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jueves, 10 de mayo de 2012

A Ronda, más por instinto que por cojones.

En el año 2009, me dio por ir a RONDA a hacer la consolidada prueba de los 101KM a pie. Mi primer ultra. Mi primera prueba por encima de la distancia maratón. Muy por encima, para empezar con ímpetu. Fue una osadía, aparentemente ridícula, practicada casi con nocturnidad, con un punto de ostracismo y con mucho desconocimiento. "Pero, este tío, ¿qué coño hace?" Ni yo mismo lo tenía claro por entonces. Tres años después el ultra-trail está más divulgado (En términos comparativos, claro, dentro de su olvido) Aunque sea como un añadido folclórico y polvoriento a la masiva incorporación homínida al running. - "Pero, vamos a ver, eso de los 101km, ¿Cómo se hace? ¿Vas corriendo todo el tiempo? ¿Andando? ¿Paras a comer?" Yo contestaría que un poco de todo, pero que lo más importante es ver y respirar, y escuchar a tu cuerpo y aprender de él, y hacer lo que puedas. Salvo los pocos iniciados, o los más escasos informados, nadie sabe siquiera como se hace una prueba de este tipo. Y aprovechando ese desconocimiento y el aparente exceso cuantitativo, muchos de los practicantes reconfortan su ego dándole tintes épicos al asunto. "¡Yo he sido capaz de hacer 101km!". Pues la madre que te parió. Yo, por llevar la contraria, esta semana he dicho infinidad de veces que "no, no es para tanto", y no sólo para tranquilizar a mi madre. Dicen por ahí algunos descreídos que los mitos nacen del desconocimiento pero, yo, que últimamente lo subjetivizo todo, y quizá sea más descreído aún, pienso que todo ese rollo mítico nace más aún de los crédulos que de lo increíble. Lo diré una vez más, "no son para tanto": Quiero decir que los 101 los puede hacer cualquiera con un mínimo de preparación y una enorme predisposición. Porque ser, lo que se dice ser, pueden ser todo lo que tu quieras. Al caso, para mí los 101 no son una versión ampliada de la batalla de Marathon y su Filípides de turno. Son más como la cuenta de la vieja, en plan cansino. Pero cansinos, cansinos. Sin categorías ni gilipolleces. Con el mismo cansineo satisfecho, dichoso, paciente, irónico, ufano, honesto e, incluso, brillante, por el que se han hecho famosos algunos tipos de La Mancha. Y ahí reside el gusto "ultra" por el campo, por el monte y por las montañas. En cambiar la perspectiva, en volver al ábaco, olvidar ídolos de cartón y calculadoras. En pocos lugares nos dejan márgenes para anteponer las sensaciones a los méritos, las emociones a los milímetros. Por mucho que el perfil de un ultra-trail se parezca al índice DOW JONES. En un ultra de esos se cuentan los kilómetros no por contarlos, no por sumar ni restar, sino porque después de uno, viene otro. Pues claro. Es difícil encontrar retos deportivos donde a casi nadie le importarte quién ha llegado el primero o qué tiempo a hecho. Dónde el primero no sea una referencia en ningún aspecto. El sábado no se juega ninguna final, no llorará desconsolado ningún vencido ni por los vencedores brotarán disturbios. Tres años después, cuando hasta me cuesta recordar quién era yo en el 2009, volveré a Ronda. Pasado mañana. Tras una reciente tendinitis de rodilla, tras un recientísimo catarro primaveral. Quizá no debiera ir. No iría si mi objetivo fuese hacer de todas, todas, 14, 15 o 16 horas, porque en mi estado probablemente no lo consiga. Pero yo voy a un ultra-trail, a conseguir poner mi cuerpo y mi cabeza en modo inercia durante todos los kilómetros que me dejen y pueda. A sentir así la inercia de todo lo que me rodea. A seguir descubriendo los motivos de hacer estas cosas. Hay muchas otras cosas que no buscan o no son dignas de explicación, sobre las que nadie se pregunta los "porqués". ¿Por qué será?

miércoles, 8 de febrero de 2012

Alabado seas, Garzón.

No soy objetivo, ni lo pretendo, y además lo digo: Garzón nunca me ha caído bien. Debe ser algo genético: No me caen bien los iluminados, los vehementes, los moralistas, los del afán de protagonismo. Garzón lo ha sido y lo será.
Es un tío singular que aúna la condición de juez, de político frustrado y de conferenciante de atrapa un millón. Que dentro de poco tendrá alguna calle a su nombre y se le hará una estatua, o dos. Es un tío que, ridículo entre los ridículos, se cree envidiado y por ello perseguido.
Aún no salgo de mi asombro. Hoy, en su derecho a la última palabra como imputado, ha citado a Kant, gran síntoma de humildad del muchacho. Y así ha dicho sin sonrojo que "el Tribunal del hombre es su conciencia". ¡Qué bonito! En mis próximas conclusiones de un juicio penal lo diré a voz en grito.
Más allá de que sea una sentencia discutible, no tendría mayor relevancia si la hubiese dicho Camps, Del Nido, o cualquier otro imputado del Spain is different. Pero lo ha dicho un tipo que además de imputadísimo es Juez, y que se ensalza de dicha condición. Un tipo que ejerce la jurisdicción, que ha estimado y desestimado, absuelto y condenado. Que ha mandado a prisión a muchos imputados.
Y no se le ocurre mejor conclusión respecto a su condición de imputado que deslegitimar, en sentido amplio, la función de los Tribunales que él mismo representa.
Si, efectivamente, el tribunal del hombre es su conciencia, ¿Para qué queremos pagar con dinero público a jueces como usted? ¿Para qué queremos garzones? ¿Para qué necesitan garzones las victimas del franquismo? ¡Viva la conciencia!
Imagino la escena del próximo juicio en el que Garzón sea presidente de un Tribunal de Justicia, quizá en las Islas Caimán, y le presenten una excepción de falta de competencia y jurisdicción, porque el imputado de estilo batasuniano diga no reconocer al Tribunal porque a él sólo lo juzga su propia conciencia.
De Juez estrella a Juez afantochado de sí mismo. Lo peor de este tipo no es que sea un Juez mediático, sino que se considera un Juez mesiánico. Y desde su cúspide no ve sus graves contradicciones o, mejor dicho, gilipolleces.
Quizá es que él se considera el único capacitado para juzgar a los demás. Quizá lo que quería decir con su cita de Kant, que soy un mal pensado, es que es sólo su conciencia, y nada más que su conciencia, la capacitada para juzgar a los demás. Este Garzón se ha puesto de un divino de la muerte. Yo lo criogenizaba o lo clonaba y ponía a uno igualico a él en cada sitio puñetero, que diga, togado.
Este tío está empeñado en fabricarse su propio y ridículo muñeco del guiñol.
A punto está de conseguirlo.

lunes, 28 de noviembre de 2011

Crónica infernal.


Aquí estoy, el sospechosamente llamado Líder del cada vez más ilustre C.D.E. Corriendoporelcampo. Un tipo capaz de levantarse un domingo cuando otros se acuestan, a eso de las 6:30 a.m., para dirigirse de Málaga a Tólox (sí, Tólox existe) para hacer, literalmente, el cabra.


Un pueblo blanco anduluz muy bonito y tal y cual, con fuentes termales que no ví, con mucho interés gastronómico que no caté y con el Parque Natural de la Sierra de las Nieves, para desfogue y machaque de los cuadriceps temerarios.
De entrada hubo una cosa, sencilla, pequeñita, que me hizo mucha ilusión: ver el nombre de mi insigne club inscrito en el dorsal. Los toloxeños, o toloxarras, o toloxitences son gente detallista.
De entrada hubo otra cosa, grande y empinada, que no me gustó: Montañas me refiero: No sabía que se podía subir tanto tan de seguido. Del km cero al siete y medio nos aplicaron 750 metros de desnivel positivo con pendientes rondando el 30 %. ¿Qué significa eso en cristiano? Pues que si intentas mantener la verticalidad propia del homo sapiens te caes de culo y que si, por contra, inclinas la cerviz para avanzar parece que husmeas el suelo cual sabueso.
Las fotos no son buenas para apreciar el desnivel. Os podéis hacer una idea viendo en la siguiente, a lo bajo, las hormigas que iban detrás de mí a no tanta distancia:


Sí, son cortafuegos. El 8% del trail iba por ese tipo de terreno bienintencionado pero hostil y, además, ese porcentaje se concentraba en unos pocos metros de seguido y sin respiro. Y como suele suceder en este tipo de carreras, subir se sube mucho pero, por curiosidades orográficas aún sin especificar en el folleto del dichoso trail, no se baja tanto.
Para más inri, era una bajada por sendas muy estrechas, con mucha piedra suelta y por una zona de umbría muy húmeda donde los resbalones eran contínuos, tanto que llegué a echar de menos la subida del cortafuegos.
En fin, que el nombre de "Inferno Trail" está muy bien puesto. Superó en dureza mis expectativas. Pues eso: ¡que el año que viene vuelvo! En lo de la dureza influyó el suceso de que, al ver puesto el nombre de mi querido club en el dorsal, mi responsabilidad de Líder me llevó a calentarme más de la cuenta.
En definitiva, acabé los 19km con 900d+ en 2h34'15'', lo que supone un ritmo por km de 08'07''. Háganse un idea los curtidos en ritmos y en dichas condiciones terrenales del esfuerzo padecido.
Además mi moral runner se reconfortó (por fin, tras la dichosa maratón) al ver la clasificación final pues, si no hubiese estado de 5 a 10 minutos echando fotos del recorrido, me podría haber quedado entre los cincuenta primeros. Mis doloridas articulaciones lo atestiguan.

martes, 22 de noviembre de 2011

Recuperación postmaratón (II)













Para seguir "recuperándome" de la maratón voy a cumplir fielmente el plan preparado o improvisado, qué más dará, por el incunable, dichoso y apreciado C.D.E.Corriendoporelcampo, y que con pavor he leído en el blog: Aquí lo tienen.

Es decir, cuatro domingos seguidos a razón de 18, 51, 10 y 13 km, con sus respectivos desniveles, montañas, venados y cervezas.

Me sorprenden dos cosas: que tras la maratón mantengamos el mismo ansia viva (o incluso superior) de devorarnos y que mi nivel de tolerancia físico no muestre ningún síntoma de alarma. Parece que la maratón esa de tres al cuarto fue un simple trámite para engrasarnos bien el cerebelo y las bielas.

Por fin han sacado los diplomas y fotos en la web (maratonclm.net) Aquí consta el nivel de engrase al llegar a meta:




Unas aclaraciones: (1) Miro el reloj para comprobar si he batido el record olímpico, pero no me salían las cuentas (2) No me había meado encima, el empape del calzón era fruto del sudor, del agua y del nuevo sudor acumulado, el tejido "climalite" no funcionó debidamente (3) El Señor al que miro con cara de mala hostia no me pedía ningún autógrafo, era el que atendía en meta a todos los corredores, corroborando que efectivamente estábamos pirados pero que no necesitábamos una ambulancia (4) Una vez mis neuronas procesaron lo que me dijo (un jet lag de unos 3 segundos) le dí las gracias manteniendo la cara de mala hostia que me acompañaba desde el km 30.

Por cierto, agradecer de nuevo a Pedro y a Toribio su apoyo técnico y moral. Impagable.

miércoles, 12 de octubre de 2011

"Be water, my friend" (version 2.0)


Se nos ha ido de las manos.
Que conste que he intentado ponerle a este tinglado denominado C.D.E. Corriendoporelcampo un poso de experiencia, incluso prudencia. Pero si lamentablemente he comprobado que al Presidente le hacen poco caso (o ninguno) al apelado como "oh, líder", o sea, al que escribe, menos caso aún.
Uno intenta llevarles las cuerpas por buen camino, responder a sus dudas iniciáticas (sí, esto parece a veces una secta), y les dice que no es bueno entrenar, nunca (creo que el concepto de "nunca" es bastante claro) más de dos horas de carrera contínua. El otro día se nos descuelga Jorge con 28 lereles en dos horas y media.
Uno les dice que hay que entrenar a ritmos más lentos que al de competición en maratón. Y dos días después de una media se descuelga Quique y me lleva con el gancho puesto, a 5:00 clavados durante doce kilometros.
Y no pongo más ejemplos, pero abundan.
Luego que si se hartan, y se fustigan en el "official blog": Que si están hasta las maratones, o que si la cuerpa les transmite sensaciones raras. ¡No me extraña!
Que sepáis que tenéis al "oh, ¿amado? Líder" con un buen aconjone. Temo que me adelantéis en la segunda vuelta de la maratón diciendo con insidiosa sorna: "¿Y pa'esto tanto?"
¿Dudáis de vuestros ritmos y entrenos?
Cabrones: El ¿amado? Líder se confiesa: Nunca he hecho tantas tiradas largas, ni tantas rutas campestres de tres horacas, ni ritmos de 5:00 tan frecuentes para entrenar una maratón.
No lo diré más: El trote cochinero también existe, se merece un respeto y es más útil de lo que parece.
Y, efectivamente, se nos ha ido de las manos. Un amigo periodista nos va hacer un reportaje de cómo se entrena en plan popular una maratón y, por lo visto, nos va a grabar y todo. Como le contemos la verdad va a alucinar.
Pasar por tantas vías pecurias nos ha comido el seso. Y tan ricamente.

domingo, 25 de septiembre de 2011

Torerío.

Vaya domingo que he elegido para darme un tute de prensa. Toros por aquí, toros por allá.
Me dan igual los dos debates que arrastra el tema: el de defensa de los animales y el político - nacionalista. Siendo más preciso, no me dan igual como cuestiones propias, pero mezclarlas con la sangre en la arena me parece bastante cornudo.
Nos gusten o no los toros. Nos guste o no ver sangrar y matar a un animal dentro de una fiesta de ocio, folclore, tradición y quizá arte. Nos guste o no el nacionalismo catalán. Nos interesen o no las ansiosas frustraciones de un sector de la sociedad catalana.
Pues nos gusten o no todas esas cuestiones, y muchas más, sólo quiero decir algo que me parece importante en todo este barullo: es legítimamente democrático que el Parlamento catalán prohíba las corridas de toros en esa comunidad autónoma.
Igual que sería legítimo que dicho Parlamento volviera a autorizarlas.
Igual que es legítimo que una comunidad autónoma permita unas cosas y prohíba otras en los márgenes de sus de competencias.
Palabras como "justicia", "libertad", "censura" y una largo etc., merecen reservarse para cosas más importantes que la autorización o no de una fiesta en un lugar de España.
No entiendo, o no quiero entender, tanta repercusión mediática, quizá porque mi conciencia nacional nunca la he visto asociada al toreo ni a lo que digan de España algunos catalanes.
En todo caso, me parece que hay noticias y debates mucho más importantes para el primer domingo de otoño, por lo que no digo más. Que se salgan de madre otros.

miércoles, 27 de julio de 2011

Una coca cola light.

Ayer, por ser hasta la fecha el día más caluroso del verano, y por ser mi cumpleaños, me tocó disfrutar de coche, aire acondicionado, sudor en la espalda y en el trasero, corbata, toga, prisas, juicio de faltas intenso y, además, en la supuesta cuna del Quijote. Y lo de disfrutar no lo digo con segundas ni con ironía, que me va la marcha. En un lugar de La Mancha. Pasé una envidia terrible viendo las carreteras y caminos adyacentes plagados de ciclistas, incluso algunos con alforjas haciendo, supongo, la ruta del quijote.
Recuperé sensaciones perdidas por mis cambios laborales pero hubo una cosa totalmente novedosa y que me mantiene en estado de shock.
Estábamos citados a las 10:45 horas. Los dos juicios anteriores estaban aún pendientes, siquiera había comenzado el primero, y con los clientes, testigos y procuradores estábamos de cuitas horarias sobre si llegaríamos a casa a comer, a merendar o a cenar.
A las 10:48 horas nos llama el Juez. Dos ideas me vinieron a la cabeza: o va a adelantar nuestro juicio porque los otros se suspenden o nos va a instar a llegar a un acuerdo, lo cuál es improbable en este tipo de procedimiento. Nada de eso. Milagro: nos comunica muy amablemente que los dos juicios anteriores están pendientes de conformarse con el Fiscal, que disculpemos el retraso, que comenzaremos sobre las 11:20 y que hasta entonces podemos irnos a tomar un café.
- Pues muchas gracias Señoría, es todo un detalle por su parte.
Aún dudo si fue verdad.
Al salir le mostré tal incredulidad o sorpresa a la procuradora que hasta el cliente se me acercó a preguntar si es que pasaba algo malo.
- No, ¡que va! Tranquilo, lo único es que te va a costar invitarnos a todos a una coca cola.
Y aún quedaba lo más sorprendente.
- ¿No sabes de quién es novio o marido este Juez? - Me preguntó la procuradora, armada de ciento y un mil cotilleos.
- No, no tengo ni idea - Le contesté con mi coca cola en la mano.
- De la Jueza de ese otro lugar de La Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme.
- Ostras... Pero... Si a esa sólo le falta ponerte a hacer flexiones mientras esperas o, incluso, ponerte unas orejas de burro y de rodillas contra la pared, sosteniendo con las palmas de las manos hacia arriba cinco tomos del Aranzadi.
- Pues sí, así es - Afirmó satisfecha sintiendo como sus chismes enredaban la madeja de la crónica rosa judicial.
- El amor es lo que tiene.
- Sí, no hay quién lo entienda.

martes, 8 de febrero de 2011

Para, normal.

Parece ser que en estos tiempos de alta velocidad y tecnología punta y tecnología desfasada y vuelta a la tecnología punta, lo que vende son las exageraciones, eso sí, mezcladas con eufemismos. Y hoy no voy a por el "nuevo" periodismo deportivo. Resulta que todos queremos ser muy originales pero, más aún, políticamente correctos. Todos muy liberales, modernos, transgresores, modernillos, liberados, ocurrentes. Pero sin pasarse, luego todos vestiditos de Zara y Adolfo Domínguez.

La libertad de cada uno ya no termina donde empieza la del otro: aspira al infinito y, en todo caso, termina en la sanción legal de lo que no nos gusta de los demás. Y ya todo se mete en una Ley, o en un Real Decretísimo, incluso el espacio aéreo de la mosca cojonera. Y la democracia se ha asimilado como la autosuficiencia de cada individuo para convertirse en un pequeño dictador. Y el deporte nacional ya no es el chismorreo sino, directamente, tocar los huevos. Espera Ramón, que te pierdes, vete al caso concreto.

Confieso estar suscrito vía e-mail al boletín electrónico "casadellibro.com", cosa que yo creía medio seria y útil para estar informado de novedades y curiosidades bibliográficas por si me da por leer. El otro día me sorprendieron vía spam con una publicidad o promoción demoledora: "LLEGA LA AUTORA REVELACIÓN DEL GÉNERO ROMÁNTICO PARANORMAL"

Llevo dos noches sin dormir.

Yo que creía que los géneros literarios eran el lírico, el épico y el dramático, o el narrativo, el poético... Pensaba yo en conceptos y no en ocurrencias marketingnianas. Pero esto, dentro del contexto actual, no me sorprende.

Mi sorpresa la dedico en especial al SUB-SUBGÉNERO inventado: el "romanticismo paranormal" Mi limitada imaginación no llega a entender romanticismo alguno entre "entes": cosas o supuestas cosas no calificables como seres humanos vivos. No, no peco de inocencia en este caso, que ya sabía yo que los sentimientos, o algo parecido, se venden en tiendas de todo a cien. Esto es otra cosa: estas idealizaciones amorosas paranormales ya son ganas de trasroscar el concepto de "cazafantasmas".

Bueno, quizá sea culpa mía, y me he liado con una interpretación excesivamente literal. Quizá el creador del SUB-SUB-SUBGÉNERO citado haya intentado hacer una ocurrencia irónica y descreída afirmando supuestamente que todo lo romántico es paranormal, lo cual tampoco me sorprende en el actual contexto posmoderno de "mujeres hombres y viceversa"; he de concederle al redactor en este punto una leve sonrisa si esa ha sido su intención, pero nada más.

Creía yo que esto de idealizar el amor (independientemente de los resultados que dé, ese es otro tema) es decir, esto de que cada uno creemos nuestro propio concepto de amor y lo apliquemos a quién queramos y cómo lo queramos (no empecéis con fabulaciones libidinosas que estoy en plan filosófico, leches) era algo exclusivamente humano, y de las pocas cosas que merecen la pena.

En fin, que he decidido estar una temporada sin leer salvo lo estrictamente necesario, y yéndome a montes varios (y no muy lejanos como decía el ya caricaturesco Aznar) a entrenar los 110 del GTP2011. Seré yo el loco, pero no imagináis lo a gusto que se está a 2.000 metros de altura, de noche, reventado de andar y solo. En esos momentos las exageraciones eufimísticamente originales y demás patrañas no existen ni como vago recuerdo.

Con el siguiente párrafo trato de anticiparme a un posible futuro cercano, que parece de ciencia-ficción, pero cosas peores hemos visto ya. Aviso a navegantes:

Sancionen, malversen los caudales públicos, no dejen fumar y cobren impuestos por ello, no dejen ir sin camiseta por un paseo marítimo, no dejen llevar sueltos a los perros en un monte, pónganle puertas al campo y al mar si quieren, denle un premio ondas a Jorge Javier Vázquez, cambien CNN plus por Gran Hermano 24 Horas, pongan zona azul hasta en el barrio de San Martín de Porres, pongan cámaras en las calles, sigan preocupados por decorar las rotondas, dejen a Batasuna presentarse a las elecciones, sigan buscando a Bin-Laden, creen una nueva burbuja inmobiliaria con la que estafar a los ciudadanos, aumenten prestaciones sociales y generen paro al mismo tiempo... Hagan todo eso y más, que se les da a ustedes muy bien, pero dejen en paz el romanticismo, que como este recién inventado SUB-SUB-SUB-SUBGÉNERO se convierta en tendencia, luego llegue a ser "trend-topic", luego siga creciendo la bola, luego llegue a oídos o al hocico de la Ministrísima Pajín y decida entonces hacer una ley sobre el romanticismo la hemos cagado o, mejor dicho, la habremos jodido.

En lo que ha quedado uno, ¿por criticar los tiempos que corren me he llegado a convertir en romántico?

Lo dicho, me voy, que me largo a trabajar y a entrenar, a correr, con la bici, a los montes no muy lejanos, quizá encuentre yo las armas de destrucción masiva sin querer... Y en junio me piro a la Sierra de Madrid a convertirme en naturaleza por unas horas, que sale barato y no da resaca. Efectivamente, estoy loco pero es que...



P.D.: Escrito por un ciudadano/abogado/lector/corredor/animal cansado de las discusiones absurdas, las quejas inmotivadas, los cantos de sirena, los clientes del turno de oficio despechados, los rumores de vida en Marte, el sensacionalismo, los tertulianos vociferantes, el marketing bastardo, aquellos jueces que van de pistoleros, las iniciales por personas y demás parafernalia que como se convierta en camino acabamos en el abismo.

lunes, 19 de abril de 2010

Maneras y desapego.

Iba a decir que me sorprende la siguiente consideración, pero no, que va, en el fondo no me sorprende: la mayoría de los representantes de este país entienden que la mejor forma de solucionar los problemas es actuar entre bambalinas. La expresión "escena política" tiene un sentido mucho más literal del que nos podamos imaginar.
Los propios representantes del ordenamiento jurídico (en la forma y manera asociativa que sea) prefieren actuar por "personalismos" antes que acudir a los medios que garantizan la seguridad jurídica y, por ende, el Estado de Derecho. Y luego escenificar en público lo que se considere políticamente correcto.
Los políticos, los medios, las encuestas, nosotros los ciudadanos, pensamos que los mayores enemigos de la democracia son el terrorismo, las crisis económicas y la corrupción, con sus delitos tan perceptibles por tener contenido económico. Y es cierto.
Pero hay otra cuestión menos perceptible para la democracia, intangible, enemigo leve pero contumaz: la permanente movida al bisbiseo, al apaño. La preferencia por los grupos de presión antes que por la audiencia pública.
Esta forma de entender la política, aunque no me guste, he de reconocer que es legítima pues, en todo caso, es muy difícil de controlar o regular. Incluso puede dar buenos frutos puntualmente, pero no me parece el medio correcto.
A largo plazo ésa actitud se constituye en el germen de problemas, que pueden parecer vagos, pero que son muy reales y capitales en el desarrollo de cualquier colectivo: desapego, abstención, individualismo.
La Justicia está mal valorada, será por eso que los políticos, los ciudadanos e, incluso, muchos profesionales del sector prefieran solucionar los problemas "a su manera", sin confiar en ella.
Quizá yo sea demasiado iluso, demasiado inocente, demasiado desconfiado, demasiado ignorante o desordenado o poco profesional. Todo ello puede ser cierto dependiendo del momento y el lugar, pero ello no es óbice para que tenga una opinión muy clara en este tema: prefiero saber a quién y cómo exigir responsabilidades antes que hacer profesiones de fé, sobre todo cuando ello significa dar mi confianza ciega a la reacción de un político fuera de los órganos representativos.
P.D.: Esta entrada es una generalización sin mayores aspiraciones, exclusivamente personal. Surge de un contexto político general, pero también de un tema concreto (que el lector enterado habrá captado sin problemas) Aclaro para evitar malentendidos lo que ya dije en su momento en vivo y en directo: no se trata de desconfianza en los mensajeros, sino en los resultados de cada medio: me ofrece más garantías lo que diga una sentencia judicial frente a lo que decida un alto cargo político fuera de contexto tras medir su balanza de intereses, compromisos y votos en juego. Sé lo que es un recurso de apelación, pero no sé que se puede hacer ante la promesa incumplida de un político.

lunes, 22 de marzo de 2010

Curiosidad local.

Lo dicho, os dejo un enlace con una "curiosidad local". No tiene desperdicio, y entre los que sepan de qué va el tema no cabe duda sobre la competencia de policías locales vs. nacionales, si bien en estos asuntos siempre es injusto generalizar.

http://www.ciudadrealblog.com/2010/02/harry-el-sucio-es-culipardo.html

viernes, 1 de enero de 2010

Y Belén Esteban anda por ahí.

El año nuevo llega con los sms de felicitación. ¡Qué divertido! Los que he dado en llamar sms de "todo a 100", de cuando eramos pesetas.
Se trata de hacer una dedicatoria, que incluso se copia sin pensar, y se reenvía por reenviar a todo quisque. ¡Cuánto sentimiento! ¡Que trato tan personalizado y emotivo! Luego nos cabreamos cuando la empresa de turno o la administración tocanarices correspondiente nos iguala por el mismo rasero con un lenguaje incomprensible, como si fueramos una máquina o un simple número. Ante todo un número primo.
Me sorprenden más aún esos mensajes cuando mezclan la felicitación correspondiente con las filias y fobias de moda, que siempre son las mismas: "te deseo lo mejor, y ZP es un inepto cabrón", "feliz navidad, y el PP a la cárcel por asesino y corrupto" "te quiero con toda mi alma, pero más a las seis copas del Barsa" "que los Reyes vengan con una buena nevada, todo blanco y viva Cristiano Ronaldo"
Se me saltan las lágrimas.
Todos somos muy navideños pero en conjunto sólo nos movemos por las etiquetas. Y es que nos encanta mezclar la política en todo, hasta en zonas donde no existe la política. Nos encanta el chismorreo, los rumores, felicitar sin olvidarnos de atacar al vecino. Nos encanta cagarnos en el Estado, en la administración y en nuestra empresa o trabajo. Parece que así exaltamos nuestra traqueteada individualidad, tan querida y tan pretendidamente independiente. Y luego nos dedicamos a enviar sms de todo a 100, es decir, a guiarnos por las etiquetas que decimos odiar, a seguir los juegos que nos atan o decepcionan, a anteponer la política a las personas. A usar el teléfono para cualquier cosa menos para hablar cara a cara.
En este sentido creo que soy un tipo raro, pues sólo he enviado dos sms y ha sido para contestar, por educación y de forma diferenciada, dos felicitaciones que me han llegado. En fin, creo que así no voy a ninguna parte.

martes, 15 de diciembre de 2009

Recortadores varios (2)

El domingo por la mañana, con un frío de nevada en ciernes, me fui a Daimiel, a la penúltima carrera popular de la temporada, pues la última será la del Pavo en el buen sitio del Parque de Gasset.
Desde que fui a los 101 me he alejado del asfalto, me he dado cuenta que prefiero correr por el monte antes que machacarme buscando bajar unos segundos la marca en tal o cual distancia. Creo que, quitando los que compiten por la victoria, los populares corremos por el curioso y quizá instintivo efecto liberador que tiene el hecho de correr y el deporte en general. En todo caso corremos por el afán de superar nuestra marca, y no la del vecino. Al menos eso creo.
Será que me estoy asilvestrando, y ya corro hasta sin cronómetro. Mezclar correr con cierta dosis de aventura es para mí algo necesario, lo demás es rutina, como levantar pesas o hacer una demanda de conciliación, y para eso no cojo el coche en un día de fiesta.
Las distancias de asfalto, una vez visto tu nivel, se reducen a una cuestión de marca, salvo por el hecho de disfrutar de pueblos y ciudades cortados al tráfico donde el correr es el protagonista. Si me apuras tiene un carácter hasta reivindicativo, por eso no entiendo las conductas de algunos corredores como diré más abajo.
Así, sin cronómetro, me fui a Daimiel, y a pesar del frío mucha gente en la salida. Entre ellos estaban los "recortadores" de siempre, gente de todos los niveles (que ni mucho menos pelean por la victoria) que recortan en cualquier esquina por las aceras o por el barbecho, engañándose a sí mismos, para bajar como mucho 10 o 15 segundos su marca. Absurdo. ¿Para eso pasan frío? ¿Para correr menos de diez kilómetros y luego chulear al vecino? ¿Para colarse también en la llegada a coger la camiseta de regalo y el aquarius? Cara duras hay en todos lados, pero menos en el campo que en el asfalto.
Está claro que no todos tenemos la misma vocación para calzarnos las zapatillas. A mí correr sin cronómetro me viene bien, incluso para ir más rápido, pues no se pierde tiempo mirando la muñeca, sin agobios de ahora voy lento o ahora más rápido.
Para no haber hecho entrenamiento espefícico alguno me salió la meritoria marca de 40' 26''. Me da igual la posición, cosa que parece no suceder con los recortadores aunque, todo sea dicho, muchos lleguen detrás de mí.
También merecen una mención especial todos aquellos, primos hermanos de los recortadores (quizá sean los mismos...) que en la salida se colocan sin tener en cuenta su nivel, no sé si para salir más guapos en la foto o para qué cojones, y provocan atascos, empujones y peligrosos adelantamientos en el primer kilómetro. Que les den. Al parecer en las carreras populares también hay "menotistas" y "bilardistas".

jueves, 19 de noviembre de 2009

Los Toros de Osborne.

El otro día escuché en la radio, por voz de un tertualiano de cuyo nombre no puedo acordarme, que el problema de la burguesía española es que ha leído poco o nada, que le ha gustado más el campo, la caza, las mozas y el buen yantar. Quizá tenga razón.
En Reino Unido tienen los clubs de caballeros, de carácter distinguido, exclusivo y excluyente pero con cierta vocación intelectual. Restirados y ensimismados, pero su estética tiene más cimientos que la cartera, y crean sociedades culturales y tienen libros y esas cosas. Incluso leen los periódicos sin necesidad de entablar un debate de barra de bar. Es más, tienen una distinción máxima, la de "Sir", a la que puede acceder cualquiera por medio del mérito y la capacidad. Se la han dado hasta a vulgares futbolistas.
En España tenemos los clubs de alterne en plan Carrefour, donde señoritos y vulgo unen su espíritu y más cosas. Donde las miradas altivas se suavizan y lubrican. Donde los del dinero acogen a la inmigración.
Aquí de las distinciones sociales se encarga el Hola. A nosotros eso de Imperio británico y de honor nos suena a fascista. La mayoría de nuestros nuevos rico-burgueses aparecen por arte de corrrupción, que no es fascista pues empezó con los pelotazos socialistas.
Y tanto los nuevos como los que más o menos viven de las rentas no tienen pose de restirados intelectuales (para eso aquí tenemos a los del cine y la SGAE) son, simplemente, unos maleducados. El escritor ALEJANDRO GÁNDARA habla en su última entrada (http://www.elmundo.es/elmundo/2009/11/18/escorpion/1258538810.html) de inmigración, políticos y demás. Tomo prestado su último párrafo:
"Un día de estos, por ejemplo hoy, habrá que preguntarse por qué en España la autoridad va secularmente asociada a los malos modos, al desplante y a la ignominia. ¿Será porque la plebe lo pedimos? ¿Nos va esa marcha de señoritos en caballos jerezanos democráticamente elegidos? A ver si a la próxima nos enfadamos"
En España ir de caza y de putas puede resultar hasta monárquico. Los malos modos son otra cosa, la altivez suele esconder o ignorancia o incompatencia o mala educación o todas esas cosas juntas.

martes, 17 de noviembre de 2009

Guardias varias.

Escuchar a un hombre de setenta y pico decir, con naturalidad pero el gesto algo torcido, que cómo puede hacer para que de su herencia no le toque nada a su hijo, sobe todo el piso, como mucho que su legítima sea en dinero, que es que se casó con una colombiana de esas y todo lo que le cae en las manos lo derrocha. Escucharle decir que si hace una donación o una compraventa con sus hijas en vida, que no quiere que su piso, cuando él muera en unos años, acabe en manos del banco por el embargo del sueldo y todo eso, que su hijo lo pierde todo. Escucharle sin encontrar afecto en las palabras hacia su hijo, más allá de echarle también la culpa de su situación al banco, porque no se explica cómo a su vástago, guardia de seguridad con un sueldo mínimo, le pudieron dar una hipoteca por veintiséis millones. Y dice que es que antes le daban dinero a cualquiera y, luego, cuando no se puede seguir pagando, nos machacan. Y no le falta razón.
Le digo que me estudiaré su consulta, que le llamaré esta semana. Y me pregunto cuanto habrá llorado este hombre, o cuantas veces se habrá tragado sus palabras y sus lágrimas, antes de decirle con tanta naturalidad a un desconocido, a mí, que su hijo no sirve para nada, que sólo sabe tirar el dinero.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Un estudio estúpido.

Leer esta noticia, no tiene desperdicio:

http://www.libertaddigital.com/ciencia/un-perro-podria-ser-peor-para-el-medioambiente-que-un-todoterreno-de-gran-cilindrada-1276375792/

Como digo, me parece un estudio estúpido. No creo en los ecologistas, ni en el ecologismo, si es que se puede llamar con razón así a algo. No creo en señores como AL GORE que se preocupa por el deshielo y luego defiende la pena de muerte. No creo en los dos ecologistas que han hecho el estudio del perro. Es más, me parecen idiotas. De entrada, comparar un ser vivo con un todoterreno en los términos que lo hacen no me gusta: comparar comida con carburante es idiota, comparar heces con CO2 es absurdo. Los perros comen lo que comen y su fabricación contamina lo que contamina no por culpa del perro sino del hombre que lo fabrica y en cómo lo hace. Los perros no tienen cocina para hacer comida deshidratada. El hombre puede comer, cagar y hacer estudios estúpidos seguramente que bien subvencionados. El hombre puede condicionar la vida del mundo animal y moldearlo a su gusto de forma abusiva con sus piensos y correas, y luego el hombre se hace ecologista. Luego hace todoterrenos y llega a la conclusión de que son menos contaminantes que los perros. Y me pregunto yo si la culpa es del perro o del hombre, más allá de la responsabilidad exclusiva que tiene cada uno de ellos sobre la mierda que les sale por el culo.
Desconozco cuál puede ser la conclusión práctica a la que aspira dicho estudio. Quizá mi repulsa al mismo venga motivada por el titular sensacionalista muy propio del periodismo actual. En todo caso, no sabía que en casa en vez de un perro tenía un arma de destrucción planetaria.

martes, 13 de octubre de 2009

¡Hostias!

Anoche aprendí que hostia se escribe con hache. Qué curioso: hoy pienso que occidente está lleno de susceptibles, de orgullosos, de proselitistas y de muchas cosas parecidas y mezcladas. Creo que estamos llenos de demócratas de medio pelo que se sentirían más cómodos en una Teocracia o en un Gulag.
Hay mucha gente con ocultas añoranzas que se manifestan en los lugares más inesperados. Por ejemplo, en un comentario de la entrada de un blog. Por ejemplo, en un comentario que pretende coartar la libertad de expresión del ajeno, en un comentario que tira la piedra y esconde la mano.
Estos demócratas de medio pelo se hacen pasar por tipos correctos e, incluso, bienintencionados. Afortunadamente son malos actores y enseguida se les ve el plumero de la intolerancia. Profesan muy distintos credos pero usan los mismos mecanismos de actuación, de propaganda y de chantaje: se hacen continuamente los ofendidos, se hacen la víctima, viven en un estado de contínua indignación con el prójimo que no sea de su casta. Incluso desarrollan una susceptibilidad extrema ante cualquier expresión que a ellos no les guste, que ellos interpreten como blasfema.
El castellano es rico en matices, algunas neuronas no. En la España de finales de 2009, hay personas que el uso coloquial, en un contexto coloquial, en su sentido de "sorpresa", de la palabra "hostia" lo interpretan de forma inmediata e indiscutible como un insulto directo a sus creencias, como una blasfemia. Antes si roncabas alto o cagabas de noche es que hacías misas negras y te hacían cochifrito en la hoguera. Ahora, con la democracia, recomiendan al hereje que borre lo incorrecto del mapa y, en caso negativo, recomiendan al controlador del foro en cuestión que lo suprima. Incitación a la censura desde el anonimato: una práctica muy extendida.
Por mi parte, reconozco que la palabra "hostia" puede resultar vulgar o malsonante, pero eso no es lo que importa a los nuevos torquemadas: lo relevante es que comparte un significado católico.
Así, imagino, que a los proselitistas concienzudos, como el que incitó a mi censura, se les caerán los palos del sombrajo y se sentirán insultados cuando escuchen expresiones como "confesión judicial" ¡Utilizar la palabra que define una parte de la celebración del sacramento de la penitencia para expresar el acto en el que un vulgar chorizo, quizá ateo, puede declarar sus delitos! O la expresión "bautismo de fuego" para decir que alguién ha logrado un debut exitoso en circunstancias difíciles.
Que lo sepáis: todos los que conjugáis el verbo "confesar" o "bautizar" en los términos antes descritos, o similares, corréis el riesgo de ser tildados de blasfemos, podéis recibir una notificación fehaciente para borrar del mapa dicho verbo si no es usado única y exclusivamente en su sentido católico. Cuidado también con "vaya cruz me ha caido contigo" y hasta con la palabra "peregrino". Cuidado con "belén" ("vaya belén se ha armado" o "meterse en belenes") que su primera acepción es, ni más ni menos, que la representación del nacimiento de Jesucristo. Y con mil ejemplos más.
¡Y más cuidado aún! No todos los altares con católicos, mal que les pese a algunos de ellos. Ahora los paganos tienen la inefable "Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica", cuya simple denominación mueve a la locura. Son algo así como una versión moderna y progresista de "Regreso al futuro". Hoy entiendo a Don Alonso Quijano. Para recuperar la memoria quieren olvidar algunas circunstancias y llevan al desguace algunas estatuas y nombres de calles.
Más aún. Estos de los dioses paganos estudian mucha historia, quieren cambiar "el todo por la patria" por un "todo por la democracia" y de mirar tanto para atrás olvidan que la presente Constitución de esa democracia que quieren totalizar (¿?) contiene la palabra patria, "común e indivisible de todos los españoles" Empiezo a divagar y a mezclar cosas.
Abrevio: ¡hostias!

martes, 8 de septiembre de 2009

Gente de orden.

Todos conocen la inefable nueva ordenanza municipal de movilidad de Ciudad Real, aunque más bien debiera llamarse de inmovilidad. Es famosa a nivel local, nacional e, incluso, internacional. Este verano, desde el extranjero, al poner la televisión, lo primero que oí fue el nombre de mi ciudad. El canal internacional de TVE ha sido una vía publicitaria magnífica para nuestros estadistas municipales.
Como digo, por todos es conocida esta ordenanza, por eso mismo no voy a entrar en detalles, pues muy difícil es desgranar y motivar la estupidez que emana de alguno de sus puntos. Saco a la palestra este tema no por su fondo sino por una reciente noticia sobre, digamos, su forma o su marketing.
Dijo en rueda de prensa hace poco nuestro Portavoz del Equipo de Gobierno Local que todo se debe a "interpertaciones erróneas" y que matizarán algunos puntos. Es decir, en definitiva, que los culpables de la estúpida ordenanza somos los ciudadanos, que malinterpretamos, que somos unos mal pensados. Sr. Cañizares dixit.
No le falta razón, interpretamos mal cuando les votamos en las últimas elecciones. Pero en cuanto a la ordenanza simplemente se trata de saber leer.
Le digo yo que el peligro de una norma no es como la interperetan los ciudadanos a los que de una forma u otra se les impone. Lo peligroso es su contenido y cómo la interpreta y aplica aquel que ostenta la responsabilidad política, es decir, usted y sus compañeros Sr. Portavoz.
Es más, también le digo desde mi mal interpretable gen:
En cuanto a su contenido demuestra esta Ordenanza una serie de motivaciones políticas perfectamente mojigatas y escrupulosamente cizañeras; que continúan de manera lógica otros intereses prioritarios de su gobierno como tirar el dinero en decoraciones de mal gusto de nuestras rotondas que, además, las convierten en una trampa mortal en caso de accidente de tráfico. Demostración de que tienen ustedes un concepto de civismo encorsetado, hipócrita y clasista.
En cuanto a la interpretación y aplicación de dicha ordenanza deseando estoy oir esas matizaciones, y leer esos panfletos que van a buzonear para explicarla (más derroche absurdo). Y ansioso estoy por comprobar como la aplican, como superan la apliación del principio non bis in idem, por no hablar de la falta de generalidad y abstracción de muchos preceptos como el dedicado a la cera de las procesiones.
A la espera de ese futuro próximo que posiblemente les sirva de expiación, aunque lo dudo, una cosa le digo: de momento ustedes se han convertido en el hazmerreír de todo un pueblo. Un pueblo que, claro está, mal interpreta pero que en el fondo lo que siente no es un simple chiste: es verguenza ajena de salir en el telediario por su culpa.

martes, 16 de junio de 2009

Orgullo y prejuicio.

Ser de la La Mancha supone nacer con el icono de El Quijote debajo del brazo, o sobre el pescuezo, según se mire. Hasta el punto de que parece no haber distinción entre La Mancha y el Quijote y ser de uno sea ser del otro sin punto ni coma.
Me pregunto que sería de La Mancha antes del famoso personaje, es más, ya dudo de que siquiera pudiera haber algo antes del big-bang cervantino. Museo del Quijote, Quijote Arena, la Ruta del Quijote, centenarios, días del libro y, lo peor, la metáfora contínua y ansiolítica por todos lados. ¿Redimir nuestra breve historia sobre unas páginas?
Somos pesados, muy pesados, cualquier celebración (nuestra alcaldesa sabe mucho de ello) sirve para etiquetar al homenajeado o celebrado o victorioso con el hidalgo loco. Que no se yo porque esa preferencia y gusto en compararse con un pirado, estando también Sancho y su rucio y Rocinante.
De pequeño, desde las ventanillas del coche, me sorprendían las figuras de metal que hay en muchas entradas de nuestros pueblos, siluetas de quijotes y sanchos, y como todo niño mezclaba la ficción con la realidad, y daba por personaje histórico lo que era ficción.
De unos años acá me está volviendo a pasar, el poder mediático no tiene límites, y los ataques de misticismo seglar tampoco, y la nacionalitis tiene muchas formas.
Estoy cansado de oír la palabra Quijote de forma injustificada, sin sentido, indiscriminada, absurda. Y a veces de su contexto me vienen ecos del Árbol de Guernica.
Le daré alguna vuelta más, quizá esté confundido...

jueves, 4 de junio de 2009

"Andar es sano" o "Predicar con el ejemplo"

Conté por aquí hace un par de meses como la grúa me virló el coche por los excesos de celo del Juez Decano en funciones con la zona de seguridad del Juzgado (según me informó una fuente fiable) Y pusieron bolardos unos días después. Y los gorrillas de enfrente siguen campando a sus anchas. Desconozco si nuestros suplicados Juzgados han ganado en seguridad o no. Sabe Dios.
A partir de entonces, como todo hijo de vecino obligado a soltar pasta por cualquier chorrada en estas ciudades del siglo XXI, opté por dejar el coche en el parking de los multicines de al lado, a razón de euro y pico cada envite.
Pero hoy me siento reconfortado con aquél, lejano ya, día de autos (nunca mejor dicho lo de "autos") por dos motivos:
Primero, la multa por mal aparcamiento no me ha llegado, han pasado casi tres meses y no me ha sido notificada, conocer gente hace milagros. Llorar también.
En segundo lugar, y lo más importante, he comprobado en primera persona, desde una perspectiva inmejorable, casualidades de la vida, como los excesos de celo de nuestro querido y entrevistado Juez Decano en funciones, se han vuelto en su contra. Verbigracia que decían antes. En respuesta a los problemas de aparcamiento en la zona del Juzgado este Señor dijo recientemente, públicamente, en entrevista a Tabla XIII, que nunca ha habido zona habilitada para los profesionales de guardia y, lo más oportuno, que en definitiva andar es sano.
Simpatica e irónica solución para decir que el problema de aparcamiento no es para tanto. Yo le hice caso, pues me tomo las indicaciones e, incluso, los consejos físicos de los jueces al pie de la letra. Por eso del andar es sano me apunté a los cientouno de Ronda. Y efectivamente, llevaba razón nuestro querido Juez, al igual que lleva razón en todas y cada una de sus sentencias y autos, y me resultó muy sano y placentero recorrer los caminos de Ronda a patita durante más de cien kilómetros.
Estoy más sano que nunca. Es más, siguiendo su consejo, cada vez que estoy de guardia y me llaman de la Comisaría de los nacionales voy y vengo a pie, tardando toda la mañana para lo que antes tardaba un par de horas. Pero los jueces de guardia no se mosquean, ni me piden celeridad, saben que es por prescripción judicial, de su Decano en funciones, que esto de andar para estar sano es ya casi proyecto de ley.
Pasé a idolatrar a este Señor por su consejo, me comí mi anterior entrada del blog, arrepentido por mis palabras suspicaces respecto a Su Señoría. Es que los abogados nos pasamos un huevo, pensé. Apunto estuve de pedirle que fuera mi entrenador personal.
Pero los ídolos son acompañantes fugaces... Hace dos días el mito se me derrumbó... Y aún no me he recuperado. Como os decía, por seguir andando sin parar por prescripción judicial, dejé de aparcar en los multicines Las Vías, y volví a las lejanías del Polígono Larache, con cuarenta grados a la sombra y la toga bajo el brazo es como se disfruta la vida. Un, dos, un, dos. Derecha, izquierda, derecha, con la venia, izquierda.
Desde el campo de prácticas de golf subía yo, dichoso de mí plenitud física, pateando el humeante asfalto, cuando unos pocos metros delante ví un pequeño atasco. De frente, en primer lugar, un coche pequeño, detrás dos furgonetas que salían de las naves, algún claxón sonando, y el conductor del coche pequeño gasticulando dentro del vehículo violentamente, durante un buen rato. Cómo se pone la gente, pensé, que barbaridad ¡que anden como yo y como mi gurú!
Con los ecos en la cabeza del cercano Quijote Arena dudé si podía tratarse de una celebración tardía de la Champions League al estilo Talant Dujshebaev desbocado, en medio de la pista, con los brazos alzados y la mirada perdida. Miré en busca de bufandas o banderas saliendo de las ventanas de los vehículos pero, sorpresa, nada de eso había. Qué raro.
Lo que pasaba era, simplemente, un altercado de tráfico: la típica maniobra en que un coche se detiene para aparcar, pone la marcha atrás, las luces blancas se encienden, pero no puede proceder porque detrás no le han respetado el hueco y tiene pegadas al maletero dos furgonetas blancas, y una creciente fila de coches y, claro, todos no pueden dar marcha atrás para que el primero aparque.
Que listos sois, ya habéis adivinado quién era el conductor del pequeño vehículo a motor deseoso de aparcar y con los brazos alborotados, vociferante, cual molino de viento desbocado moliendo a mi ídolo venerado. Por cierto, eran las diez y cuarto de la mañana.
Sin creer lo que había visto fuí a hacer unas gestiones al Juzgado y, a renglón seguido, a Alcázar de San Juan, donde creo que el Juzgado sobrevive sin zona de seguridad.
Me encuentro perdido, ya no sé si andar es bueno o malo, ¿a quién tomaré ahora como guía espiritual? ¿Por qué enfadarse hasta tal extremo si cuánto más lejos se aparque mejor?
Ya saben, dicen que conduciendo sale a relucir nuestro verdadero carácter. Y, ya saben, dicen que hay gente que muestra su soberbia con gestos abiertamente prepotentes y escupitajos en la mesa y, otros, con un bonachón paternalismo en apariencia apacible y resignado.
Yo sigo dando gracias a estas benditas casualidades que me sirven de guía. De momento me he reconciliado con las grúas y el depósito municipal. Desengañado de mi amor fugaz, pero contento.
Creo que he aprendido, no volveré a aparcar, lo prometo, en un paso de cebra próximo a una zona de seguridad (os recuerdo que esta infracción esta prescrita, que nunca se sabe quién puede leer esto)
Otros continúan en su impostura y echan de menos esa zona de seguridad, que empezó a ser una molestia cuando empezó a utilizarla más gente y no sólo unos pocos privilegiados.
P.D.:
ESTA HISTORIA ESTÁ BASADA EN HECHOS REALES. LOS NOMBRES, PERSONAJES Y LUGARES QUE APARECEN TAMBIÉN SON REALES, INCLUIDO YO (DENTRO DE LO QUE ME ES POSIBLE) CUALQUIER TERGIVERSACIÓN DE LO DICHO SERÁ ACLARADA POR OTROS MEDIOS, EN NINGÚN CASO VIOLENTOS. SOY CONSCIENTE DEL RIESGO DE SUFRIR ALGÚN TIPO DE REPRESALIA GARZONIANA. YA SE SABE, LA COSAS DE LA JUSTICIA UNIVERSAL. EN TODO CASO DEJO CONSIGNADO QUE ESTOY INFLUIDO, AL MOMENTO DE ESCRIBIR Y PUBLICAR LO QUE ANTECEDE, POR SUSTANCIAS TÓXICAS QUE NUBLAN LISONJERAMENTE MI POCO ENTENDIMIENTO. CASUALIDADES DE LA VIDA.

sábado, 23 de mayo de 2009

Llegar ya vale en los cientouno (2ª parte)

Hablando con la gente de esto de los 101 me siento como un extraterrestre tarado. Algunos me han preguntado que cuántos lo hicimos, que si más de veinte, o de cincuenta, o de cien... Vaya, lo que hace que estas cosas no salgan en la tele, aunque sea en los espacios de sucesos o de zapping o de estupideces varias. Os aseguro que hubo una afluencia digna del mejor botellón. A lo largo de ciento y un largos kilómetros una cosa os digo: ¡no estuve solo! Ya han salido las clasificaciones y, si no os creéis lo que os digo, podeís consultar el siguiente enlace.


Los atletas inscritos en marcha fuimos 3.245 (si sumamos a los de duatlón y a los señoritos de la mountain bike hubo un total de 7.290) En la salida habría alguno menos, pues siempre algún inscrito por motivos varios no puede ir a la prueba. Pongamos que salieramos cien menos, 3.145 marchadores.
Cuál ha sido mi sorpresa cuando he visto la cifra de llegados a meta: 2.095. Más de mil retirados, aproximadamente un tercio de los participantes, y eso que las condiciones climatológicas no fueron excesivamente duras. Salvo de 16:00 a 18:00 horas, cuando el calor hizo aparición en una de las tres subidas más fuertes del recorrido, y muchos cayeron a la sombra de las cunetas. Fue sobre el kilómetro 38 y yo también lo pasé mal, entre otras cosas porque se me terminó el agua, y por un momento pensé que quizá no llegase a la meta. Pero fue sólo un momento.

A estas cosas se va, como dice nuestro ilustre paisano José MOTA, a aberroncharse contra el rocaje vivo. Si hay que ir se va, y se va con el espíritu adecuado o uno se queda en casa. Cuando la fatiga y el calor se mezclan no te quedan recursos para pensamientos muy abstractos, y si se va pensando en dar un paso más, y luego otro, y otro, no te queda hueco para pensar en nada más, ni siquiera en retirarte. Y otro más. Yo seguí adelante y, por esta vez, me salió bien.
Mi puesto definitivo en la clasificación general de marcha ha sido el 921. El de mi categoría, "senior civil" no lo sé exactamente por un error en la fecha al hacer la inscripción, no sé por qué motivo, pero viendo los puestos anteriores calculo que será sobre el 170. Como siempre sucede en estos eventos los veteranos (mayores de 35 años) superan en cifra a los senior, y quedan en mejores posiciones.


Y una curiosidad, dentro de la división de categorías entre "civiles" y "militares", tanto en categoría senior como en veteranos, los civiles quedamos de forma general en mejores puestos que los militares, sorpresa, sorpresa, y es que Spain is different y nos va el dos de mayo y echarle cojones a destiempo.
Eso sí, no conozco Ronda más allá del polideportivo donde dormí (la madre que parió al corneta...) el campo de fútbol de donde salío la marcha y el Parque de la Alameda a donde llegué. A la salida vas mirando el suelo, pues es cuesta bajo, bastante pronunciado, y rodeado de miles de marchadores que salen nerviosos y más rápido de la cuenta. A la llegada vas con la cabeza gacha porque no puedes levantarla, y vas intentando mover los pies aunque sea por telepatía, izquierda, derecha, iiiizquieeerda, deeeerechaaa; ahora otra vez el izquierdo, y ahora venga, derecho, puedes un poquito más. Arriba y luego abajo. Que ya queda poco.
Si me preguntáis si Ronda es bonito y os mando a la mierda espero que sepáis entenderme y disculparme.