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martes, 2 de febrero de 2010

Me pregunto últimamente por qué esto del blog, será porque cada vez escribo menos en él y casi que debería cambiar su nombre por "en cuarentena" o algo parecido. A muchos les encanta eso del tuenti y del feisbuk, yo no le termino de encontrar el punto. Será por mi recóndito espíritu de loco solitario que preferí crear un blog y distanciarme de las indiscriminadas "redes sociales".
Pero incluso los blogs crecen a su antojo, y aunque en éste aparezcan pocos comentarios el número de visitas en algunos momentos me sorprende por su elevado número. Y ya no sé si es una sorpresa positiva o negativa.
Disculparme, pero no puedo evitar tener en ocasiones un carácter huidizo. Lo malo del internet es que ni siquiera puede uno disfrutar del gusto por destruir en plan republicano, pues eliminar un texto se reduce a un click del ratón. Más satisfacción y regodeo, más disfrute en definitiva, debe suponer hacer una hoguera como el cura y el barbero, donde se mezcle la autocrítica literaria con la percepción casi mística de la destrucción. El botón suprimir es demasiado prosaico. En fin, ya veré.

martes, 25 de marzo de 2008

¿Tiene "deadline" el arrepentimiento?

A pie de obra. La traducción literal de deadline suena dramática. Sin lugar a dudas, actuar habitualmente en las deadlines tiene sus riesgos. Límite de tiempo. Y no hablo de la muerte, ni del stress. Hablo de ocasiones perdidas, hablo de lo trascendental: no ser capaz de hacer nada con reflexión y disfrute. Sólo el fin, la entrega, el plazo, la obligación. Maquiavelo en la intimidad. Se olvida lo demás.
No me refiero exclusivamente al trabajo de abogado que, efectivamente, es un cúmulo de deadlines. Me refiero a todo. Sin querer podemos perder la perspectiva: ahí nacen los defectos. Vivimos en el alambre, y hay muertes figuradas, metafóricas, imperceptibles. Las deadlines nunca piden socorro, son muy puñeteras.
Al hilo de la Semana Santa. Una reflexión: lo único que valida el arrepentimiento es no hacer lo arrepentido. Siempre. Y el arrepentimiento no tiene que ser por motivos religiosos. Hablo en general, que hay pecados de muchos tipos. Demasiados.
Lo demás es humo. Milongas. La penitencia es un símbolo que muchisima gente diluye. Convierten un acto de reafirmación en una anécdota, una apariencia, una costumbre. Y a esa percepción no contribuye la compra venta de indulgencias. Tenemos Historia. Quién este libre de hipocresía que tire la primera piedra.
Los contenedores de basura y los Juzgados están llenos de disculpas traicionadas. Que no se reciclan, que no son susceptibles de Justicia.
Agudizamos más el cambio climático de tanto 'lavarnos las manos' que de usar nuestros bolidos.

sábado, 22 de marzo de 2008

Fervor popular

Acostumbrándonos a resistir. Eso es, simple y llana supervivencia. Cuevas acogedoras, protectoras. Instinto. Ritos de comprensión. Intentar comprender el sentido de la trascendencia. ¿Por qué? Creamos arte y sentimos algo más. Historia. Sin saber, soñando, sin soñar. Imágenes al paso de la costumbre y costumbres criticadas por apasionadas. Instituciones que al serlo pierden su esencia y, otras, que vagan por incompetencia. Velos y velas. Intimidad. El juego de iluminar y encubrir hondamente arraigado, a la vez, en matrimonio de conveniencia, en huecos de piedra y palomas. Arrastrar las cadenas cuando alguién sólo quiere cantar una saeta. Bebidas, espíritus y realidad. Desde hace mucho, mucho tiempo, se viene haciendo lo mismo. Qué será. Será.