martes, 8 de noviembre de 2011

¡Tercera parte!

Antes me tragaba todos los debates electorales, sería la novedad y la inocencia. El otro día no aguanté ni cinco minutos. No sé si sería culpa mía o de la intensidad política de los contendientes. Me da igual, estoy cansado de estas elecciones y tengo el voto decidido hace tiempo.

Afortunadamente, para abstraerme de la ridícula retórica electoral descubrí el fin de semana pasado en Málaga dos cosas.

En el Museo Thyssen, a un tío sevillano que pintaba paisajes (campo y campo sobre todo) de forma espectacular, poco conocido, al menos por mí: Emilio Sánchez - Perrier. Merece la pena darle al google y echar un vistazo. Me quedé embobado viendo esta joya.



En el FNAC el tercer libro de "1Q84" del japo H. Murakami. Sorpresón. Me leí en julio los dos primeros libros, no sabía que había o iba haber un tercero y a punto estuve de escribir una entrada despotricando contra el deshilvanado final de la segunda parte. Claro, no iba a ser el final definitivo de la saga. Lo curioso es que siquiera me había enterado de que iba a salir... Hasta pregunté a un dependiente si era nuevo o una reedición o qué sé yo, y no fiándome de él lo ojee para comprobarlo, que estos del FNAC con tal de vender te dicen cualquier cosa... Recién salido estaba.
En fin, mucho más interesante que Rajoy y el otro con sus corbatas azules.

P.D.: Vaya castaña he metido para recomendar un libro. Abogados...

jueves, 27 de octubre de 2011

Ya están aquí las flechas azules.

Con esta entrada llego al límite del cansino con el tema del maratón. Lo asumo. Pero es que el lema ese de "correr nos hace libres" es cierto y, últimamente, es lo único que me permite tener la cabeza despejada.
Voy a ser breve, así que, si habéis empezado a leer esto, tener piedad o compasión o pena y terminar de leerlo. En todo caso recomiendo este enlace (pincha aquí), no hay nada tan expresivo en maratón como las dudas del primerizo donde, sin más, se muestra el reto de tintes épicos de esta distancia.
En el trote suave del domingo pasado, entre bufidos y resuellos, le comentaba al redactor jefe (por llamarlo de alguna manera) de "Corriendoporelcampo" que en esto de los 42 km, sobre todo para los novatos, hay algo de inconsciencia y temeridad, que si te lo piensas bien nunca te lanzarías al ruedo. Y se lo comparaba con la abogacía en el sentido de hacer los primeros juicios.
Si te lo piensas mucho te pasa esto: Tienes sensaciones contradictorias, como estas mías:
- Negativo: No he entrenado lo suficiente. No he acumulado suficientes km entre semana por diversos motivos. Voy a sufrir de más y ¿para qué?
- Positivo: He hecho más tiradas largas de fin de semana que nunca, y dos medias maratones casi seguidas a primeros de septiembre en buen tiempo. Si voy al ritmo adecuado voy sobrado.
- Negativo: Estos días, cuando troto, mirando el puñetero ritmo de carrera en el puñetero garmin de los huevos, me parece que el ritmo de 4:55 por km es infernal. Me parece imposible bajar de tres horas y media.
- Positivo: cuando hice la maratón a ritmo de 04:46 km no había entrenado como ahora. Me parece fácil bajar de tres veinte.
Y así podría seguir toda la tarde, como una pila alcalina que está a tope por un polo y sulfatada por el otro.
Así que, lo recomendable (si se consigue hacerlo, yo nunca he podido del todo) es olvidar toda esta mugre recurrente, centrarse en el objetivo del domingo, salir a correr y, sobre todo: buscar del punto de fondo que nos lleve al estado de esfuerzo y satisfacción por el cual madrugamos los domingos y, así, tirar para delante, sin más. Si se consigue ese objetivo os aseguro que tanto el ritmo por kilómetro como el tiempo final, serán algo relativo y, casi seguro, nos sorprenderán para bien cuando crucemos la meta.

miércoles, 12 de octubre de 2011

"Be water, my friend" (version 2.0)


Se nos ha ido de las manos.
Que conste que he intentado ponerle a este tinglado denominado C.D.E. Corriendoporelcampo un poso de experiencia, incluso prudencia. Pero si lamentablemente he comprobado que al Presidente le hacen poco caso (o ninguno) al apelado como "oh, líder", o sea, al que escribe, menos caso aún.
Uno intenta llevarles las cuerpas por buen camino, responder a sus dudas iniciáticas (sí, esto parece a veces una secta), y les dice que no es bueno entrenar, nunca (creo que el concepto de "nunca" es bastante claro) más de dos horas de carrera contínua. El otro día se nos descuelga Jorge con 28 lereles en dos horas y media.
Uno les dice que hay que entrenar a ritmos más lentos que al de competición en maratón. Y dos días después de una media se descuelga Quique y me lleva con el gancho puesto, a 5:00 clavados durante doce kilometros.
Y no pongo más ejemplos, pero abundan.
Luego que si se hartan, y se fustigan en el "official blog": Que si están hasta las maratones, o que si la cuerpa les transmite sensaciones raras. ¡No me extraña!
Que sepáis que tenéis al "oh, ¿amado? Líder" con un buen aconjone. Temo que me adelantéis en la segunda vuelta de la maratón diciendo con insidiosa sorna: "¿Y pa'esto tanto?"
¿Dudáis de vuestros ritmos y entrenos?
Cabrones: El ¿amado? Líder se confiesa: Nunca he hecho tantas tiradas largas, ni tantas rutas campestres de tres horacas, ni ritmos de 5:00 tan frecuentes para entrenar una maratón.
No lo diré más: El trote cochinero también existe, se merece un respeto y es más útil de lo que parece.
Y, efectivamente, se nos ha ido de las manos. Un amigo periodista nos va hacer un reportaje de cómo se entrena en plan popular una maratón y, por lo visto, nos va a grabar y todo. Como le contemos la verdad va a alucinar.
Pasar por tantas vías pecurias nos ha comido el seso. Y tan ricamente.

miércoles, 5 de octubre de 2011

"Be water, my friend"

Quedan veinticinco días escasos para la Maratón y el cuerpo empieza a estar en forma o preparado o lo que sea. Síntomas de dicho estado:
- Te aprietas dos cañas y te coges una buena chispa.
- Te aprietas 21 km de entreno dominguero, y te entra cargo de conciencia por estar toda la tarde parado y te acabas subiendo un rato a la bicicleta estática.
- Tienes hambre y sueño permanentemente, menos cuando estás corriendo o comiendo.
- Correr una media maratón se convierte en una rutina los fines de semana.
- El estómago te pide agua en vez de vino, y pasta en vez de carne. Qué locura.
- Empiezas a pensar en pruebas más largas que la maratón sin haber corrido aún ésta.
- Todo el mundo te dice que estás más delgado, y llevan razón.
- Descubres que en los bolsillos de los pantalones puedes meter cosas y lo útiles que son los cinturones.
- Confirmas que no es que tengas callos en los pies, es que tus pies son un callo.
Pero lo que más me preocupa sigue siendo lo primero: con dos cervezas te amoñas.
En fin, al menos todo esto, como alguien ha escrito por ahí, es una "locura inocua". Si no ya estábamos en la trena.
Por cierto, ya tengo la condición de "miembro (con perdón)" a todos los efectos, con la oportuna semblanza en http://corriendoporelcampo.blogspot.com/
Nos estamos descarriando, parece, y sin vuelta atrás.
Dentro de veinticinco días veremos si llegamos a meta.

domingo, 25 de septiembre de 2011

Torerío.

Vaya domingo que he elegido para darme un tute de prensa. Toros por aquí, toros por allá.
Me dan igual los dos debates que arrastra el tema: el de defensa de los animales y el político - nacionalista. Siendo más preciso, no me dan igual como cuestiones propias, pero mezclarlas con la sangre en la arena me parece bastante cornudo.
Nos gusten o no los toros. Nos guste o no ver sangrar y matar a un animal dentro de una fiesta de ocio, folclore, tradición y quizá arte. Nos guste o no el nacionalismo catalán. Nos interesen o no las ansiosas frustraciones de un sector de la sociedad catalana.
Pues nos gusten o no todas esas cuestiones, y muchas más, sólo quiero decir algo que me parece importante en todo este barullo: es legítimamente democrático que el Parlamento catalán prohíba las corridas de toros en esa comunidad autónoma.
Igual que sería legítimo que dicho Parlamento volviera a autorizarlas.
Igual que es legítimo que una comunidad autónoma permita unas cosas y prohíba otras en los márgenes de sus de competencias.
Palabras como "justicia", "libertad", "censura" y una largo etc., merecen reservarse para cosas más importantes que la autorización o no de una fiesta en un lugar de España.
No entiendo, o no quiero entender, tanta repercusión mediática, quizá porque mi conciencia nacional nunca la he visto asociada al toreo ni a lo que digan de España algunos catalanes.
En todo caso, me parece que hay noticias y debates mucho más importantes para el primer domingo de otoño, por lo que no digo más. Que se salgan de madre otros.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Tan fácilmente.

Por fin he aprendido a insertar vídeos en el blog.

Pues eso:

lunes, 19 de septiembre de 2011

¡Camino a la Maratón!

Acabo de inscribirme en el "Quixote Maratón". Lo que viene siendo el Maratón de Ciudad Real - Miguelturra de toda la vida. Sí, estoy en plan masoquista (sólo en términos "runners" que os veo venir) Ayer terminé la media de Puertollano (¡junto a una nutrida representación de CorriendoporelCampo!) y hoy me inscribo a la gorda: es el carácter que me imprime mi nuevo club.
Nos hemos apretado dos medias maratones como dos soles en dos semanas, con una burrada montañera de 24 km entre medias (nunca mejor dicho esto de entre "medias", que sutil estoy)
Más allá de los tiempos, que tampoco están mal, lo mejor están siendo las sensaciones en la recuperación. No me siento nada cascado (de piernas me refiero, que ya os veo venir) Y mejor aún: la media de ayer la hice poco más rápido que la primera (suele suceder al contrario por los tiempos de recuperación) Y que ayer mismo hice la segunda vuelta cuatro minutos más rápido que la primera. En definitiva, buenas sensaciones en cuanto a coger fondo se refiere.
¿Podré hacer la maratón completa en poco más de tres horas veinte minutos? ¿O en poco menos?
Por cierto, como bien saben los miembros (con perdón) del C.D.E. ayer estrené mi camiseta de los 101 de Ronda, que desde el 2009 dormía doblada en el cajón de los recuerdos. A veces hay que sacar las cosas viejas y tirar algunas nuevas.
No sé si repetiré la experiencia. Acabé cansado de oír vivas a la Legión y similares estupideces. ¡Con lo bonito que es el carnero legionario que llevo dibujado en la espalda! Aunque, bien visto, era una motivación extra para correr más rápido, casi huyendo de los exaltados patriotas.
Llegué esprintando a meta por ese motivo.