miércoles, 7 de mayo de 2008

Siendo cotidiano.


Anoche terminé de leer un libro que me ha sorprendido. Va sobre el 11-S, Nueva York, Las Torres Gemelas, desde una perspeciva íntima, sólo humana, nada de política, consecuencías del día a día, incomprensiones, expectativas, vidas. "El hombre del salto", de Don Delillo.


Me quedo con dos pedazos que por distintos motivos me han hecho pensar:


"Todo ocurría remotamente, incluso el ruido más cercano" - ¿Quién no se ha sentido así alguna vez? ¿Cómo se llama a eso? El libro es, entre otras cosas, un compendio de sensaciones.


"Pensó en entrenarse para la maratón, no la de este año, la del siguiente, el dolor y la dureza de la prueba, la larga distancia considerada como esfuerzo espiritual" - Curiosa explicación de la larga distancia. Normalmente al esfuerzo físico se le califica de todo menos de espiritual, en este punto es original esa motivación. Pero eso me hace pensar: ¿Las expresiones de sufrimiento y dolor tienen que ser por definición más espirituales que las de alegría y placer? Puede que la maratón, como casi todo, tenga sus motivaciones espirituales, pero no entiendo porque se tienen que asociar al dolor y no, por ejemplo, a la simple libertad de correr por un ciudad 'reservada', a la satisfacción, al deshaogo, al goce de cumplir un objetivo. Es decir, durante la maratón puedo sufrir durante un tramo, o sentir algo de dolor si me lesiono, pero no corro la maratón para sufrir ni para lesionarme. Pasa como con el Romanticismo, que llama amor a la pérdida, a los recuerdos exaltados, a los anhelos inalcanzables, y se regodea y se ahoga en todo ello, y a la gente le gusta y lo aplaude. En definitiva, llama amor al absurdo y a las psicosis. No a la convivencia, a la reciprocidad, al simple placer. La Religiosidad que malinterpreta la pena y el dolor, y el Romanticismo son dos de las mentiras mejor arraigadas en el victimismo colectivo. Yo no sé el motivo último y trascendental de por qué corro ni de por qué o cómo deseo o quiero, será que no me he parado a pensar lo suficiente, o será que no llego a tanto, pero estoy seguro de que no es para compadecer ni para sufrir, aunque estos ánimos puedan ser estados transitorios. Como veís no estoy de acuerdo con el personaje del libro.


P.D: Como siempre lo devolveré tarde a la biblioteca, y me sancionarán. ¿Me deja alguién su carné para sacar otro del Don Delillo ese? Que un abogado incumpla estos plazos manda huevos.

5 comentarios:

Mr. Hyde dijo...

Cuando se pase mi sanción de 25 días sin poder sacar libros lo buscaré por la biblioteca.

Néstor Aparicio dijo...

Pide mi carnet, que todavía debe estar en la biblioteca... A mi, directamente, me lo quitaron.
PD: Don Delillo es una bestia. Prueba ahora con Cormac McCarthy.

R. Gª. ALDARIA dijo...

Madre mía, ¿no hay nadie que devuelva los libros-dvd-cd en plazo? Ya no me siento sólo, podemos crear una Asociación o algo así.

Eduardo Peña Bustos dijo...

¡¡¡Hola Mon!!! por fin he liberado la ID de mi ordenata y puedo comentar en vuestros blogs...es una larga historia....no por ello he estado ausente de la evolución tanto de tu blog como de dias sin huella de Mr Hide, me gustan bastante, hasta el punto de que como sabes cree el mio propio: la gran batidora de mierda, de contenido principalmente lúdico y ocioso. Muy bien tio seguiremos blogueando

R. Gª. ALDARIA dijo...

Me alegra verte en acción PEÑA, te pondré como link en mi blog. Sigue dándole a la 'batidora'.