Anoche aprendí que hostia se escribe con hache. Qué curioso: hoy pienso que occidente está lleno de susceptibles, de orgullosos, de proselitistas y de muchas cosas parecidas y mezcladas. Creo que estamos llenos de demócratas de medio pelo que se sentirían más cómodos en una Teocracia o en un Gulag.
Hay mucha gente con ocultas añoranzas que se manifestan en los lugares más inesperados. Por ejemplo, en un comentario de la entrada de un blog. Por ejemplo, en un comentario que pretende coartar la libertad de expresión del ajeno, en un comentario que tira la piedra y esconde la mano.
Estos demócratas de medio pelo se hacen pasar por tipos correctos e, incluso, bienintencionados. Afortunadamente son malos actores y enseguida se les ve el plumero de la intolerancia. Profesan muy distintos credos pero usan los mismos mecanismos de actuación, de propaganda y de chantaje: se hacen continuamente los ofendidos, se hacen la víctima, viven en un estado de contínua indignación con el prójimo que no sea de su casta. Incluso desarrollan una susceptibilidad extrema ante cualquier expresión que a ellos no les guste, que ellos interpreten como blasfema.
El castellano es rico en matices, algunas neuronas no. En la España de finales de 2009, hay personas que el uso coloquial, en un contexto coloquial, en su sentido de "sorpresa", de la palabra "hostia" lo interpretan de forma inmediata e indiscutible como un insulto directo a sus creencias, como una blasfemia. Antes si roncabas alto o cagabas de noche es que hacías misas negras y te hacían cochifrito en la hoguera. Ahora, con la democracia, recomiendan al hereje que borre lo incorrecto del mapa y, en caso negativo, recomiendan al controlador del foro en cuestión que lo suprima. Incitación a la censura desde el anonimato: una práctica muy extendida.
Por mi parte, reconozco que la palabra "hostia" puede resultar vulgar o malsonante, pero eso no es lo que importa a los nuevos torquemadas: lo relevante es que comparte un significado católico.
Así, imagino, que a los proselitistas concienzudos, como el que incitó a mi censura, se les caerán los palos del sombrajo y se sentirán insultados cuando escuchen expresiones como "confesión judicial" ¡Utilizar la palabra que define una parte de la celebración del sacramento de la penitencia para expresar el acto en el que un vulgar chorizo, quizá ateo, puede declarar sus delitos! O la expresión "bautismo de fuego" para decir que alguién ha logrado un debut exitoso en circunstancias difíciles.
Que lo sepáis: todos los que conjugáis el verbo "confesar" o "bautizar" en los términos antes descritos, o similares, corréis el riesgo de ser tildados de blasfemos, podéis recibir una notificación fehaciente para borrar del mapa dicho verbo si no es usado única y exclusivamente en su sentido católico. Cuidado también con "vaya cruz me ha caido contigo" y hasta con la palabra "peregrino". Cuidado con "belén" ("vaya belén se ha armado" o "meterse en belenes") que su primera acepción es, ni más ni menos, que la representación del nacimiento de Jesucristo. Y con mil ejemplos más.
¡Y más cuidado aún! No todos los altares con católicos, mal que les pese a algunos de ellos. Ahora los paganos tienen la inefable "Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica", cuya simple denominación mueve a la locura. Son algo así como una versión moderna y progresista de "Regreso al futuro". Hoy entiendo a Don Alonso Quijano. Para recuperar la memoria quieren olvidar algunas circunstancias y llevan al desguace algunas estatuas y nombres de calles.
Más aún. Estos de los dioses paganos estudian mucha historia, quieren cambiar "el todo por la patria" por un "todo por la democracia" y de mirar tanto para atrás olvidan que la presente Constitución de esa democracia que quieren totalizar (¿?) contiene la palabra patria, "común e indivisible de todos los españoles" Empiezo a divagar y a mezclar cosas.
Abrevio: ¡hostias!