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miércoles, 22 de diciembre de 2010

"Two Lovers" (2008)

Una de esas películas que no sabía que existían hasta que la ví, por casualidad, lo que ahorra prejuicios. Una película que introduce la tensión del thriller en el drama romántico. Más que los sentimientos queda el qué va a pasar.
Posteriormente he leido alguna crítica y veo cosas tan dispares como: "Insólita y hermosa (...) Gray se muestra tan lírico como retorcido y emocionante (...) una obra de apariencia engañosamente amable." (Carlos Boyero: Diario El País) "Una película agresivamente aburrida que rebosa auto-indulgencia" (Kyle Smith: New York Post)
Me reafirmo en que las notas y las críticas son algo absolutamente relativo e innesario más allá del propio desahogo; por lo que sigo sin entender por qué los críticos gozan de tal grado de afectación y reconocimiento público. Me voy del tema.
Yo con lo que me quedo (ya que no soy técnico en cine y tengo serias dificultades para desarrollar filias y fobias particulares que me lleven al improperio) es que su argumento se basa en una tesis muchas veces despreciada por nuestra razón: las decisiones, más allá de nuestra propia voluntad, están severa y definitivamente marcadas por el contexto contingente y las circunstancias variables.
Vaya, que hablar de acierto y error en muchas ocasiones es tan presuntuoso como convertirse en crítico profesional.

viernes, 6 de febrero de 2009

"Michael Clayton"




"Yo no hago milagros, doy soluciones". La conversación entre el rico conductor fugado y el abogado Clayton no tiene desperdicio, por su fondo y por el contraste de las formas de ambos.
No es una típica película de abogados yankis movida por el efectismo y la teatralidad. Nos mete en los suburbios de los acuerdos, las íntrigas de despacho, rivalidades entre compañeros, el procedimiento como algo técnico y las dudas morales.
La ví en el cine en su estreno y anoche en la tv por segunda vez. Enlaza muchos temas interesantes con naturalidad y claridad. Me quedo con la conversación, como decía, entre el rico conductor fugado y Michael Clayton. Para el abogado nada era personal, no entró al trapo de las acometidas verbales del cliente, de su furia... como el médico que analiza en el laboratorio un virus mortifero y parte de esa realidad nefasta sin hacerla suya.
No se hacen milagros, simplemente se dan soluciones, intentando que sea la mejor solución posible en el momento preciso. Ese es el matiz oportuno entre ganar y perder.
Por cierto, creo que es la única película de George Clooney que me gusta.

martes, 11 de noviembre de 2008

Los "Delitos y faltas" de Woody Allen.


Un título de juzgado de guardia, "Delitos y Faltas", para una película sin sentencia. Woody Allen nos narra muchas cosas, a veces demasiadas, pero no adoctrina (Allen es antónimo de Gibson) Ni siquiera se toma la molestia de hacer finales "made in hollywood".
En esta película de 1989 nos mezcla dos historias de adúlteros, uno de ellos campeón y otro, simplemente, aspirante. Remordimientos y frustración a pares. Por supuesto que el aspirante es el propio Allen, que a pesar de director y guionista no se reserva los teóricos manjares para su actuación (Gibson es antónimo de Allen)
Ví esta película hace mucho tiempo, cuando más que entenderla simplemente me sorpredía su forma y su fondo. Y la ví de nuevo hace un par de días: ahora lo primero que me sorprendió fue su similitud con la reciente "Match Point", del mismo director. Pero la similitud, como es habitual, es más cuestión de apariencia que de fondo, pues hay una diferencia fundamental que quizá marque un hito en la propia mirada del director. La de 1989 era un juego de contrastes, dos historias, o más, que se mezclan y confluyen, con un trasfondo religioso, de supuestos sentidos morales y preguntas trascendentales, que deja abiertas las conclusiones. En "Match Point" se deja la metáfora última al juego de la casualidad, la suerte, la pelota y la cinta de la red, un instante que no depende de nosotros y que lo marca todo. La fortuna como salvación del egoísta, del superficial. No hay religión, sólo hay instinto y fuga.
Ambas películas se complementan, pero no las vean seguidas, corren el riesgo de saturarse y de convertirse en adúlteros empedernidos.

lunes, 18 de agosto de 2008

Menuda sorpresa.

Hay una película que no hay que perderse: Aprendiz de caballero. Realmente sorprendente. Incalificable. Repito, incalificable.
Pasé a verla sin referencia alguna sobre ella. Las prisas, ¿qué vemos?, yo que sé, ambientaba en Florencia, en 1346, ¿ambientación histórica?. Bueno, pues esta misma, para lo que hay. Y una vez vista sigo sin encontrar referencias para definirla.
Películas malas hay muchas, pero hay muy pocas tan infames en las que uno llegue a dudar sobre la condición humana del director, actores, productor, distribuidor de la película, cine que osa ponerla en su establecimiento, etc.
No vayan al cine a verla, pero adquieran su copia pirata: merece la pena sorprenderse, descubrir algo nuevo por muy repugnante o idiota que sea.
Dicen que es del género de aventuras, si bien a mi me parece, o así intento entenderla haciendo un esfuerzo maratoniano, como una "autoparodia pornolight". Dificil ponerle adjetivos a la estupidez supina. Podían haber echo un cameo Pajares y Esteso y habrían mejorado la trama.
No digo nada más que os la destripo. Y es bueno verla con inocencia, con la mente abierta...
¿A que estáis deseando verla?

lunes, 10 de marzo de 2008

"10.000" de Roland Emerich

No creo que en el 10.000 antes de Cristo hubiera dinosaurios, ni que se pudiera cruzar un desierto sin provisiones, ni que los aborígenes en cuestión hablasen en inglés o español, según la versión. Recordemos lo obvio: es una película, no un documental. En fin, será que hay gente que cree en Superman o Terminator.

Claro está que todo depende de las expectativas, pero si estas son razonables frente a un película de aventuras creo que la cinta no desilusiona, sin excesos. Yo esperaba una buena ambientación prehistórica, cierto impacto visual en algunas escenas de acción y entretenimiento. Lo tiene.

No destaca el guión, ni las actuaciones, si bien (si seguimos en este punto la fidelidad realista de los críticos de lo obvio) habrá que alabar al filme pues es de pensar que en el 10.000 a.C. no hubiera tramas personales o históricas imbricadas, ni emociones refinadas para el desarrollo interpretativo, ¿no?

Es más, a mi me hubiese encantado que en vez de hablar en inglés o español se hubiese desarrollado un lenguaje mezcla de signos, berridos y sonidos guturales. Y es que soy un poco telúrico, y la etiqueta de 'rupestre' me atrae más que la de 'Coca Cola', y me sigue sorprendiendo más la luz del amanecer que los rayos infrarrojos del mando a distancia.

Lo que no me esperaba eran los guiños de ciencia ficción tipo Stargate, si bien no desentonan más que los extraños Dinos, aunque vete tú a saber que narices pululaba en los bosques y pirámides en el 10.000 a.C. Estos dos matices, junto con la pobreza de sangre, violencia e intensidad dramática, nos dejan las 'aventuras' sin el apelativo de 'épico', que le habría sentado muy bien.

Dejémosla en aceptable, entretenida, original en el planteamiento. Pierde al no atreverse a profundizar en la veta rupestre y tender a los tópicos del cine comercial de ciencia infusa. Lo que más lamenté al salir del cine es no poder ir unos meses a la aldea de las montañas. Aunque quizá algún día debamos desandar nuestros pasos por la carretera.
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Una película que tengo que ver después de ésta: Apocalypto, de Mel Gibson, al cual le sobra epicidad y testosterona.
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Un libro que tengo que terminar de leer: La Carretera - Cormac McCarthy - Que hay muchas formas de ser rupestre.