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domingo, 4 de diciembre de 2011

Casi, casi...


A pesar de la portada, me dió la corazonada y compré y, más aún, he leído "Cartas cruzadas", de Markus Zusak. Un libro muy "navideño", pero buen libro al fin y al cabo.
Es una especie de fábula moral, sin dogmatismo ni prejucios a lo Paulo Coelho, lo cual se agradece. Su peculiar estilo da mucho ritmo a la narración, a veces te sorprendes mirando de reojo hacia abajo para ver qué va a pasar. Es preciso, directo, no le sobra un renglón. Consigue introducir un punto de misterio y tensión interesante. Se agradece la sencillez.
Recomendable, por el precio de tres copas te hace reflexionar sobre temas interesantes que no voy a descubrir.
Ahora bien, como fábula y con el tono poético que llega a adquirir por momentos, entiendo que resulta muy importante cuadrar un buen final, una moraleja certera, un verso que haga rimar y dé sentido a todo lo anterior. Y aquí el Sr. Zusak se pierde, no atina, te deja con los calzones caídos y con mala baba. Resuelve de una forma burda e irreal el misterio.
Sí, recomendable en todo caso. Pero...

martes, 8 de noviembre de 2011

¡Tercera parte!

Antes me tragaba todos los debates electorales, sería la novedad y la inocencia. El otro día no aguanté ni cinco minutos. No sé si sería culpa mía o de la intensidad política de los contendientes. Me da igual, estoy cansado de estas elecciones y tengo el voto decidido hace tiempo.

Afortunadamente, para abstraerme de la ridícula retórica electoral descubrí el fin de semana pasado en Málaga dos cosas.

En el Museo Thyssen, a un tío sevillano que pintaba paisajes (campo y campo sobre todo) de forma espectacular, poco conocido, al menos por mí: Emilio Sánchez - Perrier. Merece la pena darle al google y echar un vistazo. Me quedé embobado viendo esta joya.



En el FNAC el tercer libro de "1Q84" del japo H. Murakami. Sorpresón. Me leí en julio los dos primeros libros, no sabía que había o iba haber un tercero y a punto estuve de escribir una entrada despotricando contra el deshilvanado final de la segunda parte. Claro, no iba a ser el final definitivo de la saga. Lo curioso es que siquiera me había enterado de que iba a salir... Hasta pregunté a un dependiente si era nuevo o una reedición o qué sé yo, y no fiándome de él lo ojee para comprobarlo, que estos del FNAC con tal de vender te dicen cualquier cosa... Recién salido estaba.
En fin, mucho más interesante que Rajoy y el otro con sus corbatas azules.

P.D.: Vaya castaña he metido para recomendar un libro. Abogados...

martes, 8 de febrero de 2011

Para, normal.

Parece ser que en estos tiempos de alta velocidad y tecnología punta y tecnología desfasada y vuelta a la tecnología punta, lo que vende son las exageraciones, eso sí, mezcladas con eufemismos. Y hoy no voy a por el "nuevo" periodismo deportivo. Resulta que todos queremos ser muy originales pero, más aún, políticamente correctos. Todos muy liberales, modernos, transgresores, modernillos, liberados, ocurrentes. Pero sin pasarse, luego todos vestiditos de Zara y Adolfo Domínguez.

La libertad de cada uno ya no termina donde empieza la del otro: aspira al infinito y, en todo caso, termina en la sanción legal de lo que no nos gusta de los demás. Y ya todo se mete en una Ley, o en un Real Decretísimo, incluso el espacio aéreo de la mosca cojonera. Y la democracia se ha asimilado como la autosuficiencia de cada individuo para convertirse en un pequeño dictador. Y el deporte nacional ya no es el chismorreo sino, directamente, tocar los huevos. Espera Ramón, que te pierdes, vete al caso concreto.

Confieso estar suscrito vía e-mail al boletín electrónico "casadellibro.com", cosa que yo creía medio seria y útil para estar informado de novedades y curiosidades bibliográficas por si me da por leer. El otro día me sorprendieron vía spam con una publicidad o promoción demoledora: "LLEGA LA AUTORA REVELACIÓN DEL GÉNERO ROMÁNTICO PARANORMAL"

Llevo dos noches sin dormir.

Yo que creía que los géneros literarios eran el lírico, el épico y el dramático, o el narrativo, el poético... Pensaba yo en conceptos y no en ocurrencias marketingnianas. Pero esto, dentro del contexto actual, no me sorprende.

Mi sorpresa la dedico en especial al SUB-SUBGÉNERO inventado: el "romanticismo paranormal" Mi limitada imaginación no llega a entender romanticismo alguno entre "entes": cosas o supuestas cosas no calificables como seres humanos vivos. No, no peco de inocencia en este caso, que ya sabía yo que los sentimientos, o algo parecido, se venden en tiendas de todo a cien. Esto es otra cosa: estas idealizaciones amorosas paranormales ya son ganas de trasroscar el concepto de "cazafantasmas".

Bueno, quizá sea culpa mía, y me he liado con una interpretación excesivamente literal. Quizá el creador del SUB-SUB-SUBGÉNERO citado haya intentado hacer una ocurrencia irónica y descreída afirmando supuestamente que todo lo romántico es paranormal, lo cual tampoco me sorprende en el actual contexto posmoderno de "mujeres hombres y viceversa"; he de concederle al redactor en este punto una leve sonrisa si esa ha sido su intención, pero nada más.

Creía yo que esto de idealizar el amor (independientemente de los resultados que dé, ese es otro tema) es decir, esto de que cada uno creemos nuestro propio concepto de amor y lo apliquemos a quién queramos y cómo lo queramos (no empecéis con fabulaciones libidinosas que estoy en plan filosófico, leches) era algo exclusivamente humano, y de las pocas cosas que merecen la pena.

En fin, que he decidido estar una temporada sin leer salvo lo estrictamente necesario, y yéndome a montes varios (y no muy lejanos como decía el ya caricaturesco Aznar) a entrenar los 110 del GTP2011. Seré yo el loco, pero no imagináis lo a gusto que se está a 2.000 metros de altura, de noche, reventado de andar y solo. En esos momentos las exageraciones eufimísticamente originales y demás patrañas no existen ni como vago recuerdo.

Con el siguiente párrafo trato de anticiparme a un posible futuro cercano, que parece de ciencia-ficción, pero cosas peores hemos visto ya. Aviso a navegantes:

Sancionen, malversen los caudales públicos, no dejen fumar y cobren impuestos por ello, no dejen ir sin camiseta por un paseo marítimo, no dejen llevar sueltos a los perros en un monte, pónganle puertas al campo y al mar si quieren, denle un premio ondas a Jorge Javier Vázquez, cambien CNN plus por Gran Hermano 24 Horas, pongan zona azul hasta en el barrio de San Martín de Porres, pongan cámaras en las calles, sigan preocupados por decorar las rotondas, dejen a Batasuna presentarse a las elecciones, sigan buscando a Bin-Laden, creen una nueva burbuja inmobiliaria con la que estafar a los ciudadanos, aumenten prestaciones sociales y generen paro al mismo tiempo... Hagan todo eso y más, que se les da a ustedes muy bien, pero dejen en paz el romanticismo, que como este recién inventado SUB-SUB-SUB-SUBGÉNERO se convierta en tendencia, luego llegue a ser "trend-topic", luego siga creciendo la bola, luego llegue a oídos o al hocico de la Ministrísima Pajín y decida entonces hacer una ley sobre el romanticismo la hemos cagado o, mejor dicho, la habremos jodido.

En lo que ha quedado uno, ¿por criticar los tiempos que corren me he llegado a convertir en romántico?

Lo dicho, me voy, que me largo a trabajar y a entrenar, a correr, con la bici, a los montes no muy lejanos, quizá encuentre yo las armas de destrucción masiva sin querer... Y en junio me piro a la Sierra de Madrid a convertirme en naturaleza por unas horas, que sale barato y no da resaca. Efectivamente, estoy loco pero es que...



P.D.: Escrito por un ciudadano/abogado/lector/corredor/animal cansado de las discusiones absurdas, las quejas inmotivadas, los cantos de sirena, los clientes del turno de oficio despechados, los rumores de vida en Marte, el sensacionalismo, los tertulianos vociferantes, el marketing bastardo, aquellos jueces que van de pistoleros, las iniciales por personas y demás parafernalia que como se convierta en camino acabamos en el abismo.

viernes, 7 de enero de 2011

Esto no es una crítica.

Esta Navidad la he recorrido a base de tres lecturas, casi cuatro, que no me atrevo a criticar por respeto, ya que me han gustado. No, gustar no es la palabra adecuada. Digamos que las he personalizado. "Customizado" como se dice ahora. Y me pasa como con los amigos, que si algo les tengo que decir se lo diré a la cara, sólo a ellos y en privado. Me da la sensación de que exaltar o vituperar las excelencias o defectos de estas casi cuatro lecturas me llevaría a terrenos personales y pantanosos que quizá ni siquiera yo quiera descubrir. Sólo puedo decir que son lecturas recomendables, sobre todo dentro del significado de la Navidad y del cambio de año.
Con sus virtudes y defectos, me han dejado una agradable sensación de reflexión y gratitud, son estos:
- "La mecánica del corazón" Mathias Malzieu.
- "El vencedor esta solo" Paulo Coelho.
- "De que hablo cuando hablo de correr" Haruki Murakami.
- "El hereje" Miguel Delibes.
Por otro lado, me dejan la frustrante sensación de que es totalmente inútil que escriba siquiera estas pocas palabras en un blog, pues hay gente que ya ha expresado algunos de mis pensamientos con infinita mejor calidad de lo que yo nunca seré capaz.
Por ejemplo, MURAKAMI refleja con brillantez que para algunas personas correr maratones o carreras de gran resistencia, a nivel popular, no es una cuestión de salud, siquiera de deporte en su sentido puramente competitivo, sino una forma de disfrutar y sufrir una metáfora de la vida, y una forma de desarrollar nuestra conciencia y nuestro instinto. No llega a calificar el acto de correr como "poesía" ni como "religión", pero algo hay. Algo hay.
Recomendables los cuatro.

martes, 8 de septiembre de 2009

La sombra del viento es muy alargada y ancha.

¿Por qué no hay best-sellers de menos de doscientas páginas? ¿Suponemos que McDonalds tiene cinco tenedores? Por favor, que no se interpreten estas líneas feroces y breves como una crítica a los productos Hacendado. En todo caso me sigue preocupando el tamaño: ¿Por qué todos responden al formato ladrillo? Minimalismo y silencio no son lo mismo.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Viva la precisión.

Si estás cansado de los libros de tropecientas páginas (sean best-sellers o no) que no dicen nada por querer decir demasiado, y aunque te gusten te acaban cansando, cambia de tercio y léete "Paradero desconocido" de Kressman Taylor. Te lo dice todo sobre el nazismo en menos de una hora. Auténtica economía procesal.
P.D.: Como veís para poner un ejemplo de precisión me he tenido que ir a la literatura, he tenido que dejar a los políticos en un reservado. El tiempo no es oro cuando se hace poco o nada. Me gustaría saber la agenda de miembros y miembras dedicados a la supervisión de los supervisores del supervisor principal, a la creación de fundaciones refundadas, a concertar festejos varios o a la lucha contra el cambio climático.

lunes, 30 de junio de 2008

Cuando "Niño" se escribe con mayúsculas, y no me refiero a Fernando Torres.

Cuanto mayores son los problemas o mayores nos hacemos más nos enrevesamos, nos enredamos. Tropezamos. Importancias, trascendencias, tesis y ensayos. Rebuscamos sin levantar la cabeza y generamos tantos nuevos problemas como posibles soluciones. Luchas.
Cualquier verdad se puede explicar en una sóla frase, en una sóla palabra, y la entiende desde un Niño de cinco años a un Ilustrísimo Señor.
Cuando esa verdad, además, nos la explica un Niño de nueve años y la entendemos todos sin pestañear estamos ante una obra maestra. Sencillez, naturalidad, falta de prejucios.
Eso es el "El niño de pijama de rayas", libro imprescindible. Lo breve, si bueno, dos veces genial. Para decirlo todo no hacen falta más de doscientas páginas ni divagaciones.
Para mi que John Boyne sigue teniendo algo de niño de nueve años, como todos. Obremos en consecuencia.

lunes, 2 de junio de 2008

Implosión.



Por fin ha finalizado mi sanción y he podido coger este libro. Me lo empecé a leer hace mucho en casa de un amigo en Barcelona, me sorprendió y lo dejé a las veintipico páginas porque salía el tren y me dio no sé qué hurtarlo cuando Tomás lo tenía recién comprado y sin leer. Cada libro tiene un contexto que no se suele olvidar. En aquel día me dolían las rodillas.
Lo más destacable del libro, de inicio, como ya he dicho, es que sorprende. Y no lo hace por cuestiones aparentes, por historias rocambolescas o por cambios de sentido. Lo hace por su tono, su fondo, su desnudez. A algunos esto se le hará monótono a largo plazo y apreciarán ausencia de riqueza en las descripciones, aburrimiento y bla, bla, bla. Pero es que, me parece a mí, es eso precisamente lo que pretende transmitir el autor.
Original en todo caso, también por su temática: nos lleva a la desolación última de la humanidad, se puede decir que al día del Juicio Final, sin trompetas, sin alaridos, sin extraterrestres, sin Stallones, sin ciencia ficción.
Todo es humano.
Supervivencia pura y dura; retorno más allá de los orígenes de la cueva. Allí había naturaleza, estos son rupestres en blanco y negro, aborígenes anacrónicos.

martes, 20 de mayo de 2008

Henry James y su "vuelta de tuerca".




¡No se lo lean! No me ha quedado claro a qué le da Henry James "otra vuelta de tuerca", más allá de a mi aburrimiento y confusión. Vale, exagero, tampoco pasa nada por leer un libro, cualquiera, no es pecado, salvo si es de caballerías y son propensos a la esquizofrenia.
Lo que me extraña de este libro es que me lo he leído dos veces, y eso que no me gusta, debido a que dos veces (muy espaciadas en el tiempo) ha salido en las típicas colecciones de las mejores novelas que hacen los periódicos, y por simple inercia lo releí, ya que no me acordaba bien de la primera, que lo leería soñoliento o resacoso.
Se puede estar de acuerdo con mi opinión o no, pero por mucho que pueda gustar esta novela no la veo en una lista de las mejores, en fin, se tendría que hacer una lista muy larga.
En todo caso no lo compreis. Me lo pedís y os lo regalo gustosamente.
Una supuesta historia de miedo contada frente a una chimenea que no llega a dar miedo ni nada porque deja todos los cabos sueltos. Realmente parece un libro inacabado, un ensayo frustrado, que alguién publicaría de todas formas para sacar pasta.
Al menos es corto. Y, según muchos o por simple inercia, una de las mejores novelas del siglo XIX o XX.

miércoles, 7 de mayo de 2008

Siendo cotidiano.


Anoche terminé de leer un libro que me ha sorprendido. Va sobre el 11-S, Nueva York, Las Torres Gemelas, desde una perspeciva íntima, sólo humana, nada de política, consecuencías del día a día, incomprensiones, expectativas, vidas. "El hombre del salto", de Don Delillo.


Me quedo con dos pedazos que por distintos motivos me han hecho pensar:


"Todo ocurría remotamente, incluso el ruido más cercano" - ¿Quién no se ha sentido así alguna vez? ¿Cómo se llama a eso? El libro es, entre otras cosas, un compendio de sensaciones.


"Pensó en entrenarse para la maratón, no la de este año, la del siguiente, el dolor y la dureza de la prueba, la larga distancia considerada como esfuerzo espiritual" - Curiosa explicación de la larga distancia. Normalmente al esfuerzo físico se le califica de todo menos de espiritual, en este punto es original esa motivación. Pero eso me hace pensar: ¿Las expresiones de sufrimiento y dolor tienen que ser por definición más espirituales que las de alegría y placer? Puede que la maratón, como casi todo, tenga sus motivaciones espirituales, pero no entiendo porque se tienen que asociar al dolor y no, por ejemplo, a la simple libertad de correr por un ciudad 'reservada', a la satisfacción, al deshaogo, al goce de cumplir un objetivo. Es decir, durante la maratón puedo sufrir durante un tramo, o sentir algo de dolor si me lesiono, pero no corro la maratón para sufrir ni para lesionarme. Pasa como con el Romanticismo, que llama amor a la pérdida, a los recuerdos exaltados, a los anhelos inalcanzables, y se regodea y se ahoga en todo ello, y a la gente le gusta y lo aplaude. En definitiva, llama amor al absurdo y a las psicosis. No a la convivencia, a la reciprocidad, al simple placer. La Religiosidad que malinterpreta la pena y el dolor, y el Romanticismo son dos de las mentiras mejor arraigadas en el victimismo colectivo. Yo no sé el motivo último y trascendental de por qué corro ni de por qué o cómo deseo o quiero, será que no me he parado a pensar lo suficiente, o será que no llego a tanto, pero estoy seguro de que no es para compadecer ni para sufrir, aunque estos ánimos puedan ser estados transitorios. Como veís no estoy de acuerdo con el personaje del libro.


P.D: Como siempre lo devolveré tarde a la biblioteca, y me sancionarán. ¿Me deja alguién su carné para sacar otro del Don Delillo ese? Que un abogado incumpla estos plazos manda huevos.