioso y quizá instintivo efecto liberador que tiene el hecho de correr y el deporte en general. En todo caso corremos por el afán de superar nuestra marca, y no la del vecino. Al menos eso creo.
Será que me estoy asilvestrando, y ya corro hasta sin cronómetro. Mezclar correr con cierta dosis de aventura es para mí algo necesario, lo demás es rutina, como levantar pesas o hacer una demanda de conciliación, y para eso no cojo el coche en un día de fiesta.
Las distancias de asfalto, una vez visto tu nivel, se reducen a una cuestión de marca, salvo por el hecho de disfrutar de pueblos y ciudades cortados al tráfico donde el correr es el protagonista. Si me apuras tiene un carácter hasta reivindicativo, por eso no entiendo las conductas de algunos corredores como diré más abajo.
Así, sin cronómetro, me fui a Daimiel, y a pesar del frío mucha gente en la salida. Entre ellos estaban los "recortadores" de siempre, gente de todos los niveles (que ni mucho menos pelean por la victoria) que recortan en cualquier esquina por las aceras o por el barbecho, engañándose a sí mismos, para bajar como mucho 10 o 15 segundos su marca. Absurdo. ¿Para eso pasan frío? ¿Para correr menos de diez kilómetros y luego chulear al vecino? ¿Para colarse también en la llegada a coger la camiseta de regalo y el aquarius? Cara duras hay en todos lados, pero menos en el campo que en el asfalto.
Está claro que no todos tenemos la misma vocación para calzarnos las zapatillas. A mí correr sin cronómetro me viene bien, incluso para ir más rápido, pues no se pierde tiempo mirando la muñeca, sin agobios de ahora voy lento o ahora más rápido.
Para no haber hecho entrenamiento espefícico alguno me salió la meritoria marca de 40' 26''. Me da igual la posición, cosa que parece no suceder con los recortadores aunque, todo sea dicho, muchos lleguen detrás de mí.
También merecen una mención especial todos aquellos, primos hermanos de los recortadores (quizá sean los mismos...) que en la salida se colocan sin tener en cuenta su nivel, no sé si para salir más guapos en la foto o para qué cojones, y provocan atascos, empujones y peligrosos adelantamientos en el primer kilómetro. Que les den. Al parecer en las carreras populares también hay "menotistas" y "bilardistas".

Recortadores varios (1)

Consultas independentistas se llamarán porque consultan su opinión sólo a los independentistas. Qué cosa más interesada. Es cómo ir al Campo Nuevo o al Bernabéu a preguntar al público de qué equipo son. Hay cosas absurdas y otras inútiles, estas consultas son las dos cosas a la vez.
Nos dice PUIGCERCÓS que 'nadie debe temer a las papeletas y a las urnas y, como digo siempre, en Cataluña se ha hecho siempre democráticamente', y se equivoca no sé si por estupidez o interés político.
En toda democracia, efectivamente, hay votaciones, pero no toda votación es democrática. Los masones también votan, y algunas instituciones religiosas, e incluso los partidos políticos tienen sus congresos internos y se dedican a votar.
La democracia es muchas más cosas que el Sr. PUIGCERCÓS, por estupidez o interés, ignora. Es respeto al Estado de Derecho, al principio de legalidad, a la Constitución en que se funda esa misma democracia. Las consultas independentistas no cumplen ninguno de esos elementos.
Creo que el problema de fondo de los independentitas catalanes es que no quedaron satisfechos con las últimas votaciones, legales y democráticas, realizadas en Cataluña. Por ello intentan hacer mascaradas absurdas e inútiles; intentan buscar legitimidad supuestamente democrática saltándose todas las leyes a la torera.
Estos de la esquerra y de la independencia hipócrita quieren abolir las corridas de toros en Cataluña. No me extraña, con políticos tan recortadores y toreros, que usan la lengua por muleta y sus huevos por montera, no les hace falta ver a José Tomás ni a Morante de la Puebla.
P.D.: Que conste que aborrezco las corridas de toros.

jueves, 19 de noviembre de 2009

Los Toros de Osborne.

El otro día escuché en la radio, por voz de un tertualiano de cuyo nombre no puedo acordarme, que el problema de la burguesía española es que ha leído poco o nada, que le ha gustado más el campo, la caza, las mozas y el buen yantar. Quizá tenga razón.
En Reino Unido tienen los clubs de caballeros, de carácter distinguido, exclusivo y excluyente pero con cierta vocación intelectual. Restirados y ensimismados, pero su estética tiene más cimientos que la cartera, y crean sociedades culturales y tienen libros y esas cosas. Incluso leen los periódicos sin necesidad de entablar un debate de barra de bar. Es más, tienen una distinción máxima, la de "Sir", a la que puede acceder cualquiera por medio del mérito y la capacidad. Se la han dado hasta a vulgares futbolistas.
En España tenemos los clubs de alterne en plan Carrefour, donde señoritos y vulgo unen su espíritu y más cosas. Donde las miradas altivas se suavizan y lubrican. Donde los del dinero acogen a la inmigración.
Aquí de las distinciones sociales se encarga el Hola. A nosotros eso de Imperio británico y de honor nos suena a fascista. La mayoría de nuestros nuevos rico-burgueses aparecen por arte de corrrupción, que no es fascista pues empezó con los pelotazos socialistas.
Y tanto los nuevos como los que más o menos viven de las rentas no tienen pose de restirados intelectuales (para eso aquí tenemos a los del cine y la SGAE) son, simplemente, unos maleducados. El escritor ALEJANDRO GÁNDARA habla en su última entrada (http://www.elmundo.es/elmundo/2009/11/18/escorpion/1258538810.html) de inmigración, políticos y demás. Tomo prestado su último párrafo:
"Un día de estos, por ejemplo hoy, habrá que preguntarse por qué en España la autoridad va secularmente asociada a los malos modos, al desplante y a la ignominia. ¿Será porque la plebe lo pedimos? ¿Nos va esa marcha de señoritos en caballos jerezanos democráticamente elegidos? A ver si a la próxima nos enfadamos"
En España ir de caza y de putas puede resultar hasta monárquico. Los malos modos son otra cosa, la altivez suele esconder o ignorancia o incompatencia o mala educación o todas esas cosas juntas.

martes, 17 de noviembre de 2009

Guardias varias.

Escuchar a un hombre de setenta y pico decir, con naturalidad pero el gesto algo torcido, que cómo puede hacer para que de su herencia no le toque nada a su hijo, sobe todo el piso, como mucho que su legítima sea en dinero, que es que se casó con una colombiana de esas y todo lo que le cae en las manos lo derrocha. Escucharle decir que si hace una donación o una compraventa con sus hijas en vida, que no quiere que su piso, cuando él muera en unos años, acabe en manos del banco por el embargo del sueldo y todo eso, que su hijo lo pierde todo. Escucharle sin encontrar afecto en las palabras hacia su hijo, más allá de echarle también la culpa de su situación al banco, porque no se explica cómo a su vástago, guardia de seguridad con un sueldo mínimo, le pudieron dar una hipoteca por veintiséis millones. Y dice que es que antes le daban dinero a cualquiera y, luego, cuando no se puede seguir pagando, nos machacan. Y no le falta razón.
Le digo que me estudiaré su consulta, que le llamaré esta semana. Y me pregunto cuanto habrá llorado este hombre, o cuantas veces se habrá tragado sus palabras y sus lágrimas, antes de decirle con tanta naturalidad a un desconocido, a mí, que su hijo no sirve para nada, que sólo sabe tirar el dinero.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Un estudio estúpido.

Leer esta noticia, no tiene desperdicio:

http://www.libertaddigital.com/ciencia/un-perro-podria-ser-peor-para-el-medioambiente-que-un-todoterreno-de-gran-cilindrada-1276375792/

Como digo, me parece un estudio estúpido. No creo en los ecologistas, ni en el ecologismo, si es que se puede llamar con razón así a algo. No creo en señores como AL GORE que se preocupa por el deshielo y luego defiende la pena de muerte. No creo en los dos ecologistas que han hecho el estudio del perro. Es más, me parecen idiotas. De entrada, comparar un ser vivo con un todoterreno en los términos que lo hacen no me gusta: comparar comida con carburante es idiota, comparar heces con CO2 es absurdo. Los perros comen lo que comen y su fabricación contamina lo que contamina no por culpa del perro sino del hombre que lo fabrica y en cómo lo hace. Los perros no tienen cocina para hacer comida deshidratada. El hombre puede comer, cagar y hacer estudios estúpidos seguramente que bien subvencionados. El hombre puede condicionar la vida del mundo animal y moldearlo a su gusto de forma abusiva con sus piensos y correas, y luego el hombre se hace ecologista. Luego hace todoterrenos y llega a la conclusión de que son menos contaminantes que los perros. Y me pregunto yo si la culpa es del perro o del hombre, más allá de la responsabilidad exclusiva que tiene cada uno de ellos sobre la mierda que les sale por el culo.
Desconozco cuál puede ser la conclusión práctica a la que aspira dicho estudio. Quizá mi repulsa al mismo venga motivada por el titular sensacionalista muy propio del periodismo actual. En todo caso, no sabía que en casa en vez de un perro tenía un arma de destrucción planetaria.

miércoles, 28 de octubre de 2009

Nuevo récord: 2 h y 55' de espera en Vva. Infantes.

Villanueva de los Infantes. Señalado juicio de faltas a las 11:00 horas. Como la Plaza Mayor es muy bonita, el Juzgado, en plenos soportales, te da un tiempo de espera razonable de dos horas y cincuenta y cinco minutos para disfrutar de las excelencias turísticas del lugar. Y el juicio en cuestión, que me lo suspedieron ya en otra ocasión, haces mes y medio, por solicitar los denunciados abogado (en aquellas ocasión sólo esperé una hora y cuarenta minutos) me lo vuelven hoy a suspender, esta vez porque sí.
Me opongo a la suspensión, me opongo a todo, supongo que con tono agrio por las caras de circunstancias que ponen el fiscal y el juez, un tono que, luego pienso, no recuerdo haber usado antes, en correspondencia supongo a que nunca antes había estado esperando tres horas para una suspensión injustificada. Más allá de las cuestiones jurídicas expuestas (si no hay auto motivado no se concede abogado para juicio de faltas, una solicitud de asistencia jurídica gratuita no suspende el curso de este procedimiento, en la citación se les explicó todo a los denunciados, han tenido tiempo suficiente, dilaciones indebidas, patatín, patatán, etc., etc.) me da rabia que, según dice el juez, que le han dicho los funcionarios que los denunciados fueron la semana pasada al juzgado a avisar de eso de la solicitud de asistencia jurídica gratuita sin resolver y que el mismo juzgado ha pedido al Colegio de Abogados que le informen al respecto. Es decir, que ya sabían hace una semana que se iba a suspender y no han avisado a las partes. Pues que bien, ya lo que faltaba, la gota que colma el vaso. Todo sea dicho, el juez muy educado y el fiscal típico que no mira ni de reojo al que se sienta a su lado de acusación particular, mirándose concentrado el nudo de la corbata. Me harto, estos tíos sabían que iban a suspender y me tienen tres horas esperando, me he visto dos juicios como público, he pedido las actuaciones y no me han dicho nada. Ya no sé en que momento procesal estamos, ni me importa y sin pensarlo mucho ni poco le digo al juez:
- Señoría, más allá de lo expuesto anteriormente, lo que no entiendo es que en este juicio de faltas el juzgado sea tan meticuloso con una solicitud de abogado primero y, luego, con una solicitud de asistencia jurídica gratuita, y, en cambio, en el juicio anterior que he presenciado, comparecidos cinco denunciantes igualmente con acusación particular contra un sólo rumano que ni siquiera hablaba bien español, no se le haya preguntado si quería abogado, y al final del juicio al darle la última palabra no sabía ni lo que se le estaba diciendo y ha balbuceado un simple "no", siendo un asunto de mayor gravedad que este y una posible responsabilidad civil elevada. No lo entiendo.
El fiscal hunde un poquito más la cabeza para verse el nudo de la corbata desde más cerca y el juez, amable y algo nervioso, creo que debido a que me gana en inexperiencia, obviamente no entra a discutir lo que le acabo de decir del rumano, pues es algo impepinable y yo no quería contestación sino desahogo y joder la marrana, pero viendo el cariz de mi descaro me vuelve a pedir disculpas por el funcionamiento del juzgado, por el retraso del juicio, me dice que se me podrán todas las facilidades habidas y por haber para que en el próximo señalamiento mi testigo pueda comparecer sin problemas de horario por su trabajo, me pone cara de pena... Le falta decirme que me va a dar la razón.
Me largo de aquí. Que asco.
P.D.: cuando se cruza el día, se cruza entero. En la larga espera hice una quiniela en la administración de lotería de al lado del juzgado y, claro, puse en todas las columnas que ganaba el Real Madrid. El Alcorcón está claro que no opinaba igual que yo.

lunes, 26 de octubre de 2009

Por ejemplo.

Me pregunto si a "E. Ojeda" (digo yo que periodista) le pagarán por hacer crónicas como esta:
Si no le pagan entiendo su dejadez. Lo incomprensible es la falta de calidad de muchas de las noticias de los llamados periódicos digitales. Increíble.

martes, 13 de octubre de 2009

¡Hostias!

Anoche aprendí que hostia se escribe con hache. Qué curioso: hoy pienso que occidente está lleno de susceptibles, de orgullosos, de proselitistas y de muchas cosas parecidas y mezcladas. Creo que estamos llenos de demócratas de medio pelo que se sentirían más cómodos en una Teocracia o en un Gulag.
Hay mucha gente con ocultas añoranzas que se manifestan en los lugares más inesperados. Por ejemplo, en un comentario de la entrada de un blog. Por ejemplo, en un comentario que pretende coartar la libertad de expresión del ajeno, en un comentario que tira la piedra y esconde la mano.
Estos demócratas de medio pelo se hacen pasar por tipos correctos e, incluso, bienintencionados. Afortunadamente son malos actores y enseguida se les ve el plumero de la intolerancia. Profesan muy distintos credos pero usan los mismos mecanismos de actuación, de propaganda y de chantaje: se hacen continuamente los ofendidos, se hacen la víctima, viven en un estado de contínua indignación con el prójimo que no sea de su casta. Incluso desarrollan una susceptibilidad extrema ante cualquier expresión que a ellos no les guste, que ellos interpreten como blasfema.
El castellano es rico en matices, algunas neuronas no. En la España de finales de 2009, hay personas que el uso coloquial, en un contexto coloquial, en su sentido de "sorpresa", de la palabra "hostia" lo interpretan de forma inmediata e indiscutible como un insulto directo a sus creencias, como una blasfemia. Antes si roncabas alto o cagabas de noche es que hacías misas negras y te hacían cochifrito en la hoguera. Ahora, con la democracia, recomiendan al hereje que borre lo incorrecto del mapa y, en caso negativo, recomiendan al controlador del foro en cuestión que lo suprima. Incitación a la censura desde el anonimato: una práctica muy extendida.
Por mi parte, reconozco que la palabra "hostia" puede resultar vulgar o malsonante, pero eso no es lo que importa a los nuevos torquemadas: lo relevante es que comparte un significado católico.
Así, imagino, que a los proselitistas concienzudos, como el que incitó a mi censura, se les caerán los palos del sombrajo y se sentirán insultados cuando escuchen expresiones como "confesión judicial" ¡Utilizar la palabra que define una parte de la celebración del sacramento de la penitencia para expresar el acto en el que un vulgar chorizo, quizá ateo, puede declarar sus delitos! O la expresión "bautismo de fuego" para decir que alguién ha logrado un debut exitoso en circunstancias difíciles.
Que lo sepáis: todos los que conjugáis el verbo "confesar" o "bautizar" en los términos antes descritos, o similares, corréis el riesgo de ser tildados de blasfemos, podéis recibir una notificación fehaciente para borrar del mapa dicho verbo si no es usado única y exclusivamente en su sentido católico. Cuidado también con "vaya cruz me ha caido contigo" y hasta con la palabra "peregrino". Cuidado con "belén" ("vaya belén se ha armado" o "meterse en belenes") que su primera acepción es, ni más ni menos, que la representación del nacimiento de Jesucristo. Y con mil ejemplos más.
¡Y más cuidado aún! No todos los altares con católicos, mal que les pese a algunos de ellos. Ahora los paganos tienen la inefable "Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica", cuya simple denominación mueve a la locura. Son algo así como una versión moderna y progresista de "Regreso al futuro". Hoy entiendo a Don Alonso Quijano. Para recuperar la memoria quieren olvidar algunas circunstancias y llevan al desguace algunas estatuas y nombres de calles.
Más aún. Estos de los dioses paganos estudian mucha historia, quieren cambiar "el todo por la patria" por un "todo por la democracia" y de mirar tanto para atrás olvidan que la presente Constitución de esa democracia que quieren totalizar (¿?) contiene la palabra patria, "común e indivisible de todos los españoles" Empiezo a divagar y a mezclar cosas.
Abrevio: ¡hostias!

sábado, 26 de septiembre de 2009

Apariencias.

Me molan las hijas de ZP, creo que han demostrado más personalidad en una foto que su padre en seis años. Hay que echarle huevos para resistirse al protocolo de las altas esferas (o para cumplirlo de una manera peculiar) con esa edad y con un papi tan importante y tan socialistamente convencional. Como ciudadano medio que me dejo llevar por las noticias-titulares, de la Asamblea de la ONU sólo me he enterado del aspecto gótico de esas chicas y de que su papi achacó la crisis mundial al cambio climático. Los petrodolares saliendo por el agujero de la capa de ozono. Qué más da todo lo demás. Tanto es así que, pasados unos días, no estoy seguro si la foto fue en la Asamblea de la ONU o en cualquier otro evento (¿Madrid 2016? ¿La casa de Gran Hermano?)
Se puede discutir el comportamiento público del personaje/siglas ZP para con sus niñas, pero los ropajes que éstas visten son inmaculados, bien planchados y, por cierto, muy parecidos a la toga que viaja en el maletero de mi coche.
Quizá sólo sea cuestión de sensaciones: la foto gótica me causó una sonrisa mientras que, días antes, ver a las jóvenes Pajín y Aido con el puño en alto, con sus ropajes de marca y gritando la internacional me causó angustia generacional. Qué he hecho con mi juventud, ¡la he desperdiciado sin luchar por la causa obrera!
A veces cuesta distinguir lo mediocre de lo normal. Me da que las hijas de ZP llevan mejor camino que Aido y Pajín. Y mejor que su padre. Que no se fíe ZP que por tener sus niñas un ramalazo gótico-adolescente no quita que por llevarle la contraria le jodan algo más que el protocolo y se le hagan del PP. Ya veremos.

viernes, 25 de septiembre de 2009

¿Esto pasó?

Esperar es introducirse en la categoría de lo inane. Ojear el Marca, ojear puertas, caras a contrapié, zapatos, carteles de los terroristas más buscados, el buzón de quejas del juzgado vacío, o si está lleno dará igual porque seguro que nadie tendrá en sus competencias abrirlo para ver que hay dentro. Salir un rato a la plaza, echar un vistazo con la cabeza en otra parte. Alguna pregunta y respuesta en transición a ninguna parte. "No sé si dejarme puesto el collarín" No soy médico, si te duele y estás mejor así... "Ya, creo que me lo voy a quitar" Cuánto cuento. Y el de seguridad dice que tiene hambre, que ese cuerpo no se hace a base de dos cafés, me lo creo y me da igual. Cómo encima se suspenda la vista... Encontré refugio en un anciano de gorra de pana, chaleco caqui y de cara curtida por un alfarero, con un hijo con retraso mental pegado a su espalda, guardia pretoriana de su sentido común "De estar tanto tiempo esperando se me carga la cintilla la corva, así pal cuello" Está usted bien para su edad. "Yo vengo acompañando a este, me la han intentao jugar muchas veces pero no han podío..." Me lo creo, yo a usted le daba una toga con puñetas. "Sí, y me la pongo y paso ahí dentro y los mando a todos a la calle, no vienen aquí na más que pa tonterías" Y lo mejor es que no había resignación en sus palabras, ni enfado, no tenía conciencia de estar haciendo el imbécil esperando como me pasaba a mí. Tenía más razón que un santo. Qué curioso lugar de espera. Insultantes e insultados, agresores y agredidos conviviendo pacíficamente durante dos horas y media, apiñados en apenas cuarenta metros cuadrados: ¡qué gran logro social, qué aparente reconciliación y paz que sólo puede y sabe producir el Juzgado de Villanueva de los Infantes! Lo que hace el tedio, hasta no apetece mirar con inquina al vecino rival. Y al final se suspendió. Y a casa. Y ver los mensajes de llamadas perdidas en el móvil, que tiñen el viaje de vuelta de amenazas de prisas intrascendentes.

jueves, 10 de septiembre de 2009

Más sobre la gente de orden.

Os dejo este interesante enlace de la Asociación APEDAL, donde lo explican todo muy bien y con propuestas concretas:

http://ciudadrealapedal.es//index.php?option=com_content&task=view&id=375&Itemid=66

martes, 8 de septiembre de 2009

La sombra del viento es muy alargada y ancha.

¿Por qué no hay best-sellers de menos de doscientas páginas? ¿Suponemos que McDonalds tiene cinco tenedores? Por favor, que no se interpreten estas líneas feroces y breves como una crítica a los productos Hacendado. En todo caso me sigue preocupando el tamaño: ¿Por qué todos responden al formato ladrillo? Minimalismo y silencio no son lo mismo.

Gente de orden.

Todos conocen la inefable nueva ordenanza municipal de movilidad de Ciudad Real, aunque más bien debiera llamarse de inmovilidad. Es famosa a nivel local, nacional e, incluso, internacional. Este verano, desde el extranjero, al poner la televisión, lo primero que oí fue el nombre de mi ciudad. El canal internacional de TVE ha sido una vía publicitaria magnífica para nuestros estadistas municipales.
Como digo, por todos es conocida esta ordenanza, por eso mismo no voy a entrar en detalles, pues muy difícil es desgranar y motivar la estupidez que emana de alguno de sus puntos. Saco a la palestra este tema no por su fondo sino por una reciente noticia sobre, digamos, su forma o su marketing.
Dijo en rueda de prensa hace poco nuestro Portavoz del Equipo de Gobierno Local que todo se debe a "interpertaciones erróneas" y que matizarán algunos puntos. Es decir, en definitiva, que los culpables de la estúpida ordenanza somos los ciudadanos, que malinterpretamos, que somos unos mal pensados. Sr. Cañizares dixit.
No le falta razón, interpretamos mal cuando les votamos en las últimas elecciones. Pero en cuanto a la ordenanza simplemente se trata de saber leer.
Le digo yo que el peligro de una norma no es como la interperetan los ciudadanos a los que de una forma u otra se les impone. Lo peligroso es su contenido y cómo la interpreta y aplica aquel que ostenta la responsabilidad política, es decir, usted y sus compañeros Sr. Portavoz.
Es más, también le digo desde mi mal interpretable gen:
En cuanto a su contenido demuestra esta Ordenanza una serie de motivaciones políticas perfectamente mojigatas y escrupulosamente cizañeras; que continúan de manera lógica otros intereses prioritarios de su gobierno como tirar el dinero en decoraciones de mal gusto de nuestras rotondas que, además, las convierten en una trampa mortal en caso de accidente de tráfico. Demostración de que tienen ustedes un concepto de civismo encorsetado, hipócrita y clasista.
En cuanto a la interpretación y aplicación de dicha ordenanza deseando estoy oir esas matizaciones, y leer esos panfletos que van a buzonear para explicarla (más derroche absurdo). Y ansioso estoy por comprobar como la aplican, como superan la apliación del principio non bis in idem, por no hablar de la falta de generalidad y abstracción de muchos preceptos como el dedicado a la cera de las procesiones.
A la espera de ese futuro próximo que posiblemente les sirva de expiación, aunque lo dudo, una cosa le digo: de momento ustedes se han convertido en el hazmerreír de todo un pueblo. Un pueblo que, claro está, mal interpreta pero que en el fondo lo que siente no es un simple chiste: es verguenza ajena de salir en el telediario por su culpa.

jueves, 3 de septiembre de 2009

Viva septiembre.

Septiembre me gusta, el auténtico año nuevo (comienzos, retornos, bagajes) Su luz anuncia frío, color más allá de las espigas resecas y, encima, hay una buena película de Woody Allen que lleva ese nombre. September. Odio el calor con su presunción de pereza, la inmovilidad sudorosa por mucha cerveza que se le ponga, rehuyo los tumultos de absurdas tomatinas y sanfermines. Luego vemos locura en el Coliseo romano (se nota que he estado en Roma...) pero allí nadie se jugaba la vida de forma voluntaria. Eran condenados, forzados, desheredados. Cierto que los demás disfrutaban de la sangre. Sangre que era del mismo color que la que ahora vemos en el telediario, incluso en directo, en prime time, y en las plazas de toros. Que lo coje, lo cojió, y es cuando nuestros cinco sentidos se convierten en seis.
Lo más útil del verano, además de ese viaje a Roma, ha sido leer algún libro y releer las Memorias de Adriano. Y dice la autora por algún sitio, más o menos pues cito de memoria, que el trabajo es útil a veces para no mirar a la vida a la cara. Verdad a medias, pues depende del trabajo, pero está claro que no es lo mismo la vida de los demás que la propia.
Por mi parte, después de unos días trabajando, sólo ayer me sentí de vuelta al trabajo, pues fue cuando sufrí de nuevo las esperas absurdas en el Juzgado, la insoportable levedad procesal del pasillo, los renglones no escritos de las leyes de enjuiciamiento... Desidia contagiosa. Tengo facilidad para contagiarme no de virus, sino de estados de ánimo, y odio esperar. Esperando no se mira a la cara ni al trabajo ni a la vida propia ni a la ajena. El aburrimiento sólo divaga sin sentido, como mucho se piensa en alguna parte del trabajo, o en algún chiste fácil sin gracia más allá de la inspirada por la desidia, hasta que me voy a casa pensando en el archivo del procedimiento penal respectivo (que se premia según el Sr. Turno de Oficio con el impago) Me voy pensando en la influencia que ha tenido lo que he hecho o dejado de hacer en el resultado del procedimiento. Y me voy cabreado por el tiempo que me podía haber ahorrado.
Huyo pensando que este trabajo, en el fondo, es útil a su manera, pues te acostumbra a analizar hechos cotidianos, más incluso que el estudio del derecho, mirando la rutina cronológicamente, buscando motivos, justificaciones, resultados, posibilidades. Uno se acostumbra a ver descuadres en un gesto, en un tono de voz. Se llega a apreciar el punto de secuela de la víctima en el hablar dubitativo de su tío.
Me voy del Juzgado pensando que ante el defecto de mentir la virtud de dudar. Y me voy sabiendo que dentro de poco me tocará esperar de nuevo en el Juzgado y, lo peor, que me contagiaré de ello y perderé mucho más tiempo a mi manera, por mi culpa y sólo por mi culpa, entre otras cosas escribiendo en este blog.

martes, 21 de julio de 2009

VACACIONES

Como habéis podido comprobar este blog esta de vacaciones. Supongo que algún día volveré.

miércoles, 1 de julio de 2009

Orgullo y prejuicio (2ª parte)

La vida es una simple casualidad. La entrada anterior la escribí mucho antes de conocer al amigo "Sansón Carrasco" y fíjate tú ahora. Creo que lo poco que salva a "Sansón" es el compañerismo, pues ni siquiera tienen melena.
Y un excesivo batiburrillo de ir y venir (algo inconsciente), hoy por hoy, y de forma sucesiva, al Juzgado nº 5 de Ciudad Real, a la Comisaría de Policía Nacional, al Juzgado de Guardia, al Puesto de la Guardia Civil de Miguelturra, al Juzgado de Almagro. Pasar entremedias de no sé donde (ya me he perdido) por un despacho y no darme tiempo a ir al otro por tener que llevar el coche al taller, que a todos los sitios que he citado, aunque no lo creáis, voy en coche y no corriendo. Poco más.
Eso me pasa por ir de peregrino y hablar de Santiago y esas cosas. Entre cada posta a uno se le olvidan los qués y los cómos, y alguna cosa más y se dedica a hacer autocrítica. En fin, puedo prometer y prometo no hacer ninguna metáfora "quijotesca" aunque sólo sea para ser consecuente con lo dije en la entrada anterior, aunque sólo sea para empezar a ordenar las cosas, aunque sólo sea para pensar que quizá sea merecido.

martes, 16 de junio de 2009

Orgullo y prejuicio.

Ser de la La Mancha supone nacer con el icono de El Quijote debajo del brazo, o sobre el pescuezo, según se mire. Hasta el punto de que parece no haber distinción entre La Mancha y el Quijote y ser de uno sea ser del otro sin punto ni coma.
Me pregunto que sería de La Mancha antes del famoso personaje, es más, ya dudo de que siquiera pudiera haber algo antes del big-bang cervantino. Museo del Quijote, Quijote Arena, la Ruta del Quijote, centenarios, días del libro y, lo peor, la metáfora contínua y ansiolítica por todos lados. ¿Redimir nuestra breve historia sobre unas páginas?
Somos pesados, muy pesados, cualquier celebración (nuestra alcaldesa sabe mucho de ello) sirve para etiquetar al homenajeado o celebrado o victorioso con el hidalgo loco. Que no se yo porque esa preferencia y gusto en compararse con un pirado, estando también Sancho y su rucio y Rocinante.
De pequeño, desde las ventanillas del coche, me sorprendían las figuras de metal que hay en muchas entradas de nuestros pueblos, siluetas de quijotes y sanchos, y como todo niño mezclaba la ficción con la realidad, y daba por personaje histórico lo que era ficción.
De unos años acá me está volviendo a pasar, el poder mediático no tiene límites, y los ataques de misticismo seglar tampoco, y la nacionalitis tiene muchas formas.
Estoy cansado de oír la palabra Quijote de forma injustificada, sin sentido, indiscriminada, absurda. Y a veces de su contexto me vienen ecos del Árbol de Guernica.
Le daré alguna vuelta más, quizá esté confundido...

viernes, 12 de junio de 2009

En suspenso.

Vas a Valdepeñas a una declaración, a media mañana, y te dicen que se suspende. ¿Estado de alarma, excepción o sitio? ¿Nos han invadido de nuevo los franceses? No. Es que el funcionario encargado del asunto está de baja. ¿Y no la puede tomar algún compañero suyo? ¿O Su Señoría, como corresponde? No. Que ya nos citarán para otro día. ¿Y no nos podrían haber avisado? No, porque lo tendría que haber hecho el funcionario que está de baja, y al estar de baja no habrá podido. Claro, claro.
El ilustre cazador y también Ministro Bermejo dijo algo de impulso interno, cuando la huelga y eso. Y se le echaron encima sin falta de razón. Efectivamente, tuvo que ser más prudente, que generalizar con lo peyorativo de terceros en huelga, siendo político, es ponerse en la guillotina mediática. Pero en algunos casos puntuales, como el que refiero, no le faltaba razón, ni mucho menos.
Es la una y media. Yo he perdido una mañana entera con la falta de solidaridad funcionarial o de impulso o de quién sabe qué. Y si quiero impulsarme internamente no me queda más remedio que ir a contra pie. Serán cosas del estío, o del hastío. Y hay que dejar las cosas cerradas antes de agosto y si me pilla Bermejo...
En fin. Al menos he visto los campos de Valdepeñas, las direcciones y cañadas anunciadas, y he recordado los pasajes del libro de Galdós que tengo en marcha, en pausa de relectura, esperándome para la siesta, con el General Castaños buscando la retaguardia de la canalla y Gabriel y Santorcaz trasegando La Mancha, hacia las cercanías de Bailén.
Como veís, me conformo con poco. Algo habrá que hacer entre pérdida y pérdida de tiempo.

jueves, 4 de junio de 2009

"Andar es sano" o "Predicar con el ejemplo"

Conté por aquí hace un par de meses como la grúa me virló el coche por los excesos de celo del Juez Decano en funciones con la zona de seguridad del Juzgado (según me informó una fuente fiable) Y pusieron bolardos unos días después. Y los gorrillas de enfrente siguen campando a sus anchas. Desconozco si nuestros suplicados Juzgados han ganado en seguridad o no. Sabe Dios.
A partir de entonces, como todo hijo de vecino obligado a soltar pasta por cualquier chorrada en estas ciudades del siglo XXI, opté por dejar el coche en el parking de los multicines de al lado, a razón de euro y pico cada envite.
Pero hoy me siento reconfortado con aquél, lejano ya, día de autos (nunca mejor dicho lo de "autos") por dos motivos:
Primero, la multa por mal aparcamiento no me ha llegado, han pasado casi tres meses y no me ha sido notificada, conocer gente hace milagros. Llorar también.
En segundo lugar, y lo más importante, he comprobado en primera persona, desde una perspectiva inmejorable, casualidades de la vida, como los excesos de celo de nuestro querido y entrevistado Juez Decano en funciones, se han vuelto en su contra. Verbigracia que decían antes. En respuesta a los problemas de aparcamiento en la zona del Juzgado este Señor dijo recientemente, públicamente, en entrevista a Tabla XIII, que nunca ha habido zona habilitada para los profesionales de guardia y, lo más oportuno, que en definitiva andar es sano.
Simpatica e irónica solución para decir que el problema de aparcamiento no es para tanto. Yo le hice caso, pues me tomo las indicaciones e, incluso, los consejos físicos de los jueces al pie de la letra. Por eso del andar es sano me apunté a los cientouno de Ronda. Y efectivamente, llevaba razón nuestro querido Juez, al igual que lleva razón en todas y cada una de sus sentencias y autos, y me resultó muy sano y placentero recorrer los caminos de Ronda a patita durante más de cien kilómetros.
Estoy más sano que nunca. Es más, siguiendo su consejo, cada vez que estoy de guardia y me llaman de la Comisaría de los nacionales voy y vengo a pie, tardando toda la mañana para lo que antes tardaba un par de horas. Pero los jueces de guardia no se mosquean, ni me piden celeridad, saben que es por prescripción judicial, de su Decano en funciones, que esto de andar para estar sano es ya casi proyecto de ley.
Pasé a idolatrar a este Señor por su consejo, me comí mi anterior entrada del blog, arrepentido por mis palabras suspicaces respecto a Su Señoría. Es que los abogados nos pasamos un huevo, pensé. Apunto estuve de pedirle que fuera mi entrenador personal.
Pero los ídolos son acompañantes fugaces... Hace dos días el mito se me derrumbó... Y aún no me he recuperado. Como os decía, por seguir andando sin parar por prescripción judicial, dejé de aparcar en los multicines Las Vías, y volví a las lejanías del Polígono Larache, con cuarenta grados a la sombra y la toga bajo el brazo es como se disfruta la vida. Un, dos, un, dos. Derecha, izquierda, derecha, con la venia, izquierda.
Desde el campo de prácticas de golf subía yo, dichoso de mí plenitud física, pateando el humeante asfalto, cuando unos pocos metros delante ví un pequeño atasco. De frente, en primer lugar, un coche pequeño, detrás dos furgonetas que salían de las naves, algún claxón sonando, y el conductor del coche pequeño gasticulando dentro del vehículo violentamente, durante un buen rato. Cómo se pone la gente, pensé, que barbaridad ¡que anden como yo y como mi gurú!
Con los ecos en la cabeza del cercano Quijote Arena dudé si podía tratarse de una celebración tardía de la Champions League al estilo Talant Dujshebaev desbocado, en medio de la pista, con los brazos alzados y la mirada perdida. Miré en busca de bufandas o banderas saliendo de las ventanas de los vehículos pero, sorpresa, nada de eso había. Qué raro.
Lo que pasaba era, simplemente, un altercado de tráfico: la típica maniobra en que un coche se detiene para aparcar, pone la marcha atrás, las luces blancas se encienden, pero no puede proceder porque detrás no le han respetado el hueco y tiene pegadas al maletero dos furgonetas blancas, y una creciente fila de coches y, claro, todos no pueden dar marcha atrás para que el primero aparque.
Que listos sois, ya habéis adivinado quién era el conductor del pequeño vehículo a motor deseoso de aparcar y con los brazos alborotados, vociferante, cual molino de viento desbocado moliendo a mi ídolo venerado. Por cierto, eran las diez y cuarto de la mañana.
Sin creer lo que había visto fuí a hacer unas gestiones al Juzgado y, a renglón seguido, a Alcázar de San Juan, donde creo que el Juzgado sobrevive sin zona de seguridad.
Me encuentro perdido, ya no sé si andar es bueno o malo, ¿a quién tomaré ahora como guía espiritual? ¿Por qué enfadarse hasta tal extremo si cuánto más lejos se aparque mejor?
Ya saben, dicen que conduciendo sale a relucir nuestro verdadero carácter. Y, ya saben, dicen que hay gente que muestra su soberbia con gestos abiertamente prepotentes y escupitajos en la mesa y, otros, con un bonachón paternalismo en apariencia apacible y resignado.
Yo sigo dando gracias a estas benditas casualidades que me sirven de guía. De momento me he reconciliado con las grúas y el depósito municipal. Desengañado de mi amor fugaz, pero contento.
Creo que he aprendido, no volveré a aparcar, lo prometo, en un paso de cebra próximo a una zona de seguridad (os recuerdo que esta infracción esta prescrita, que nunca se sabe quién puede leer esto)
Otros continúan en su impostura y echan de menos esa zona de seguridad, que empezó a ser una molestia cuando empezó a utilizarla más gente y no sólo unos pocos privilegiados.
P.D.:
ESTA HISTORIA ESTÁ BASADA EN HECHOS REALES. LOS NOMBRES, PERSONAJES Y LUGARES QUE APARECEN TAMBIÉN SON REALES, INCLUIDO YO (DENTRO DE LO QUE ME ES POSIBLE) CUALQUIER TERGIVERSACIÓN DE LO DICHO SERÁ ACLARADA POR OTROS MEDIOS, EN NINGÚN CASO VIOLENTOS. SOY CONSCIENTE DEL RIESGO DE SUFRIR ALGÚN TIPO DE REPRESALIA GARZONIANA. YA SE SABE, LA COSAS DE LA JUSTICIA UNIVERSAL. EN TODO CASO DEJO CONSIGNADO QUE ESTOY INFLUIDO, AL MOMENTO DE ESCRIBIR Y PUBLICAR LO QUE ANTECEDE, POR SUSTANCIAS TÓXICAS QUE NUBLAN LISONJERAMENTE MI POCO ENTENDIMIENTO. CASUALIDADES DE LA VIDA.

martes, 2 de junio de 2009

Crisis y crisis.

De los últimos cuatro juicios verbales por daños que he tenido, en tres de ellos no ha comparecido el demandado y, en el otro, sólo compareció uno de los codemandados. No sé si será cosa de la crisis, y las empresas no comparecidas están en concurso, o que al ser inferior a tres mil euros la reclamación y considerarse culpables piensen que así, al menos, se ahorran la minuta del abogado. Lo dudo, pues suelen llevar al del seguro. Luego en ejecución quizá no les quede ni un duro, pero bueno, bendita sea la crisis, ¡al menos gano algún juicio!
Y es que por La Mancha nos estamos volviendo amantes de la crisis, el Balonmano Ciudad Real desde que luce su flamente publicidad de "I crisis" hace de cada partido un juicio sumarísimo al rival. Cuestión de fe, que esto del deporte nos da metáforas evidentes de lo importantes que son los estados de ánimo.
Que se lo digan al Barcelona y al toreo de balón de Iniesta, pese a que por tierras catalanas, donde nos hacen creer que todos son ecologistas y antiespañoles, comparar a su jugador con el toreo lo consideren un insulto. Que se lo digan a Guardiola, cómo trasformar la misma materia prima en excelencia con un toquecito aquí y otro allá. Para tomar nota.
Que se lo digan al Quijote Arena, donde palabras como empatía e ilusión tomaron forma, cuerpo, cemento puro. Algunos jugadores alemanes miraban sorprendidos a la grada, de reojo, lo nunca visto. Y miraban no por miedo, no se tiró ni un objeto a la pista, no hubo apaños a la griega. Miraban, dejando aparcado su orgullo y su aire de suficiencia, y miraban pensando en cómo era posible que en su fastuoso Sparkassen Arena no sintiesen esa sintonía.
Que le pregunten al todopoderoso Kiel y a Dujshebaev qué es la crisis, o que se lo pregunten al millonario Florentino y al prudente Guardiola. Y quién se cambiaría por quién.
Lamentablemente las ejecuciones judiciales no entienden de estos entusiasmos deportivos, ni existen remontadas.

jueves, 28 de mayo de 2009

Ciento veinte caracteres.

Antes de leer esta breve entrada apaguen el móvil, por favor.
Huimos de la soledad como si fuese un hechizo del mal. Y terminamos mirando todo de reojo, sin saber muy bien porqué. ¿Prisas? Sin teclas nos inspira el abandono. Vamos dando cabezadas en el metro, con mil alarmas en el teléfono móvil, que ya es teléfono y lo es todo en uno, manejado entre los hábiles dedos como el conejo en la chistera, como aspiración de nuestros deseos, como naipes sin comodín, ni ases, ni reyes. Un cumpleaños acaba siendo un recordatorio del que poco nos acordaremos.
Acompañados entre ondas pero muy lejos del mar. Y marchamos, y huimos por las olas que dejan rastros espías en sistemas informáticos de no sabemos dónde. Y deambulamos por estrictas compañías de pocos caracteres, y nerviosos miramos las llamadas perdidas. Y muchos de los expertos en sms no saben escribir una carta. Lo impensable hace pocos años se convierte en necesidad imperiosa, vital. Pero en la edad de piedra donde no existían los politonos (hace tan poco tiempo...) no estábamos tan solos ni tan aburridos. Huiríamos también, sí, de tantas cosas como siempre, de tantas rutinas como ahora, pero el tiempo parecía más largo.
A más necesidades más carencias. La paciencia se queda en el olvido y el cielo queda pixelado entre antenas. Avanzar suena a confusión máxima, a collage de siglas y esloganes. Hacemos breves amputaciones a nuestro disco duro. La tarjeta de memoria es fundamental.
Tan importante es estar conectado que aquel que no lo está lo damos por muerto, o lo creemos en fatal situación si insistimos y no lo coge, a cualquier hora del día, en guardia de nuestras emociones.
Si quereís volver a encenderlo, yo no lo haré hasta mañana por la mañana, que estoy de guardia profesional. Y pasado mañana.

lunes, 25 de mayo de 2009

Allanado he llegado.

A veces cuesta coger el coche, pero más pesado sería no tener que cogerlo nunca, siempre entre cuatro paredes. Así, con esa justificación optimista y la banda sonora de Barrio Sésamo en la radio, he partido esta mañana a Alcázar de San Juan, pensando en la gotera maldita y en las arquetas juguetonas. Y dado que era fiesta local en Ciudad Real, sin expectativa de pisar un despacho a la vuelta, he echado la bolsa de deporte al maletero, por si acaso. Sería que ya tenía la mosca detrás de la oreja.
Llamada del procurador.
- La parte contraria acaba de presentar un escrito de allanamiento, ¿dónde estás?
- Pues que bien, digo, estoy aparcando. Pues que bien, ¿quién es la compañera?
Compañera es un decir. Subo al Juzgado, me encuentro a la perito por la escalera igual de mosca que yo, vaya tela, ya podía haber avisado, y esto, al menos se ha ganado, y lo otro. Ya que estoy pues cojo una copia del escrito de allanamiento y pregunto por unos juicios de faltas, y hablo con un par de compañeros, y me acuerdo de la estirpe maldita de la plana letrada allanada, y hablo con el procurador de las zapatillas de estar por casa. Qué gracia.
Quince minutos contados desde que aparco hasta que vuelvo a coger el coche. A los de la zona azul ni siquiera les ha dado tiempo a multarme. Después de esta parida judicial, gracias a la compañera a la que voy haciendo vudú telepático, se te queda sensación de vacío espiritual, de kilómetros perdidos, de viaje banal. Pero no, hoy es fiesta local, y no pisaré ya ningún despacho... y tengo la bolsa de deporte en el maletero.
Pienso, me vuelvo dando un rodeo por Ruidera, cincuenta minutos más de coche, pero hace poco pasé por allí y un camino al otro lado de la orilla chiringuetera tenía buena pinta... Cincuenta minutos más de coche que hacen provechoso lo que habrían sido dos horas de volante absurdas.
Y dos horas y media andando, que gusto, en silencio, llegando a agradecer el allanamiento que me ha hecho cambiar los elocuentes chirridos de la allanada por los pájaros y el viento.
Al volver a casa ya no tengo la cara de imbécil con la que salí del juzgado, y ya no me acuerdo de la agraciada compañera, aunque ella, quizá, algún día se acuerde de mí. Y, en el fondo, he tenido mi día de fiesta, que la cabra tira al monte, auque sea para hacer doce kilómetros.




sábado, 23 de mayo de 2009

Llegar ya vale en los cientouno (2ª parte)

Hablando con la gente de esto de los 101 me siento como un extraterrestre tarado. Algunos me han preguntado que cuántos lo hicimos, que si más de veinte, o de cincuenta, o de cien... Vaya, lo que hace que estas cosas no salgan en la tele, aunque sea en los espacios de sucesos o de zapping o de estupideces varias. Os aseguro que hubo una afluencia digna del mejor botellón. A lo largo de ciento y un largos kilómetros una cosa os digo: ¡no estuve solo! Ya han salido las clasificaciones y, si no os creéis lo que os digo, podeís consultar el siguiente enlace.


Los atletas inscritos en marcha fuimos 3.245 (si sumamos a los de duatlón y a los señoritos de la mountain bike hubo un total de 7.290) En la salida habría alguno menos, pues siempre algún inscrito por motivos varios no puede ir a la prueba. Pongamos que salieramos cien menos, 3.145 marchadores.
Cuál ha sido mi sorpresa cuando he visto la cifra de llegados a meta: 2.095. Más de mil retirados, aproximadamente un tercio de los participantes, y eso que las condiciones climatológicas no fueron excesivamente duras. Salvo de 16:00 a 18:00 horas, cuando el calor hizo aparición en una de las tres subidas más fuertes del recorrido, y muchos cayeron a la sombra de las cunetas. Fue sobre el kilómetro 38 y yo también lo pasé mal, entre otras cosas porque se me terminó el agua, y por un momento pensé que quizá no llegase a la meta. Pero fue sólo un momento.

A estas cosas se va, como dice nuestro ilustre paisano José MOTA, a aberroncharse contra el rocaje vivo. Si hay que ir se va, y se va con el espíritu adecuado o uno se queda en casa. Cuando la fatiga y el calor se mezclan no te quedan recursos para pensamientos muy abstractos, y si se va pensando en dar un paso más, y luego otro, y otro, no te queda hueco para pensar en nada más, ni siquiera en retirarte. Y otro más. Yo seguí adelante y, por esta vez, me salió bien.
Mi puesto definitivo en la clasificación general de marcha ha sido el 921. El de mi categoría, "senior civil" no lo sé exactamente por un error en la fecha al hacer la inscripción, no sé por qué motivo, pero viendo los puestos anteriores calculo que será sobre el 170. Como siempre sucede en estos eventos los veteranos (mayores de 35 años) superan en cifra a los senior, y quedan en mejores posiciones.


Y una curiosidad, dentro de la división de categorías entre "civiles" y "militares", tanto en categoría senior como en veteranos, los civiles quedamos de forma general en mejores puestos que los militares, sorpresa, sorpresa, y es que Spain is different y nos va el dos de mayo y echarle cojones a destiempo.
Eso sí, no conozco Ronda más allá del polideportivo donde dormí (la madre que parió al corneta...) el campo de fútbol de donde salío la marcha y el Parque de la Alameda a donde llegué. A la salida vas mirando el suelo, pues es cuesta bajo, bastante pronunciado, y rodeado de miles de marchadores que salen nerviosos y más rápido de la cuenta. A la llegada vas con la cabeza gacha porque no puedes levantarla, y vas intentando mover los pies aunque sea por telepatía, izquierda, derecha, iiiizquieeerda, deeeerechaaa; ahora otra vez el izquierdo, y ahora venga, derecho, puedes un poquito más. Arriba y luego abajo. Que ya queda poco.
Si me preguntáis si Ronda es bonito y os mando a la mierda espero que sepáis entenderme y disculparme.




miércoles, 20 de mayo de 2009

Algo más de 100 kilómetros y algún convencionalismo (1ª parte)


Puedo decir que he recorrido 101 km en 18 horas y 11 minutos y 6 segundos, según el "diploma de cientounero" que me dieron en la llegada, monte arriba, monte abajo, por caminos infames, por la Serranía de Ronda que casi se nos hizo pequeña. Suena exagerado, pero depende de cómo se mire.
En el momento de la llegada me pareció una prueba más dura que la maratón, sería por la fatiga acumulada durante el día y la noche de forma contínua, donde influye hasta el sueño de llegar a meta más allá de las 5 de la mañana. Pero luego comprobé que no es así, pues se recupera antes, ya que el desgaste muscular es menor marchando que corriendo. Aunque, como todo, supongo que depende del nivel de exigencia con que uno lo haga, porque hay fieras que la hacen casi entera corriendo; pero yo a esto fui sin entrenamiento específico, tranquilo, por curiosidad, a disfrutar.
Y, como digo, depende de como se mire el cansancio, o con que se compare. Por ejemplo, he terminado menos cansado que en un día/noche al 100% de fiesta, feria, boda o similar, que en hacer estos 101, también al 100%. Y eso que he de añadir el viaje de ida y vuelta en coche y el dormir la noche anterior y posterior en plan campamento legionario, con toque de corneta incluido, la madre del corneta...
Distintos tipos de marcha, no más, sin poner ni quitar méritos a uno y otro. Entiendo que suene a locura lo de los 101 y no otras cosas, pero... Pero el cansancio que te dejan los 101, una vez se pasa el agarrotamiento inicial, es plácido, agradable y mentalmente os aseguro que el relax es total, será porque uno se queda al filo del coma inducido o porque las neuronas se quedan fritas al sol a pesar de la gorra, o porque se sorprenden de su propia locura, o porque tratan de ignorarte para que no se te ocurra otra vez hacer lo mismo. Pero el alivio es absoluto.
Hacer los 101 suena a burrada, lo entiendo, pero no será tanto, o se ajustará más a lo que somos que otras cosas, pues os aseguro que la resaca de estos 101 no ha sido la peor de mi vida, por algo será. Incluso si no fuera por las dos malditas ampollas nadie diría fuí a Ronda.
Desde luego es una prueba donde el reto psicológico supera al físico. Creo que la sensación de casancio y fatiga que tenía en el kilómetro 45 era poco inferior a la que tuve en el 70 o en el 100, la diferencia está en querer seguir o no. Llega un momento de no retorno en el que, salvo lesión o desfallecimiento absoluto, el cuerpo es inercia y la cabeza una mezcla de pensamientos absurdos y confusos (que mejor no reproduzco en el blog) que es lo que te puede llevar al abandono. Tirarte casi toda la noche con la simple luz de tu frontal entre el monte y ver Ronda arriba, que nunca llega, subiendo, subiendo y subiendo.


Aun no han colgado la clasificación, no sé como quedé, tampoco me importa demasiado, aunque el orgullo que llamamos curiosidad lleva a que todos al final la miremos y si creemos que hemos quedado bien lo contemos por ahí. De momento sólo sé lo que pone el "diploma de cientounero" que me dieron al llegar: posición nº 43 de la categoría "marcha civil" (no sé cuantas categorías había ni cuál será el puesto global...) Un promedio de 10' 48'' el kilómetro y 18 horas 11' y 6'' de tiempo total, aunque en mi crono me salen dos minutos menos, porque hasta que se sale y luego, cuando llegas, hasta que pasas el control de meta hay un pequeño desfase.
Por cierto, muchos compañeros de camino dijeron que en sus gps y demás cacharros salieron entre 3 y 4 kilómetros más, cuestión que confirmaron algunos miembros de la organización con la boca pequeña por un cambio obligado de última hora por no sé qué motivo. Menos mal que los legionarios intimidan con su simple presencia, porque cuando me enteré de ese alargue me dieron ganas de hacer un cochifrito con el carnero.

http://www.lalegion101.es/

miércoles, 13 de mayo de 2009

Teoría y práctica.

Desgraciadamente ambas parecen reñidas. En la última comida coloquio el Decano de la Facultad de Derecho de Ciudad Real dio muestras de ello en su abstracta introducción, que nos pareció lejana, casi ambigua, aunque luego demostró saber meterse en el fango, pero siempre citando más literatura que soluciones concretas para un abogado, o para un ciudadano. Eso no quita que su intervención no fuera interesante, incluso acertada, no lo critico de forma peyorativa, ni mucho menos, sólo quiero destacar la perspectiva opuesta que nos separa y, a la vez, nos une. Me quedé con una recomendación de un libro que nos hizo ya en la sobremesa "El factor humano" de John Carlin, si alguién quiere leerlo se lo presto. No escribo más, pasen y vean:
http://www.uclm.es/organos/Vic_Investigacion/centros/resolucionconflictos/p-inv.html
http://jovenabogadocr.blogspot.com/2009/05/fotografias-comida-coloquio.html

Quién dice qué, no importa el cómo.

Como abogado, ejerciendo como tal, no siempre puede decir uno lo que piensa. Hay otros intereses, clientes, jueces, tramitadores, compañeros. El respeto lleva a mantener las formas, lo cuál es una virtud. Últimamente oigo hablar de la sinceridad de forma masiva como virtud social deseable. Me niego a creer esa milonga. Y es que se utiliza ese término como destape de la intimidad pervirtiendo su significado. No hay ningún deber a ser sincero y si un derecho a la intimidad.
Bastante tengo con que me graben en los juicios, con que cualquier ente público pueda desgranar al detalle mis movimientos bancarios, o por internet, o por el teléfono móvil, como para que encima me exigan ser sincero con todos y a todas horas.
Eso sí, a veces te apetece ser "socialmente sincero", te apetece decir algo que te callas por las formas, por no crear polémica, por no distraer el objeto del pleito. Y cuando puedes, aunque sea de forma sibilina, indirecta, lo dejas caer, aunque no sirva para nada práctico, como puro desahogo. Creo que quién sea abogado se sentirá identificado con este párrafo.
A finales del pasado mes de julio tuve una comparecencia de prisión, y mi cliente dijo que "lo de la conformidad" le parecía un chantaje de la Justicia. Para los no iniciados: si te conformas al inicio del procedimiento (si es de "juicio rápido") te rebajan un tercio la pena, sino te arriesgas a más pena o la absolución. Una espada de damocles con la presión de estar detenido, esposado, aturdido, sin dormir, quizá resacoso o sin medicar,... Muchos se quedan con "el mal menor" y así se descarga de trabajo a la administración de justicia, aunque quizá no a la penitenciaria.
Pues el Juez le metió mil reproches de forma algo exaltada por decir eso del chantaje de la Justicia, se creó una situación muy tensa, de forma innecesaria, por criticar un mecanismo de la Justicia Penal.
Hoy he hecho un recurso de apelación porque me han denegado una petición de sustitución de pena de prisión, de otro asunto, y buscando argumentos me he encontrado por casualidad (además de con mil dudas) con la Memoria de una Fiscalía del País Vasco de 2004 que critica duramente ese régimen de conformidades tachándola, literalmente, de coacción. Y de esa opinión se hace eco un Fiscal del Tribunal Supremo en un estudio que he encontrado publicado por internet.
No os equivocáis: he citado literalmente dichas opiniones en mi recurso, pues además me venían al pelo de uno de los argumentos que planteaba.
En aquella comparecencia del mes de julio hablo yo de coacción y me crujen, me procesan por obstrucción a la Justicia, por desacato, por desobediencia, por qué sé yo. Lo dice una Memoria de una Fiscalía y un Fiscal del Supremo y es una opinión a tener en cuenta. Los caminos de la teoría a la práctica, del Congreso de los Diputados al Juzgado de Guardia, son inescrutables, pero los perdedores siempre son los mismos.
Probablemente mi cita en el recurso no sirva para nada, pero que a gusto me he quedado mezclando sinceridad, respeto y formas. Creo que es la primera vez que le doy las gracias a algo escrito por un Fiscal, ¡espero que no sea la última!

sábado, 9 de mayo de 2009

A cuatro patas.

Pienso yo que mi vecina hace algo que no debe cuando no saca de paseo a su chillona y rebelde yorkshire. Pero como no lo pone en ninguna norma pues uno se queda a medias... Quizá esté equivocado...
Sencillamente, quizá haya cosas que no importan. Las normas son mensajeras de nuestras conciencias y cuando algo nos da igual pues no existe y no se hable más.
Y llega el Ayuntamiento de Gerona y dice que hay que pasear a los perros un mínimo de veinte minutos, tenerlos como máximo seis horas atados, que no pueden dormir a la intemperie... y que si no lo hacemos nos multan.
Ya estaba bien que las únicas obligaciones y prohibiciones de los amos de perros (entre los que me incluyo por partida doble) fueran respecto a las molestias que estos puedan causar a terceros (heces en la vía pública...) y no por las molestias que les ocasionamos nosotros a ellos.
Siempre me ha sorprendido que existan prohibiciones de no jugar al balón en el césped o de cortar las flores, pero no de torturar a un mamífero. Será que el legislador es vegetariano, o será que tenemos un grandísimo y cuidado gusto estético: las flores son bonitas y huelen bien, los perros tienen pulgas, huelen mal y pueden morder.
Aunque tratándose de Gerona quizá impongan una inmersión lingüstica canina, y los canes que no ladren en catalán perderán su derecho al paseo, que lo primero es lo primero.
En todo caso entiendo a la perra de mi vecina (a la de cuatro patas) Si a mi no me sacaran de paseo y corriese de vez en cuando por el monte sería peor que ella.

viernes, 8 de mayo de 2009

De marcha.

El fin de semana del 16/17 de mayo (que poco queda...) ni me voy a leer el periódico, ni pensaré en política, ni me encontraré con reja alguna que me impida el paso. Unos cuantos legionarios habrán pasado antes por los caminos, para cuidar del recorrido. Si algún propietario o cazador se atreve que les lleve la contraria.
Saldré a andar por la Serranía Ronda, sin prisas, sin referencias, a trotar a ratos aprovechando las bajadas... A disfrutar del monte. A echar algunas fotos. A evadirme quizá de más.
Saldré a "marchar" que dicen, o pudieramos decir que "saldré de marcha", hasta que el cuerpo aguante o hasta llegar a los ciento y un kilómetros.
Parece mucho. Quién sabe.

http://www.lalegion101.es/

jueves, 7 de mayo de 2009

Anotación al margen del periódico del domingo.

Contestando los comentarios de la entrada anterior recordé las palabras que oí no hace mucho en una comida-coloquio de la AJA: a los políticos lo único que les da miedo es un tío con una libreta haciéndoles preguntas. O sea, un periodista que los ponga en evidencia, que diga lo que hacen mal o lo que directamente no hacen. Y yo añado: temen a cualquier ciudadano crítico que los ponga en igual situación, en evidencia, sobre todo si tiene conocimientos jurídicos que pueda guiarlo mejor en su ofensiva. Sí, quizá un abogado.
Los ciudadanos, de forma particular, les importamos poco. Al fin y al cabo si queremos votar tenemos pocas opciones y a uno u otro le acabará llegando el voto. Las sentencias tampoco les importan mucho, se hacen las víctimas y se refuerzan en su posición de político-mártir (Vera y Barrinuevo inauguraron ese altar en España hasta límites insospechados, Jesús Gil era alabado precisamente por su desfachatez y simpaticona capacidad delictiva) Y se pueden pagar las fianzas.
Lo que les importa es la opinión pública contingente, variable. Y no les importa por motivaciones morales, sino porque de ella depende su mejor o peor posicionamiento dentro de su propio partido. Triste que sus mayores fijaciones sean los enemigos de su propio color y la opinión mediática que, obviamente, tratan de controlar.
Todos usan como pose el renegar de las herencias franquistas, es decir, de la dictadura: que si la memoria histórica, que si la transición descafeinada, que si la monarquía, que si los sindicatos, que si el modelo lingüistico, que si la religión... Cada uno reinterpreta herencias franquistas para ponerse medallas democráticas cuando, todos ellos, en su conjunto, son la más viva herencia franquista, la mayor y más perjudical y denigrante herencia franquista. Ellos mismos:
> Se identifican por lo mismos clichés de izquierda y derecha cuando un buen porcentaje de todos ellos acaban en la cárcel por cometer los mismos delitos, y su ideología básica es el amiguismo.
> Mantienen un modelo de partidos políticos endogámico, ahora todos son legales (menos los que matan o les gusta que maten) pero viven en las mismas trincheras; de vez en cuando alternancia.
> Aspiran a controlar los medios de comunicación de forma eficaz (actitud dictatorial donde de las haya) Goebbels era más sincero, no lo llamaba periodismo, lo llamaba propaganda.
> Aspiran a la perpetuidad, a que nadie los desbanque de la poltrona, a no ser porque mejoren de puesto.
> Tienen como prioridad marginar al adversario político antes que mejorar la vida de los ciudadanos. Midan y pesen cualquier discurso de un político durante unos días y verán que dedica más esfuerzos en denigrar al oponente que en explicar proyectos o similares.
La única diferencia básica es que ahora se respetan de forma generalizada los derechos fundamentales básicos, pero cambio de actitud real, democrático, en la forma de ejercer el poder político no existe, y no tiene visos de llegar, más al contrario: tienden a cargarse los contrapesos (división de poderes) que creo la Constitución. La tendencia del leonino Congreso de los Diputados es cargárselos para abarcarlo todo (politización masiva)
Y no quieren cambiarlo porque no les interesa. Palabras como listas abiertas, mérito y capacidad y muchas otras les provocan temblores de espíritu y de bolsillo.
Sé que generalizo, pero respecto a gente que está en la vida pública/política y vive del erario público se merecen generalizaciones, pues a la recíproca ellos nos generalizan a nosotros con leyes, y se merecen más el exceso en la crítica que el defecto en la condescendencia.

lunes, 4 de mayo de 2009

Rejas.

No sé quién ha sido, pero me alegro.
No sé quién es la autoridad competente o propietario que ha puesto la valla y la puerta. Tampoco sé quién ha sido el que, por segunda vez, se ha cargado la puerta. Obviamente, me alegro de lo segundo.
Curioso este camino, desde el otro lado (el que no da al parque forestal) no hay cartel alguno que diga que es de propiedad privada o, sencillamente, que está prohibido el paso. Pero del lado de la Atalaya, el de la foto, sí lo hay, no se ve en la imagen pero lo hay: "propiedad privada; prohibido el paso"
Como digo, desconozco la autoridad competente que ha puesto la valla, pero me huelo que el Ayuntamiento tendrá algo que ver. Ese Ayuntamiento que cierra los polideportivos los días de fiesta (por ejemplo, el viernes pasado) o que cuando juega el Manchego no permite el acceso al resto de las instalaciones.
Mucho "Plan E" pero ninguna promoción, más bien lo que hay es disuasión, para hacer deporte. Y encima ponen una gran valla con puerta para que ni siquiera podamos dar un paseo por el campo. Y supongo que, encima, esa valla cinegética de dos metros de altura que rodea ahora la Atalaya, y los muros con puertas puestos en zonas estratégicas, los habremos pagado los ciudadanos.
A los poderes públicos les ha dado por medir los kilómetros de vía verde, los metros de los caminos de la zona de la Atalaya, los centímetros de la ruta de Don Quijote. Todo con postes muy bonitos para luego colocarnos la valla donde menos nos lo esperamos. Medir para controlar.
Ojalá midiesen y controlasen con tanta precisión los presupuestos y otras cuestiones de la vida política. Se miran demasiado el ombligo y poco el trasero que es lugar por donde, físicamente, sale la mierda.
Creo que el concepto de deporte que tiene nuestra alcaldesa está alejado de la naturaleza, que para ella no pasa de ser las cuatro flores que coloca para embellecer las rotondas. Aquí importan más los cuatro tuercebotas pseudoprofesionales de tercera división que promocionar el deporte como salud o diversión. Y los parques forestales se planifican más para ir de litronas que para otra cosa, pues se limitan los caminos por donde hacer senderismo o revolcarse como un cochino. Parque forestal donde la única prueba deportiva que se organiza es una prueba de motor. Muy ilustrativo.
No sé quién ha sido el que se cargó la puerta, pero me alegro. Quizá haya sido alguién que sabe que a Don Quijote le asquearían profundamente los postes verdes que jalonan unos caminos planificados por una moda pasajera, como medio de obtener beneficios vía turismo.
No seáis suspicaces, os prometo que yo no he sido. Reconozco que un día me la salté, y que otro día la abrí desenrollando un alambre que hacía de cadena provisional. Pero yo no la he arrancado. De momento no... No me llegan las fuerzas.

martes, 28 de abril de 2009

De Hollywood al Juzgado pasando por Barrio Sésamo.

Interpretaba en la anterior entrada los distintos significados de la palabra "calidad". Y mira por donde ayer me encontré de bruces con una confusión conceptual curiosa.
El típico juicio contencioso-administrativo reclamando a un Ayuntamiento por el mal estado de la calzada, que provocó una caída y ésta un esguince de tobillo de grado II. Yo como demandante o "actor". El Ayuntamiento como demandado. Lo de siempre: mi informe médico y técnico de la calzada y el Ayuntamiento negando la mayor (sí, hay lesión, pero no hay prueba de que se produjera en el sitio que yo digo) y luego minorando la posible cuantía indemnizatoria.
Mi cliente me confiesa antes de entrar que no sabe si decir que está en tratamiento psiquiátrico, porque a lo mejor le perjudica, que tiene depresión y no sé qué más, y que dos policías locales la vieron caerse y no le hicieron caso. Le digo que hable lo menos posible, incluso, mejor aún, que no hable nada. El juicio intuyo que se perderá porque no hay prueba directa de los hechos, aunque nunca se sabe, y mi cliente, de sangre caliente, alma banduenda y espíritu desequilibrado, mantuvo una tensa compostura durante los poco más de treinta minutos que duró la vista. Rigidez en el rostro, en la pose, ni un comentario, gesto, gruñido o suspiro ante los argumentos de la abogada del Ayuntamiento. Una bomba de relojería.
A la salida iba con prisas, pues tenía también el juicio siguiente, donde iba a mantener sobre un hecho similar la tesis contraria pues en ese caso iba como aseguradora de un Ayuntamiento, pero esto daría para otra entrada y/o ensayo filosófico.
A pesar de ello salí al pasillo, por curiosidad, a fisgonear la opinión de la cliente, sus reacciones. Lo primero que hizo fue preguntarme si la abogada contraria era del pueblo de donde ella venía y donde sufrió la caída. Pregunta que era una velada amenaza para saber, en definitiva, si era vecina suya y así, en la cercanía de La Mancha pofunda, tomar las represalias sociales, directas o indirectas, que considerase oportunas. Le dije, balbuceante, que no, que creo que no, que creo que es de aquí, de Ciudad Real. Teniendo en cuanta que antes de entrar me dijo que deseaba poner la alcantarilla mal enrasada en la puerta de la mujer del alcalde para que fuese ella la que se partiera la pierna, está claro que mi querida cliente estaba tirando mal de ojo, mal de alcantarilla en este caso, a la compañera; que todo hay que decirlo, fue respetuosa e, incluso, moderada, pues entiendo que no quiso hacer sangre al ver que se le ponía la prueba de cara.

- Cómo se atreve a decir que no me caí, que lo he fingido todo - Refunfuñaba la Señora. El cliente no suele distinguir matices, no es lo mismo decir que no hay prueba suficiente de que la lesionada se cayera por culpa de una negligencia del Ayutamiento a decir que el hecho en sí mismo no sucedió, pero como entenderéis no entre en estos matices.
- Usted tranquila, olvídelo todo, ya cuando llegue la sentencia la avisamos - Intenté quitarle hierro al asunto, que la cliente desconectara de su fijación, al estilo del encantador de perros, pero no me salió, nunca me sale.
- Pero eso de decirme actora, decirme que he actuado con lo de la caída, eso de repetir varias veces lo de actora... - Decía con la mirada perdida por encima de mi hombro buscando a la abogada que estaba detrás de mí.
- No, eso no, tranquilícese, vamos a ver, con actora se refería a que eramos nosotros los demandantes... - No seguí, era inútil entrar en matices.
- Sí, lo que sea, pero que lo ha dicho, ya se podía haber dejado la mala leche en casa esa abogada.

Actor. La palabra actor llevada a su sentido teatral puro. Actor. ¡Qué bueno! Explicale tú a la mirada ofuscada que actor tiene otras acepciones, una de ellas jurídica, que significa tal y cual.
Se despidió de mí dándome las gracias. Juicio muy posiblemente perdido pero cliente contento, quizá debido a la medicación, pues no tuve mucho de donde tirar.
Y a renglón seguido a "actuar", ahora no en el sentido de demandante como en el juicio del tobillo, sino en el sentido cinematográfico, pues sin solución de continuidad y delante del mismo Juez ahora iba a ser yo el que dudase de la caída, de la lesión en el nervio tibial, de las secuelas.
Señoría, no se lo digo por decir, le aseguro que la alcantarilla que ahora nos ocupa estaba en perfecto estado, no como la de hace cinco minutos, hay ayuntamientos buenos, como el que ahora aseguro y represento, y ayuntamientos malos, malvados, como el del juicio anterior.

viernes, 24 de abril de 2009

Denominaciones de origen.

Hace un par de semanas, o quizá sean ya tres, oí la expresión "pleito de calidad", y por entonces andaba yo pensando en otras cosas a toda prisa y no reparé lo sufiente en su sentido. Lo que me vendían con esa etiqueta tenía un doble significado. Por un lado, tratar asuntos poco comunes, extraños, por ello supuestamente más difíciles aunque sólo sea por tener que estudiar algo nuevo (a pesar de que luego, muchas veces, resultan más sencillos) Por otro lado, claro está, la calidad se refería a la cuantía... y a más cuantía mayor la minuta.
Calidad. Según la R.A.E. tiene diversas acepciones. Los que con dicha expresión trataban de convencerme está claro que iban por "2. f. Buena calidad, superioridad o excelencia" Aunque la calidad en términos generales, como primera acepción es: "1. f. Propiedad o conjunto de propiedades inherentes a algo, que permiten juzgar su valor" Por lo que puede ser buena o regular o mala. Y ahí esta el tema, porque un pletio puede ser de calidad por muchos aspectos. Por ejemplo, la mayoría de abogados de los acusados del juicio del 11-M iban con abogados del turno de oficio. ¿Era ese un pleito de calidad? Entiendo que por intereses de todo tipo no cabe mayor calidad, si bien a algunos letrados les costase dinero dedicarse a ello en cuerpo y alma. Incluso un enrevesado juicio de faltas en muchas ocasiones requiere mayor habilidad que un mega-ordinario, debido a la improvisación de la prueba y otros menesteres.
Calidad. Resuena en mi memoria esa palabra, y releyendo sus demás acepciones, desde la perspectiva que da el tiempo, me queda claro que, para lo que me afectaba, aquella calidad que se me ofertaba como producto estrella no era otra cosa que "9. f. pl. Condiciones que se ponen en algunos juegos de naipes" o, incluso, "1. loc. verb. desus. En el arriendo de las rentas reales, comunicar relación jurada del estado de las cobranzas y pagos". Mi memoria se queda con un tufo a que había algo de truco, algo de sometimiento. Creo no equivocarme.
P.D.: Releyendo esta entrada para colgarla en el blog he caído en lo curioso que resulta que 21 acusados por el 11-M fueran con abogados del turno de oficio, como cualquier delincuente común sin medios ni conocidos recomendables. Curioso.

viernes, 17 de abril de 2009

Revisión a la retaguardia.

El lunes por la noche, en el canal de noticias 24h salió un breve reportaje conmemorando los 20 años desde la tragedia del Estadio Hillsborough, en Sheffield, el 15 de abril de 1989. Al final las típicas entrevistas de uno de los días de después, en las inmediaciones de la grada de la tragedia. Ciudadanos varios, lamentos. El cámara se acerca a entrevistar a un tipo en chandal que está frente a la valla del Estadio convertido en improvisado altar. Con pinta de hooligan de pintas de cerveza a la enésima potencia. Se gira y les dice, muy respetuosamente, con el respeto dolido y sin ficción de un británico, que ha ido allí por condolencia, a recordar a los 96 fallecidos, no para llenar minutos de televisión. Con una educación exquisita, sin apariencias, con el chandal de su equipo, se da la vuelta y sigue a lo suyo. En su silencio con la mirada al frente.
Traído a la actualidad de la televisión española, me pareció un gesto irreal, aquí donde el amarilleo rosáceo tiñe voces, vestimentas, voluntades y pésames. Las exaltaciones suelen tener poco fondo, o ser éste movedizo. Ahora se hacen ruedas de prensa en prime time para explicar lo que no hace falta: el drama humano básico. Ahora se pone música a los minutos de silencio. Parece que las muestras de respeto si no se divulgan a bombo y platillo no sirven para nada. Esas lágrimas públicas y publicitadas me dejan, cuando menos, sensación de regodeo innecesario y, cuando más, certeza de demagogia absurda y a veces mentirosa.
Si hiciese ahora un exámen de derecho constitucional y me preguntasen qué es la dignidad, no me iría al artículo 10 de nuestra Constitución. Contestaría que es lo que demostró ese ciudadano británico ante las cámaras.
Ninguna entrevista expresó mayor lamento, respeto y pesar que la respuesta de ese hombre anónimo. Por algo será.
La exageración no socorre y, si es impostada, ni siquiera creo que desahogue. Nunca he pedido un autógrafo, pero quiero uno de ese tipo. Un autógrafo anónimo.
Seguro que es de esos que no pone música a los minutos de silencio, y que cuando escucha su canción preferida no sube la música sino que cierra los ojos. A pesar de que sea de esos que tarda más en tirarse el eructo que en beberse la cerveza, que una cosa no quita la otra.
Por ahí creo que sueña la dignidad humana, sin aspavientos ni rebajas, cuidando los tímpanos. La fuerza invisible de la retaguardia, esa que nunca sale entrevistada en donde estás corazón.

viernes, 10 de abril de 2009

Merece la pena leerlo.

Os dejo un enlace del blog de Lorenzo Silva de El Mundo, que escribe un buen relato breve sobre cosas que pensamos todos mucho mejor de lo que yo podría hacer.

http://www.elmundo.es/elmundo/2009/04/08/cultura/1239185498.html

martes, 31 de marzo de 2009

Creer o no creer, esa es la cuestión.

- Mira por donde hoy he leido por ahí una cita, ésta: "el abogado es un señor que recupera nuestros bienes de las manos de nuestros adversarios y se los queda" Henry Peter Brougham (1778-1868) Lejos de ofenderme, me ha provocado una lejana sonrisa. Para evitar que me provoque otras sensaciones más cercanas he decidido seguir con mi pecualiarísimo pluriempleo.
- Hoy en el Juzgado nº 3 de Tomelloso el Juez, al verme entrar en la Sala, me ha dicho que "vaya, Sr. Letrado, a usted le gusta litigar" Y es que ayer tuve dos señalamientos con él, y hoy otro más. Es un tipo afable, joven de aire clásico, modales antiguos, que intenta ser cercano y crea alguna confusión procesal. Y a ver que se le contesta a ese comentario... un abogado debería decir que le encanta litigar, y que cuantos más desmanes haya que acaben en el Juzgado, mejor, más trabajo. Opté por decirle, más o menos, que "no se trata de eso Señoría, simple casualidad, ya sabe como son las compañías". En el coche pensé, verse uno en la necesidad de quitar hierro a su trabajo para no parecer que mete pleitos por meterlos y satura de trabajo al Juzgado de forma banal, o que reniega de las soluciones extrajudiciales. Curiosos estos abogados, que mentirosos.
- En el mismo Tomelloso, antes de entrar, el perito, al ver que vamos a pasar puntuales, se sorprende. Supongo que está sorprendido porque como perito estará acostumbrado a largas esperas. Me dice que lo sabe como perito... y porque durante diez años trabajó de oficial de Justicia, y que de cinco trabajan dos. Vaya, vaya, no me digas eso, que estamos rodeados.
- Ayer un juicio se transa antes de entrar por pago y el otro se suspende en la la prueba porque ni siquiera estaba proveído un escrito solicitando una testifical presentado hace mes y medio. El propio Juez, el mismo joven de aire clásico de antes (pienso en empadronarme en Tomelloso) echa pestes de forma comedida de sus funcionarios. Vaya, vaya, no diga usted eso. Aunque espero que efectivamente Su Señoría y mi perito estén de acuerdo en eso y en todo, ¡que bendición!

viernes, 27 de marzo de 2009

Un domingo distinto, sin fiesta de guardar reconocida.

Tras casi un mes de mi patinazo maratoniano se celebran los 10 km de mi ciudad. He corrido poco, lógicamente, hay que recuperar despacio, sin creernos que ya estamos bien cuando desaparecen las molestias musculares, pues dicen que el desgaste articular, aunque no se note tanto, hay que cuidarlo más aún, para evitar lesiones inesperadas. Y yo hace mucho que ni me lesiono ni me duele nada y quiero seguir así.
Hace una semana me encontraba ya bien, en apariencia, pero haciendo uso de la prudencia que me faltó en la primera mitad de la maratón de Barcelona, no he corrido más de cuarenta minutos y a ritmos lentos. Así que el domingo iré con calma, a ver en qué estado me encuentro... y a ver qué buen trabajo hacen los fotógrafos de la organización (mensaje subliminal)
Por cierto, los que corremos cada vez nos sentimos menos solos, casi se han duplicado los inscritos de un año a otro, gracias entre otros al trabajo del club Ala 14.

martes, 17 de marzo de 2009

Distintas varas de medir.

El exceso de celo con la zona de seguridad del Juzgado ha llevado a poner unos pequeños bolardos en toda su extensión. Mientras tanto el pequeño aparcamiento de enfrente tiene su particular zona azul con la invasión de gorrillas, a los que hay que abonar el impuesto revolucionario sopena de sufrir posibles problemas de carrocería. ¿Para eso nadie llama a la Policía Local? No. Ojalá mañana o pasado me tenga que comer mis palabras.
Hoy he visto fugazmente los mencionados bolardos al llegar volando de Daimiel. Te señalan un juicio a las 9:00 horas, en Daimiel, el primer juicio del día. A las 10:45 horas tengo otro en Ciudad Real, pienso, creo que me da tiempo, seguro, este dura 20, 30 minutos como mucho, aunque sean 40 llego a tiempo. Pero la espera se va alargando. Sin explicación, disculpa o sinónimo semejante se empieza el juicio a las 9:51 horas. Diría que increíble, pero no, es muy habitual, se me agota la capacidad de sorpresa. Termina, salgo zumbando, me dice la procuradora que me da tiempo a llegar porque en Ciudad Real van también con bastante retraso. Bueno. Estoy llegando y me vuelve a llamar diciéndome que el bastante retraso ha quedado en menos y que la Jueza dice que celebra. Pues ya llego, leches. Aparco siguiendo las indicaciones del concienzudo gorrilla, paso entre los bolardos corriendo y me siento mientras todos los presentes me miran inquisitivamente. Me ratifico y demás con las pulsaciones en el umbral anaeróbico. Sin necesidad de volver a hacerlo, por educación, me vuelvo a disculpar a Su Señoría al terminar el Juicio, explicándole la circunstancia del retraso. Obtengo un "que sepas que si no es por nuestro propio retraso habíamos celebrado". Encima tendré que darle las gracias. No las doy, faltaría más, me despido. Y me muerdo la lengua y me voy, mordiéndome más la lengua: "que sepa usted (yo no la tuteo) que si no es por la impuntualidad inmotivada, por la falta de respeto absoluta de su compañera de Daimiel, yo habría estado aquí esperando su retraso, que aunque ha sido menor también se ha producido, quizá por empezar usted también tarde su primer señalamiento porque sí" Hay gente que debe disculparse y a sabiendas no lo hace. Hay gente que debemos quejarnos y no lo hacemos, porque como colectivo somos una absurda comparsa. Esperas 51 minutos por amor al arte y das los buenos días al entrar, sin respuesta. Te esperan cinco, con disculpa y causa justificada, y te quedas a 10 segundos de la rebeldía y de la más profunda cagada profesional. El próximo día, Señoría, le pido la suspensión, lo que va también en perjuicio de su carga de trabajo, y si no me la concede vuelvo de Daimiel cumpliendo escrupulosamente los límites de velocidad, y si no me espera, me quejo, vaya que si me quejo.
Vuelvo al aparcamiento, sorteando los bolardos, a pagar el impuesto revolucionario del gorrilla, que por las prisas no pude abonar debidamente. Espero que no me hallan puesto ya la multa, ni recargo alguno.
Aquí lo único que importa es respetar la zona de seguridad.

viernes, 13 de marzo de 2009

Protectora de animales de Ciudad Real.

Esta es la nueva página web de la Protectora de Animales de Ciudad Real: http://www.protectoradeciudadreal.org/
Os presento a Tiara, que está esperando a que vayáis a por ella:

jueves, 12 de marzo de 2009

Unos y otros sobre el calendario.

En el blog de un compañero leí que la trena de Herrera huele a lejía. A mí no me llegó nada más que pintura, que por lo que se ve encubría el resto de olores. Curiosa circunstancia, ir a Herrera a ver a dos clientes, uno preso, otro funcionario, por muy diversas causas de la vida. Uno con locutorio, otro con paseo por los primaverales exteriores bajo amenaza de alergias inminentes, con una coca cola y aire fresco.

Este sitio hace honor a "de la Mancha" con dos curiosas figuras de Quijote y Don Sancho sobre cubas de vino. Olor a pintura y pinta de residencial decadente y decaído, persianas estancadas, rastrojos, residencial disimulado si no fuera por el alambre de espino. El pase, la matrícula del vehículo. En el arco de seguridad no dejan pasar a una chica a un bis a bis porque pita. Ella dice que son los arcos de metal del sujetador. El funcionario, por lo visto, ya la avisó en otra ocasión y hoy no está para gaitas. Al final no pasa y no entiendo porque no se lo quita. Algunos churumbeles pululan alrededor, a ver si aprenden a olvidarse del metal. Miro al suelo. "Que hubiese ido sin sujetador, que lo deje en el coche... y de paso le había ahorrado tiempo al recluso" No es momento para chistes malos. En la cárcel parece ser que el tiempo no es oro, sino un virus lacrado en un sobre pequeño, muy pequeño, donde no caben las bromas. Este es un sitio de puntería y poco más.
Conversaciones breves, todo tiene pinta de formulario, de hospital de guerra con pintura verde que huele a pintura roja. En son de paz porque no quedan más huevos.
"Déjale la documentación a María, de Cruz Roja" "He visto pisar cabezas de presos".
Ya, imagino. Y, efectivamente, me corroboran por doquier que hay mucha droga, pero sólo pitan en el arco de seguridad los aros de algunos sujetadores. Y no hay medios suficientes, como en todos lados. Hace algún tiempo, dicen por ahí, no se pudo cachear a una visitante (quizá sin sujetador) por no haber un Guardia Civil de sexo femenino, y no se pudo detenerla por tal y cual y, por lo visto, pasó papelinas. Este es un sitio de historias. Me entero de que los huevos Kinder caben en cualquier sitio. Hasta en alguna taquilla perdida, quizá, quizá, que todo es posible... Picos pardos.
Todo lleno de estrictas normativas, pero hay muchas más reglas no escritas.
A la salida se me acerca uno de los Civiles de la garita de la barrera de entrada. "Ahora me vas a tener que abrir el maletero" Coño, si es un compañero de la carrera. "Sí, ahora lo abro pero para meterte a tí dentro, capullo" Risas, algunos recuerdos, le va bien, a mi creo que también. "Si yo sabía que tú ibas a acabar en Herrera" Otras risas. Le dice al compañero: "Levanta la barrera que a este lo han puesto en libertad". "Hasta otra"
Olor a pintura y a impaciencia. Yo me largo, más carretera. Sol.
P.D.: Más sobre el tema... de cortar y pegar a vuestro antojo: "lo encalomo", "botella de Whisky", "sugerentes fondos de pantalla", "edema", "declaración de paternidad", "autostop", "fuerza proporcional", "agresividad", "suavizar", "piercing", "pasado", "pasado", "pasado", etc.