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martes, 8 de noviembre de 2011

¡Tercera parte!

Antes me tragaba todos los debates electorales, sería la novedad y la inocencia. El otro día no aguanté ni cinco minutos. No sé si sería culpa mía o de la intensidad política de los contendientes. Me da igual, estoy cansado de estas elecciones y tengo el voto decidido hace tiempo.

Afortunadamente, para abstraerme de la ridícula retórica electoral descubrí el fin de semana pasado en Málaga dos cosas.

En el Museo Thyssen, a un tío sevillano que pintaba paisajes (campo y campo sobre todo) de forma espectacular, poco conocido, al menos por mí: Emilio Sánchez - Perrier. Merece la pena darle al google y echar un vistazo. Me quedé embobado viendo esta joya.



En el FNAC el tercer libro de "1Q84" del japo H. Murakami. Sorpresón. Me leí en julio los dos primeros libros, no sabía que había o iba haber un tercero y a punto estuve de escribir una entrada despotricando contra el deshilvanado final de la segunda parte. Claro, no iba a ser el final definitivo de la saga. Lo curioso es que siquiera me había enterado de que iba a salir... Hasta pregunté a un dependiente si era nuevo o una reedición o qué sé yo, y no fiándome de él lo ojee para comprobarlo, que estos del FNAC con tal de vender te dicen cualquier cosa... Recién salido estaba.
En fin, mucho más interesante que Rajoy y el otro con sus corbatas azules.

P.D.: Vaya castaña he metido para recomendar un libro. Abogados...

miércoles, 23 de julio de 2008

Directores teatreros.

El teatro clásico es un trabalenguas de amoríos y día a día, con alguna sonrisa, refranes varios y lágrimas de cristal. Hay un salto en las formas que yo veo poco clásica, y es la relación de la obra con el público. No soy un experto, pero creo que cuando el teatro clásico era contemporáneo el público no lo veía como un producto intelectualoide sino, más bien, como el cine comercial de hoy en día. Ahora nos vestimos de comunión para ir al patio de butacas, antes llevaban las verduras podridas para lanzar sus certeras críticas con puntería. Autores más mundanos que Quevedo y Cervantes no los ha habido. Ahora se hace énfasis en las variaciones del castellano a lo largo de los siglos para darle a las obras un aire reconcentrado, poético-criptográfico.
El otro día, en Almagro, me costó media hora cogerle el hilo a la obra, y según me dijeron no era de las más "clásicas". Pobre de mí, no doy más de sí. No veo razonable que leer a los mismos autores clásicos sea más fácil que oir y entender sus adaptaciones teatrales. Al menos me llevé un par de sonrisas en el zurrón y una frase en la retina, algo es algo, una de esas frases que aunque pasen los días vuelve de vez en cuando, una acertada coletilla, ésta sí de verdad clásica: dame los pies y no me niegues las manos. Dame los pies y no me niegues las manos.

jueves, 17 de julio de 2008

Arte y artes.

En la actualidad aquellos aficionados o profesionales del Arte Moderno son intelectuales, como otros tantos. Arte que incluye, entre otras cosas, abstraccciones tan sofisticadas, cultas y edificantes como cadáveres de personas o animales momificados de extrañas maneras; bellezas como un pared desierta, o un cuadro en blanco con una raya negra. Si Velázquez, que defendió la pintura como auténtico arte frente al simple oficio manual, levantara la cabeza se iba de voluntario a Irak. Hoy día trasforman Las Meninas en una pegatina u holograma gigante del Bollycao y te montan una exposición requeteculta.
Por contra, si uno es aficionado a los videojuegos, corre el riesgo de ser visto como alguién infantil, ocioso, "picado". Y si encima osa decir que son una expresión artística, será calificado como un freake pomposo y prepotente.
El videojuego es, ni más ni menos, que la mezcla de los géneros más diversos con el añadido de la interactuación del ser humano. Te puede gustar o no, y punto.
Hace tiempo que los videojuegos dejaron de ser un simple entretenimiento de niños, a nivel de cifras mercantiles mueven más euros que el cine y la música. Hay juegos que nos hacen vivir con más intensidad, por ejemplo, una batalla histórica que la mejor película del género, con una mejor ambientación y con un argumento sólido. El tiempo dejará a cada uno en su lugar: yo apuesto porque el sector del videojuego acabará dejando, como mínimo, al cine y al cómic en pañales.
En tal sentido destacar como hace una o dos semanas apareció un artículo en la revista-suplemento El Cultural (sale los jueves junto al periódico El Mundo) en el que se señalaba la importancia del videojuego desde el punto de vista artístico. También ha habido otras noticias similares en fechas recientes.
Una acotación evidente pero necesaria: igual que en el cine y en la literatura, hay videojuegos para niños, adultos, de miedo, de guerra, etc, y productos buenos y lamentables, lo cuál no descalifica el concepto del conjunto.
El problema de los videojuegos: incluye en su denominación la palabra "juego", y hay gente a la que no le gusta jugar o se le ha olvidado.

P.D.: Permítanme una recomendación: Dénse una vuelta por http://lagranbatidorademierda.blogspot.com/ Si además les gusta la música moderna este blog les enganchará.

martes, 13 de mayo de 2008

Balonmano Ciudad Real: celébrelo con arte.

Algunos Policías Locales son unos auténticos artistas callejeros. Ni en las Ramblas de Barcelona he encontrado actuaciones con tan hondo mensaje y expresividad. Me explico.
Antecedente: el Balonmano Ciudad Real logra sobre las ocho de la tarde del domingo pasado la Copa de Europa tras una remontada histórica, épica.
Hechos: como es habitual en estos casos la gente va reuniéndose en la Plaza Mayor para celebrar de forma espontánea el título. Algunos coches, la gran mayoría, tocan el claxón con el típico soniquete de pi-piii, pi-pi, piiiiií, a la vez que ondean la bandera o bufanda por la ventanilla. Téngase en cuenta que el tráfico rodado a esa hora del domingo en la ciudad es mínimo, pues además de día de descanso es la Romería de Alarcos y la gente esta atiborrándose en el Cerro.
Arte policial: dos gendarmes, cuyo vehículo está aparcado en doble fila frente a la librería Litec, se bajan y detienen la marcha de un coche, en el cuál va una familia, matrimonio delante y dos hijos pequeños detrás. No sé si llegan a multarles pero les requieren de forma contundente a que no toquen el claxón y a que se tranquilicen (sic), tras unas palabras que duran unos minutos, los agentes han conseguido que se forme un pequeño atasco que llega hasta la Calle Juan II, por lo que los coches del final del atasco tocan el claxón, mientras un poco más adelante los coches que pasan por el cruce del mercado en dirección a la Plaza Mayor (que no ven a los agentes ni saben qué sucede) pasan tocando el claxón y ondeando banderas y bufandas.
Mensaje artístico: el más puro y brutal esperpento. Esta pareja de agentes de la autoridad consiguió sin palitivos llevar a la mente del conductor del vehículo (por cierto, no era yo, que sois unos mal pensados) el más puro absurdo valleinclanesco. Además de no conseguir frenar el aumento de coches que tocaban el claxón, consiguieron que algunos lo tocaran por el pequeño atasco que provocaron. La aplicación literal, descontextualizada, desproporcionada y limitada de las normas lleva a eso. Una expresión festiva de alegría a esas horas no genera ningún riesgo en la seguridad del tráfico ni genera un ruido nocivo o insalubre. Tengan cuidado al gritar gol, en un bar, en la calle, o en su sofá. Esta pareja puede llamar a la puerta y ofrecerle gustosamente una actuación.
Es lo mismo que si hubieran disuelto a la gente que se reunió de forma espontánea en la Plaza Mayor por tratarse de una manifestación no autorizada.
Lo dicho, unos artistas.
O quizá no les guste el balonmano, o son del Portland, o parientes de Demetrio Lozano.