domingo, 8 de marzo de 2009

De las dudas que me generan los excesos de celo.

Hay semanas que empiezas con calambres, y sigues con que te notifican el impago de un impuesto de circulación con recargo (y con amenaza de embargo) y sigues con una guardia complicada que te hace perder dos mañanas enteras en el Juzgado.
Y mientras estás esperando (el trabajo fundamental del abogado en la oficina judicial es desarrollar su paciencia) una de esas mañanas tu coche se lo lleva la grúa. Tras aflojar 57 euros y pico por las tasas, hablas con gente y te comentan (no digo ni diré el nombre de mi fuente fiable) que han hecho la escabechina en los aledaños del Juzgado tras una llamada del Juez o Jueza, decano o decana, no sé, eso no me lo precisan, quejándose del aparcamiento, y que ha llamado a la concejal y todo mostrando su amargura.
En caso de que la fiable fuente no esté confundida, le agradezco, Su Señoría, su honda implicación ciudadana, eso sí que es una Justicia apegada al día a día del ciudadano de a pie, o de a coche, aunque he de decirle que si las actuaciones judiciales fuesen puntuales habría menos coches encima de las aceras y zonas de seguridad y la madre que las parió.
Reconozco mi pecado, me confieso Señoría: mi pobre y banduendo León estaba en mitad paso de cebra, en mitad zona de seguridad, porque Yo estaba de guardia y llegué con prisas para estar una hora esperando a que se realizara el simple trámite de avisar al médico forense. Mientras esperaba y los papeles se acumulaban en la mesa de mi despacho, mi coche fue sustraído gracias a su honda preocupación por el tráfico urbano, Señoría, y me hizo perder la poca mañana que me quedaba para trabajar entre la Comisaría y el Depósito Municipal.
Nunca podré agradecerle como usted se merece, Señoría puñeteada por las bocamangas, la gran concienciación que ha generado en mi persona sobre los problemas de aparcarmiento de los que, todo sea dicho, no soy culpable ni tengo capacidad de decisión. Muy bonito el edificio acristalado, con su incomparable y compatible función nevera/horno sin aparcamiento.
Tanta conciencia ha creado en mí, Señoría, que el otro día al salir de mi cochera tenía un camión atravesado. Tenía prisa para evitar el atasco de las dos, toqué el claxón con insistencia, esperé cinco minutos sin éxito y llamé a la Policía Local guiado por su ejemplo de Robin Hood anti-emisiones de CO2. Justo cuando le calzaban la multa al camión llegó su conductor/currante y, qué curioso, en ese momento me arrepentí de haber llamado a "la local", como usted, puñeteada Señoría, seguro que también se arrepentió después de haber inducido a la denuncia de decenas de vehículos entre los que imagino no estaría el suyo, ni los de los funcionarios de su Juzgado, o quizá a ellos resulte que, por la fuerza del destino, no les llega la multa a casa.
Seguro que se arrepentió usted, igual que yo, por optar por una medida represora e inútil, por simple despecho o por motivos que desconozco, sin afrontar el problema de fondo del que todos somos víctimas. Sí, estoy seguro de que se arrepintió... ¿o quizá no?
Si se cree que así soluciona algo ya le digo yo, en estrictos términos de defensa y de dejar las cosas claritas, que no, que su llamada no ha solucionado nada de nada, más allá de las arcas municipales. Otra cosa son aspectos de personal desahogo o satisfacción personal, eso no se lo discuto.
Fíjese, yo me arrepentí de mi llamada y eso que soy abogado.

lunes, 2 de marzo de 2009

Volveré.


Nueve grados a las 8:30 a.m. en Barcelona. El domingo pasado. Cielo nublado. Climatología perfecta. Un mal presagio: tras salir del guardarropa voy a conectar el cronómetro y está en blanco, se le acabó la pila. Chispea. No me lo invento para poner algo peculiar en el blog: el reloj en blanco. A correr sin referencia de tiempos en los puntos kilométricos respectivos, sólo por sensaciones, un arma de doble filo.
Caliento brevemente, estiro y me dirijo como un borrego, entre nueve mil y pico más, a los cajones de salida controlándome para no tirar el reloj al suelo y pisotearlo. Murmurando en arameo, escuchando la megafonía en catalán y luego en castellano. Miro el reloj nuevamente: de chiste, pero no me rio.
Decido colocarme entre el globo de las 3 horas y el de las 3 horas y cuarto, ni uno ni otro. A calentar y a ir progresando poco a poco si tengo fuerzas.
Sobre el km. 10 llueve algo más fuerte y hace más frio, pero me encuentro fuerte y decido ir progresando. La media maratón está en una avenida donde los corredores pasamos en ida y vuelta, y compruebo que el globo de las tres horas no va tan lejos. Bebo, tengo frío, llueve, me tomó otro gel.
Es la primera vez que veo al globo de las 3 horas en marcha. Es de color rojo, por algo será. Paso la media en 1 h 33'. Bastante bien, ¿quizá demasiado rápido? Hay que intentarlo, medir las tintas entre la valentía y la temeridad. Dos kilómetros más, en ligera bajada, pienso en bajar el ritmo pero me encuentro bien, de respiración sobrado y con sensación de frío, que se agradece. Bebo, como algo. Miro el reloj y me rio, pienso: "no me haces falta".
Dicen que la maratón empieza a partir del km 30, y es cierto. Es donde se demuestra si puedes o no con tus expectativas, si la estrategia y tus fuerzas son las adecuadas. Y en el 28 bien, y en el 29 bien, con alguna molestia estomacal pero bien.
Y, en el treinta... calambres. ¿Cómo? Sí, esto. Y más molestias estomacales. Bajo el ritmo, aguanta, que se pasa, recuperas y sigues. Pero va a más y llegado el 32 tengo que hacer una parada técnica. Suelto algo de lastre entre unos arbustos, estiro, parece que mejora la cosa, pero al intentar correr de nuevo los cuadriceps me dicen que me vaya de cañas. No voy a decir que no me retiré por cuestión de valor u honor o tonterías semejantes, fue una simple mezcla de vergüenza y no sé que más. Andé un kilómetro, me relajé, me adelantó el puñetero globo de las 3 h 15', miré mi reloj, ahora le dije: "en blanco, vacío, como yo"
Andé otro poco y fue cogiendo un trote cansino, pesado, doloroso, que me llevó a la meta con dos patas de palo hirviendo por piernas. Creo que el sufrimiento de los 10 último kilómetros sirven de expiación a todos mis pecados pasados y futuros.
Pensé mientras deambulaba para llegar a meta: el año pasado 3 h 21', sigo casi fielmente el plan para hacer 3 h, con la expectativa de bajar con seguridad de 3h 15' y, si puedo, de 3h 10'. ¿Y acercarme a las 3 h? Pues no, pues toma, calambres, al puto cuerpo no hay quién lo entienda, quizá haya llegado algo sobreentrenado, nunca me paso esto...
Finalmente llegué cuando el reloj marcaba 3 h 34', lo mismo que en mi debú hace cuatro años. ¿Otro guiño del destino como el de la pila del reloj? Tantas vueltas para llegar al mismo sitio.
Al cruzar la meta me cagué en algo o alguién, no recuerdo, y me dije: "volveré, a Barcelona quizá no, pero volveré, y los 42 km 195 metros no volverán a ganarme"
Mientras descansaba antes de coger el AVE de regreso me llegó este mensaje al móvil:
"Marato BCN info: Ramon TO: 3:34:59 TR: 3:34:20 1/2: 1:33:40 PosFin: 2.748 de 8.280 PCat: 713 de 2183 Moltes Felicitats! Muchas Felicidades! Felicitations!"
Bueno, pues vale: volveré.

miércoles, 25 de febrero de 2009

Gente para todo

Dos cosas cuando menos curiosas:
- Hay gente que se cree que lleva razón por tener una Sentencia favorable, sobre todo cuando alguna de esa gente son abogados.
- Hay mujeres de ciegos obsesionadas con los espejos, llegando a ser la única vecina interesada en que se ponga uno en el ascensor. Objeto de utilidad máxima para raudos y necesarios retoques de última hora.

2223

Me acaba de llegar por e-mail el número de dorsal para la Maratón de Barcelona: el 2223. Ya sólo me queda hoy dar un trote de sesenta minutos y a descansar. Os dejo el enlace del mapa del recorrido y del perfil. Si al verlos alguién se anima y le entran muchas ganas de correr, que no se preocupe, me lo dice y yo le dejo el dorsal... a cambio de unos módicos euros.

http://www.barcelonamarato.es/files/mapa.pdf

http://www.barcelonamarato.es/files/altimetria.pdf

miércoles, 18 de febrero de 2009

De compras.

De tanto correr se me reseca el cerebro y también la piel. La vida de "rodríguez" arreguntao te hace pasar a menudo por el Mercadona. Sección de cremas hidratantes: las hay para pieles secas (pues claro, ¿si no para que quiero yo hidratarme?), para pieles extrasecas, para pieles atópicas (¿?), para "ph" neutro y para otras tantas especialidades.
Absorto me quedé. Ojeada a mi mano derecha, a mi mano izquierda, de reojo miro mi cara en el espejo de la columna. ¿Seré atópico? ¿Dónde me mido el "ph"? ¿Esto está seco o extraseco? Yo simplemente me creía reseco o "escamao", pero esos términos se ve que no son técnicos.
Mi pudor, que lo tengo, me impidió preguntar a los empleados. Eso de la piel es un tema delicado, cualquier muestra mal entregada para su análisis luego la puede localizar el CSI en quién sabe dónde y acabar uno en la trena.
Por una tuve que decidirme, y con un leve sonrisilla me dije "seré atópico", je, je, mientras cogía el bote de Hacendado en cuestión.
- 19:26 horas del miércoles 18 de febrero de 2009: de momento sin alergías ni síntomas cutáneos reseñables -
Que siga así.

Junglas de asfalto.

Entiendo que la maratón es la distancia reina de los corredores populares por su factor de aventura, de reto inexplicable e impredecible para el aficionado (lo de los profesionales es otra cosa)
Un diez mil o una media maratón son más previsibles, dependiendo del plan de entrenamiento y de nuestros tiempos. En la maratón aventura e imprevisibilidad van de la mano. No se puede entrenar una maratón para correr otra maratón, supone un desgaste excesivo e insuperable, por lo que existen diversas opiniones sobre tests y pruebas para valorar el posible tiempo en maratón.
Este año me lo he tomado más a pecho y me he vuelto loco viendo consejos de expertos para predecir el tiempo en la maratón. Que si sumar un porcentaje de tiempo a tu mejor tiempo en media maratón, que si hacer series de una determinada distancia a tal o cual tiempo. Que si es necesario tener menos de 38' en diez mil y de 1h 25' en media maratón para bajar de las tres horas, etc.
Saturado de datos y de kilómetros me puse al tajo y los dos domingos previos a esta entrada he puesto en práctica dos entrenamientos (escogidos por simple intuición) que, según dicen algunos expertos, son buenos referentes para hacer tres horas:
1) Una tirada larga de 24 km, 20 de ellos en 1 hora 30 minutos, y el resto soltando, en un tiempo total de 1h 50'; de la cual recuperé muy rápido, el martes como nuevo.
2) Un test de 10 series de 800 metros. Se supone que si eres capaz de hacer cada 800 metros en menos de 3 minutos, serás capaz de bajar de las 3 horas en maratón. Se trata de trasladar los minutos y segundos de cada serie de 800 m. a horas y minutos, respectivamente, para el tiempo de maratón. Es decir, si quieres bajar de 2 horas 50 minutos en maratón, en todas y cada una de las series de 800 m debes bajar de 2 minutos 50 segundos. De media hice las series en 2' 58'', así que parece que bien.
Pero esto son simples referencias. Hay gente que dice que dos semanas antes hay que hacer 28 o 30 km, otros que series de otro tipo, etc., etc. Pero está claro que lo que le sienta bien a un ferrari no le puede sentar bien a un seat y que nadie sabe mejor que nosotros como nos sentimos.
De todo este barullo atlético, que aburrirá a los no iniciados, se pueden sacar curiosas comparaciones con algunos datos de la conferencia sobre el "abogado eficaz" de la que escribí en algún entrada anterior. El abogado, en muchos casos, es un simple corredor de fondo, aunque sólo sea por la duración de los procedimientos y por lo que se tarda en cobrar las minutas.
Las cosas imprevisibles son imprevisibles, y por muchos tests previos que se hagan no hay que olvidar su naturaleza. Por eso hay que mezclar la preparación con cierta "inquietud creativa". Demasiado entrenamiento nos desgasta, nos aburre, hace que afrontemos la competición/juicio cansados, sin buena motivación.
Será porque me he vuelto desconfiado, pero cumplidas con creces las dos pruebas citadas para bajar de las tres horas no tengo seguridad de conseguirlo. Mantengo las mismas dudas, pues no sé cómo saldrá la prueba testifical que me presentarán en el kilómetro treinta y dos.
El equilibrio es algo mágico, una curiosa eternidad. Hay que acostumbrarse a lo imprevisible, para acostumbrarse a reaccionar. Será por eso (por si la maratón pudiera hacerse remotamente aburrida o ligeramente previsible) que me he apuntado a los 101 de Ronda, una prueba que ni siquiera tengo idea de cómo se entrena.
Ya os contaré.

lunes, 16 de febrero de 2009

Anotaciones tras ver los cuerpos de una autopsia.

Somos casas del árbol y leñadores empedernidos. No sé si está frase es buena para empezar una entrada, pero visto el título de la misma cualquier cosa me puedo inventar, ¿verdad? En fin, es un sentimiento que no me quito de encima, que me apareció el otro día por arte de magia. No sé porqué.
El jueves escuché a Gustavo de ARISTEGUI decir algo sobre sus adivinatorios complejos de Casandra y sobre que los antisistema son un riesgo mucho más real de lo que parece... y sobre que no existe democracia sin economía de mercado... y sobre que es falso que existan complots entre los gobiernos nacionales y las multinacionales... y sobre que todos nosotros en nuestro día a día podemos luchar por la libertad, pero no dijo cómo ni contra quién... ¿Se referiría contra sus compañeros de partido corruptos?
Me río yo de las bienaventuradas solicitudes de granitos de arena por parte de quién puede poner en marcha las canteras y los camiones. Está claro que si barajamos hipótesis muy variadas y damos una solución en abstracto es posible adivinarlo casi todo. Podemos desarrollar imágenes e interpretarlas luego a nuestro antojo. El político es aquel ser humano experto en huir de lo concreto. Ni siquiera "Tengo una pregunta para usted" ha servido de antídoto a esa permanente fuga. Hacer análisis brillantes (o no) sin aportar soluciones. O aportar soluciones catastróficas.
En todo caso, la presentación del libro “Contra Occidente” del citado ARÍSTEGUI tenía ambiente de reunión del IMSERSO pija, de misa de domingo en parroquia de barrio pudiente o, incluso, de funeral (con los móviles sonando a destiempo)
Por cierto, el título de esta entrada es una invención absurda. No he visto autopsia alguna en mi vida. Algún título había que poner. El subconsciente, el estado de ánimo, las leches en vinagre. Que cada uno piense lo que le de la gana y se forme su mito de Casandra. Seguro que acabará acertando.
Lo único cierto es que el pasado sábado este blog cumplió un año.