martes, 1 de marzo de 2011

Más Libia. Más Egipto.

Estoy pensando y pesado con el tema de las revueltas africanas y de oriente medio. Pero es inevitable, lo siento. Pocas veces el contexto histórico es tan ilustrativo, tan contrastable.
Hace unos pocos días decía en este mismo blog que en Egipto funcionó la presión internacional, sin salirse de los márgenes político - diplomáticos, porque no tenía petróleo, ni gas ni poder económico alguno del que dependa occidente.
En cuanto GADAFI se ha puesto cansino de más ya empezamos a leer en los medios: "EE UU reposiciona sus fuerzas militares en el Mediterráneo para responder a distintas opciones en Libia"; "La UE y la ONU elevan su presión sobre Gadafi"
Cuando la última guerra de Irak muchísimas voces y manifestaciones en España clamaban porque se iba por el petróleo y por nada más, y que eso vulneraba las famosas resoluciones de la ONU y la legalidad internacional, causa jurídica de fondo para oponerse a aquella invasión.
¿Ahora se va a Libia por la defensa de los derechos humanos de sus ciudadanos? ¿Por qué no se defendían esos derechos humanos hace unos meses cuando todos trataban y respetaban a Gadafi a cuerpo de rey? ¿Por qué los presentes movimientos militares en las proximidades de Libia no se produjeron hace unas semanas con el caso egipcio?
Sin manifestarme sobre el fondo de la cuestión, lo que a bote pronto me revienta es la conveniencia del titular progresista de que en Irak era por el petróleo y ahora no se dice nada al respecto. ¿Ahora es por apoyar unas revueltas pacíficas? Y entonces, ¿por qué a Gadafi/Libia se le amenaza con la fuerza y a Mubarak/Egipto no se le trató igual? Si van tropas a Libia, ¿irán en misión de paz?
Ando despistado, sorprendido, dubitativo y ansioso por nuevas noticias.
Si occidente termina bombardeando (de nuevo) a Libia estoy ansioso por ver que conejo se saca de la chistera RUBALCABA y cuántas manifestaciones se producen en España.
Sin entrar en el fondo, sólo digo que basta de milongas, que en el fondo no veo graves diferencias entre gaviotas y rosas y viceversa, pues los intereses económicos internacionales son los mismos. Pero reconozco que el marketing, las formas, hacen mucho.

P.D.: Me gustaría oír a la SINDE hablar sobre la trascendencia capital que está teniendo internet en estas revueltas, comparable a la imprenta de 1789. Y a otros hablar sobre si las mujeres que visten velo en Libia, y que se están jugando la vida y defendiendo la de sus hijos por sus creencias y por liberarse de un dictador, se merecen que si vienen un día a España se lo quietemos de la cabeza.

jueves, 24 de febrero de 2011

Ilusiones, creo que vanas (II)

Diez años dan para mucho o para poco, para seguir igual o para empeorar, quién sabe. En todo caso el tiempo es implacable. Dicen los físicos que los viajes en el tiempo son posibles, según la teoría de la relatividad, pero sólo hacia el futuro. Quizá se limiten a expresar con ello, técnicamente, lo que el refranero popular y nuestro cuerpo sabe desde siempre: que el tiempo pasa volando, y si no lo aprovechas te plantas en el futuro sin darte cuenta.
Será posible viajar hacia el futuro, pero lo malo de ello es que puedes olvidar muchos presentes. Así no merece la pena. Como ser subjetivo prefiero fijarme en la perspectiva antes que el minutero.
Recuerdo que hace diez años, allá por septiembre de 2001, Al Qaeda atacaba las Torres Gemelas y el Pentágono mientras todo se me presentaba con una niebla densa y juguetona.
Ahora, Oriente Medio sufre una ola de revueltas contra el poder arcaico y dictatorial y Gadafi achaca a Al Qaeda dichas revueltas en Libia.
No sé si los físicos tendrán una teoría que explique que la vida es recurrente, pero así me lo parece, donde los errores son el líquido de contraste del experimento que nos reta a enfermar o a sanar. Nos limitamos a cambiar los factores pero el producto tiene escaso margen de mejora.
El imaginario colectivo y personal es implacable para construir y destruir mitos. Tras diez años el enemigo del mundo occidental (Al Qaeda) es utilizado como enemigo de una dictadura árabe: las excusas nunca son buenas y, como decimos los letrados pedantes, "excusatio non petita acusatio manifesta"
Yo en esto diez años es posible que haya cambiado poco, quizá nada, pero al menos me he cansado ya de oír excusas propias y ajenas.
Lamentablemente compruebo como el poder político sigue accionando como principal argumento las excusas, la búsqueda de un enemigo razonable que lo legitime y la creación de cortinas de humo.
Ya sabemos la excusa de Gadafi. Espero con ansia la excusa del "mundo libre". ¿Supuestas armas de destrucción masiva? ¿Subida del precio del petróleo?
Por mi parte espero no ser recurrente y saber cambiar de perspectiva, que a mí eso de los viajes en el tiempo no me suena nada bien, me parecen una mezcla de botox, crionización, quirófano y guerra de las galaxias, quizá por eso Gadafi se vista como Michael Jackson. Y vayan a tener un final parecido.

sábado, 12 de febrero de 2011

Ilusiones, creo que vanas.

Poco importan las ideologías cuando nos tocan el intestino, el bolsillo o los placeres. En la Revolución francesa o en la actual Plaza Tahrir tanto pesó el hambre como la imprenta, y a saber si fue primero el huevo o la gallina.
Las malas cosechas, las hambrunas, las periódicas crisis económicas... La actual subida del precio de los alimentos. Con hambre se llevan peor los discursos presidenciales, los discursos de Nochebuena. Si nos ponen a Zapatero en prime time sin internet, sin rebajas, con otra crisis y con hambre la liamos parda.
Entiendo perfectamente a Egipto pero no comprendo su futuro ni soy bonachonamente optimista. Desde los sillones de occidente nos solidarizamos con ellos y poco tardarán en hacer camisetas, chapas y gorras al efecto. Pero, en vez de una óptica práctica, nos imbuimos de romanticismo revolucionario trasnochado, de esa suave y narcótica hipocresía de clase que nos dejó la decadencia del PSOE de González... De eso que siempre quisimos o nos gustaría hacer o ser y nunca haremos mientras, al menos, nos permitan fumar en la calle y, pese a la crisis, no pasemos demasiada hambre.
En Egipto no luchan por nuestros conceptos de democracia, derechos o libertades. Simplemente tratan de echar a un sátrapa que ha llegado al límite, sin saber muy bien a dónde van ni qué quieren.
Mubarak se va por la pobreza y por sus propios, excesivos y continuados errores. Y porque sin petróleo ni gas la presión internacional ha tenido éxito sin necesidad de misiles.
No seamos ingenuos ni optimistas. Echémos un vistazo a Berlusconi y a nuestro Parlamento.
Miedo me da pensar que objetivos tendrán algunos de los egipcios sonrientes que inundan hoy con regocijo las portadas de los periódicos digitales. Lo poco que necesitamos para regodearnos y retozar en el barro.


P.D.1º: Tengo dos dudas totalmente malintencionadas:
- Qué hará el Premio Nobel de la Paz (y también Presidente de USA) Mr. Obama. ¿Le interesará tanto Egipto como Irak o Afganistán en el objetivo de introducir la democracia en Oriente Medio y el mundo islámico?
- Qué postura crítica adoptaran frente a las decisiones de Mr. Obama los "progresistas" españoles.

P.D.2º: Haber a quién coloca o consiente colocar Occidente (con la influencia capital del Premio Obama de la Paz) como Presidente de Egipto, como les salga otro Sadam Hussein ya tenemos entretenimiento para rato y podremos renovar el bucle de regodeo y proselitismo de nuestra superioridad ética y moral.

martes, 8 de febrero de 2011

Para, normal.

Parece ser que en estos tiempos de alta velocidad y tecnología punta y tecnología desfasada y vuelta a la tecnología punta, lo que vende son las exageraciones, eso sí, mezcladas con eufemismos. Y hoy no voy a por el "nuevo" periodismo deportivo. Resulta que todos queremos ser muy originales pero, más aún, políticamente correctos. Todos muy liberales, modernos, transgresores, modernillos, liberados, ocurrentes. Pero sin pasarse, luego todos vestiditos de Zara y Adolfo Domínguez.

La libertad de cada uno ya no termina donde empieza la del otro: aspira al infinito y, en todo caso, termina en la sanción legal de lo que no nos gusta de los demás. Y ya todo se mete en una Ley, o en un Real Decretísimo, incluso el espacio aéreo de la mosca cojonera. Y la democracia se ha asimilado como la autosuficiencia de cada individuo para convertirse en un pequeño dictador. Y el deporte nacional ya no es el chismorreo sino, directamente, tocar los huevos. Espera Ramón, que te pierdes, vete al caso concreto.

Confieso estar suscrito vía e-mail al boletín electrónico "casadellibro.com", cosa que yo creía medio seria y útil para estar informado de novedades y curiosidades bibliográficas por si me da por leer. El otro día me sorprendieron vía spam con una publicidad o promoción demoledora: "LLEGA LA AUTORA REVELACIÓN DEL GÉNERO ROMÁNTICO PARANORMAL"

Llevo dos noches sin dormir.

Yo que creía que los géneros literarios eran el lírico, el épico y el dramático, o el narrativo, el poético... Pensaba yo en conceptos y no en ocurrencias marketingnianas. Pero esto, dentro del contexto actual, no me sorprende.

Mi sorpresa la dedico en especial al SUB-SUBGÉNERO inventado: el "romanticismo paranormal" Mi limitada imaginación no llega a entender romanticismo alguno entre "entes": cosas o supuestas cosas no calificables como seres humanos vivos. No, no peco de inocencia en este caso, que ya sabía yo que los sentimientos, o algo parecido, se venden en tiendas de todo a cien. Esto es otra cosa: estas idealizaciones amorosas paranormales ya son ganas de trasroscar el concepto de "cazafantasmas".

Bueno, quizá sea culpa mía, y me he liado con una interpretación excesivamente literal. Quizá el creador del SUB-SUB-SUBGÉNERO citado haya intentado hacer una ocurrencia irónica y descreída afirmando supuestamente que todo lo romántico es paranormal, lo cual tampoco me sorprende en el actual contexto posmoderno de "mujeres hombres y viceversa"; he de concederle al redactor en este punto una leve sonrisa si esa ha sido su intención, pero nada más.

Creía yo que esto de idealizar el amor (independientemente de los resultados que dé, ese es otro tema) es decir, esto de que cada uno creemos nuestro propio concepto de amor y lo apliquemos a quién queramos y cómo lo queramos (no empecéis con fabulaciones libidinosas que estoy en plan filosófico, leches) era algo exclusivamente humano, y de las pocas cosas que merecen la pena.

En fin, que he decidido estar una temporada sin leer salvo lo estrictamente necesario, y yéndome a montes varios (y no muy lejanos como decía el ya caricaturesco Aznar) a entrenar los 110 del GTP2011. Seré yo el loco, pero no imagináis lo a gusto que se está a 2.000 metros de altura, de noche, reventado de andar y solo. En esos momentos las exageraciones eufimísticamente originales y demás patrañas no existen ni como vago recuerdo.

Con el siguiente párrafo trato de anticiparme a un posible futuro cercano, que parece de ciencia-ficción, pero cosas peores hemos visto ya. Aviso a navegantes:

Sancionen, malversen los caudales públicos, no dejen fumar y cobren impuestos por ello, no dejen ir sin camiseta por un paseo marítimo, no dejen llevar sueltos a los perros en un monte, pónganle puertas al campo y al mar si quieren, denle un premio ondas a Jorge Javier Vázquez, cambien CNN plus por Gran Hermano 24 Horas, pongan zona azul hasta en el barrio de San Martín de Porres, pongan cámaras en las calles, sigan preocupados por decorar las rotondas, dejen a Batasuna presentarse a las elecciones, sigan buscando a Bin-Laden, creen una nueva burbuja inmobiliaria con la que estafar a los ciudadanos, aumenten prestaciones sociales y generen paro al mismo tiempo... Hagan todo eso y más, que se les da a ustedes muy bien, pero dejen en paz el romanticismo, que como este recién inventado SUB-SUB-SUB-SUBGÉNERO se convierta en tendencia, luego llegue a ser "trend-topic", luego siga creciendo la bola, luego llegue a oídos o al hocico de la Ministrísima Pajín y decida entonces hacer una ley sobre el romanticismo la hemos cagado o, mejor dicho, la habremos jodido.

En lo que ha quedado uno, ¿por criticar los tiempos que corren me he llegado a convertir en romántico?

Lo dicho, me voy, que me largo a trabajar y a entrenar, a correr, con la bici, a los montes no muy lejanos, quizá encuentre yo las armas de destrucción masiva sin querer... Y en junio me piro a la Sierra de Madrid a convertirme en naturaleza por unas horas, que sale barato y no da resaca. Efectivamente, estoy loco pero es que...



P.D.: Escrito por un ciudadano/abogado/lector/corredor/animal cansado de las discusiones absurdas, las quejas inmotivadas, los cantos de sirena, los clientes del turno de oficio despechados, los rumores de vida en Marte, el sensacionalismo, los tertulianos vociferantes, el marketing bastardo, aquellos jueces que van de pistoleros, las iniciales por personas y demás parafernalia que como se convierta en camino acabamos en el abismo.

viernes, 7 de enero de 2011

Esto no es una crítica.

Esta Navidad la he recorrido a base de tres lecturas, casi cuatro, que no me atrevo a criticar por respeto, ya que me han gustado. No, gustar no es la palabra adecuada. Digamos que las he personalizado. "Customizado" como se dice ahora. Y me pasa como con los amigos, que si algo les tengo que decir se lo diré a la cara, sólo a ellos y en privado. Me da la sensación de que exaltar o vituperar las excelencias o defectos de estas casi cuatro lecturas me llevaría a terrenos personales y pantanosos que quizá ni siquiera yo quiera descubrir. Sólo puedo decir que son lecturas recomendables, sobre todo dentro del significado de la Navidad y del cambio de año.
Con sus virtudes y defectos, me han dejado una agradable sensación de reflexión y gratitud, son estos:
- "La mecánica del corazón" Mathias Malzieu.
- "El vencedor esta solo" Paulo Coelho.
- "De que hablo cuando hablo de correr" Haruki Murakami.
- "El hereje" Miguel Delibes.
Por otro lado, me dejan la frustrante sensación de que es totalmente inútil que escriba siquiera estas pocas palabras en un blog, pues hay gente que ya ha expresado algunos de mis pensamientos con infinita mejor calidad de lo que yo nunca seré capaz.
Por ejemplo, MURAKAMI refleja con brillantez que para algunas personas correr maratones o carreras de gran resistencia, a nivel popular, no es una cuestión de salud, siquiera de deporte en su sentido puramente competitivo, sino una forma de disfrutar y sufrir una metáfora de la vida, y una forma de desarrollar nuestra conciencia y nuestro instinto. No llega a calificar el acto de correr como "poesía" ni como "religión", pero algo hay. Algo hay.
Recomendables los cuatro.

Poco a poco.

Oxidado, estoy oxidado. No recordaba que eran las agujetas, por pocas que sean. Hora y media de tenis. Agujetas. Al día siguiente media hora corriendo. Hay medias horas que son largas y otras que son cortas. La de ayer fue larga. No sabía que mi cuerpo podía albergar tanto gas y tanto líquido.
El cuerpo se rebela cuando lo cambias de costumbre. Le da igual correr diez kilómetros al día que estar todo el día sentado, pero siempre lo mismo, por favor. En media hora de carrera suave mi carne y hueso me recordó todas las molestias, grandes o pequeñas, que he tenido alguna vez.
El cuerpo es un cachondo, te avisa y luego se esconde, pero deja el mensaje bien claro. ¿Te acuerdas de la tendinitis en la rodilla? Durante cinco minutos noto una ligera molestia que desaparece sin problemas. ¿Recuerdas la fascitis? Lo mismo. ¿Y las contracturas de la espalda? ¿Y las sobrecargas de los gemelos? Todo viene y va por unos minutos, y no por necesidad sino por pura advertencia.
Hoy tocan cuarenta minutos. Y me estoy mirando como si este cuerpo no me perteneciera y me fuese a contar un chiste de un momento a otro.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

"Two Lovers" (2008)

Una de esas películas que no sabía que existían hasta que la ví, por casualidad, lo que ahorra prejuicios. Una película que introduce la tensión del thriller en el drama romántico. Más que los sentimientos queda el qué va a pasar.
Posteriormente he leido alguna crítica y veo cosas tan dispares como: "Insólita y hermosa (...) Gray se muestra tan lírico como retorcido y emocionante (...) una obra de apariencia engañosamente amable." (Carlos Boyero: Diario El País) "Una película agresivamente aburrida que rebosa auto-indulgencia" (Kyle Smith: New York Post)
Me reafirmo en que las notas y las críticas son algo absolutamente relativo e innesario más allá del propio desahogo; por lo que sigo sin entender por qué los críticos gozan de tal grado de afectación y reconocimiento público. Me voy del tema.
Yo con lo que me quedo (ya que no soy técnico en cine y tengo serias dificultades para desarrollar filias y fobias particulares que me lleven al improperio) es que su argumento se basa en una tesis muchas veces despreciada por nuestra razón: las decisiones, más allá de nuestra propia voluntad, están severa y definitivamente marcadas por el contexto contingente y las circunstancias variables.
Vaya, que hablar de acierto y error en muchas ocasiones es tan presuntuoso como convertirse en crítico profesional.